Iglesias Cristianas de Dios
[A1]
Declaración de las Creencias
de la Fe Cristiana [A1]
(Edición 1.0
19971223-19971223)
La Declaración es un resumen de la posición bíblica tan sujetada por los apóstoles durante el primer siglo. Presenta la posición de la Biblia en una forma coherente clara. Consiste de siete capítulos discutiéndole a la Divinidad, el Plan de Salvación, Doctrinas Acerca de la Responsabilidad Humana, la Doctrina Acerca del Mesías, el Problema del Mal, la Iglesia y el Reino de Dios. Hay una introducción que se ocupa de la cuestión de la divergencia entre la Cristiandad moderna y antigua. Hay también un apéndice que se ocupa del desarrollo de las doctrinas trinitarias.
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2004 por Francois Sylvain
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Declaración
de las Creencias de la Fe Cristiana [A1]
Volúmenes
Introducción
Capítulo 1. La Divinidad
1.1 Dios El Padre
1.2 Jesús el Hijo de Dios
1.3 El Espíritu Santo
1.4 La Relación del Espíritu Santo con Cristo y la Humanidad
1.5 La Relación de Cristo, Satanás y el Ejército con Dios
1.5.1 Cristo como el Hijo de Dios
1.5.2 La Doctrina de Anticristo
1.5.3 El Nombre y Soberanía de Dios
Capítulo 2.
El Plan de Salvación
2.1 La Caída de la Humanidad
2.2 La Salvación de la Humanidad
2.3 La Biblia como Verdad Inspirada
2.4 El Arrepentimiento y la Conversión
2.5 El Bautismo
Capítulo 3.
Doctrinas Acerca de la Responsabilidad Humana
3.1 La Oración y el Culto
3.1.1 Dios como el Objeto de la Oración y del Culto
3.1.1.1 El Objeto del Culto
3.1.1.2 El Objeto de la Oración
3.1.1.3 La Oración individual y Colectiva en nombre de Otros
3.2 La Relación Entre la Salvación y la Ley
3.2.1 Dios es Nuestra Roca
3.2.2 Salvación a través de la Gracia
3.2.3 Obligación bajo la Ley
3.2.3.1 Por qué los Cristianos Guardan la Ley
3.2.3.2 Los Cristianos como el Templo de Dios
3.2.4 Los Diez Mandamientos
3.2.5 Otras Leyes que Gobiernan la Conducta Humana
3.2.5.1 Las Leyes de la Alimentación
3.2.5.2 El Sábado
3.2.5.3 Las Lunas Nuevas
3.2.5.4 Los Días Santos Anuales
3.2.5.5 El Matrimonio
3.2.6 La Mayordomía financiera
3.2.6.1 Hacia Dios
3.2.6.2 Hacia Otros
3.2.7 La Guerra y la Votación
3.2.7.1 La Guerra
3.2.7.2 La Votación
Capítulo 4.
Doctrina Acerca del Mesías
4.1 La Preexistencia de Cristo
4.2 La Crucifixión y Resurrección
4.3 La Segunda Venida de Cristo
4.4 El Reino Milenario de Cristo
Capítulo 5.
El Problema de Mal
5.1 La Existencia del Mal a través de la Rebelión del Ejército
5.2 Las Doctrinas Acerca de la Predestinación
5.3 El Estado de los Muertos
5.4 La Resurrección de los Muertos
5.5 El Castigo de los Malos
Capítulo 6.
La Iglesia
6.1 ¿Quién o Qué es la Iglesia?
6.2 La Organización de la Iglesia
6.3 Las Metas y Objetivos de la Iglesia
6.4 La Santificación
Capítulo 7.
El Reino de Dios
7.1 El Establecimiento del Reino de Dios
7.1.1 El Reino Espiritual
7.1.2 El Reino Milenario de Cristo
7.1.2.1 El Retorno del Mesías
7.1.2.2 La Recolección de Israel
7.1.2.3 El Día del Señor
7.1.3 El Reino Eterno de Dios
7.1.3.1 La Venida de Dios
7.1.3.2 La Nueva Tierra y la Nueva Jerusalén
7.1.3.3 El Destino de la Humanidad
Apéndice
Introducción
Por mil setecientos años se ha atado la Cristiandad a un sistema teológico que ha sido basado en la filosofía griega y un sistema relacionado con el neo-Platonismo. La simplicidad Unitaria del mensaje bíblico y la coherencia de la revelación de Dios al hombre sobre ambos Testamentos han estado alteradas y obscurecidas por motivo del poder y la dominación del mundo entonces conocido.
El resultado final fue lo que fue comprendido para ser la estructura tan definida en los concilios de Nicea (325AD), Laodicea (c. 366AD), Constantinopla (381AD) y Calcedonia (451AD). La estructura alteró la comprensión de Dios a lo largo de líneas metafísicas que finalmente produjeron la Trinidad. El Concilio de Laodicea (canon 29) también declaró ilegal al Sábado, bajo castigo, introduciendo festividades paganas aceptadas como el culto del domingo, las festividades del Sol de diciembre y el sistema de las Pascuas Floridas en lugar de la Pascua. Lo que fue también alterado fue la forma que la comprensión del sistema bíblico y la ley debía ser interpretada. La ley dada a Moisés fue tomada como ya no siendo pertinente y los pasajes del Nuevo Testamento fueron interpretados de nuevo para justificar prácticas paganas ya existentes.
Por ejemplo, las leyes de la alimentación fueron tomadas como eliminadas usando mal a Hechos 10 y otros textos. El efecto sobre la salud humana fue inmediato. Sin embargo, el resultado final para el ambiente sólo podría verse realmente después de unos dos mil años. La avería en la cadena alimenticia es contribuida, en gran parte, por el consumo de comidas prohibidas bajo la ley bíblica.
Sólo puede verse totalmente la degradación de las tierras después que estas hallan sido agotadas por el fracaso de observar los sistemas de jubileo y los Sábados de la tierra porque ellos son indisolublemente interrelacionados con el calendario basado en los ciclos de la luna de diecinueve años. La introducción del calendario solar fue un paso mayor en la destrucción de la comprensión de los modelos y ciclos que Dios había establecido para la armonía natural.
La Cristiandad moderna en general tiene muy poco, si es que algo en común con la Cristiandad original. La subida del Islam y las guerras más tarde con el Islam fueron discutiblemente el resultado directo del sistema falso Cristiano establecido en Europa y el Oeste de Asia por los sistemas teológicos griegos usando la teología de los Capadocianos basada en el Dios Trino y la unión mística intentada con Dios y como Dios.
El sistema Trino simplemente no funciona. El resultado final de mil setecientos años de esta doctrina errónea ha sido la destrucción cercana del planeta y la persecución de las personas que auténticamente intentan obedecer las leyes bíblicas.
El propósito de esta obra es aislar en la forma más evidente y más simple y posible el mensaje original de la Biblia y de la Iglesia del Nuevo Testamento bajo Jesucristo y los apóstoles. Sin duda algunas fábulas apreciadas muchas serán puestas en duda y demolidas por lo que es afirmado en este punto. La obra ha estado escrita a fin de que sea tan cercana tan posible de una serie de paráfrasis o declaraciones bíblicas que son soportadas por citas. De esa manera se considera que la obra es finalmente menos ambigua y el intento es claro. Donde posible el rango completo de textos sobre un tema está en lista a fin de evitar la práctica excesivamente prevaleciente de citar en el aislamiento o citar textos malinterpretados. Algunos textos bíblicos son francamente falsificaciones (p.ej. 1Juan 5:7 KJV; 1Tim. 3:16 KJV del Códice A), o las traducciones equivocadas (1Cor. 15:28 RSV; Apo. 3:14 NIV entre numerosos otros), diseñados para negar textos contrarios o interpretar equivocadamente textos que parecen apoyar al sistema Trino o Capadociano cuando son vistos aisladamente.
Cuando el Mesías venga de nuevo él va a introducir totalmente el sistema de leyes que él le dio a Moisés en el Sinaí. Cada Cristiano tiene una obligación en identificar y llevar a cabo el sistema de vivir y culto que se ha desarrollado en la Biblia. Al Cristiano se le requiere imitar el estilo de vida de Jesucristo y vivir por los sistemas que Cristo introdujo y que vivió como hombre y antes de ser encarnado. Esta obra se dedica a producir el sistema entero en una manera coherente e identificable para que los sistemas falsos de mil setecientos años puedan ser apartados y la manera original y verdadera pueda ser identificada e implementada en las vidas de todas las personas, no importa lo que hayan hecho en el pasado. Nuestra tarea es llamar a las personas al arrepentimiento y novedad de vida.
Capítulo 1
La Divinidad
1.1 Dios el Padre
La Deidad Suprema del universo es Dios. Él es el Omnipotente, el Creador y Sostenedor de los cielos, la tierra y todas las cosas (Gén. 1.1; Neh. 9:6; Salmo 124:8; Isaías 40:26,28; 44:24; Hechos 14:15; 17:24-25; Apo. 14:7). Él solo es inmortal (1Tim. 6:16). Él es nuestro Dios y Padre y el Dios y Padre de Jesucristo (Juan 20:17). Él es el Dios Altísimo (Gén. 14:18; Núm. 24:16; Deut. 32:8; Marcos 5:7) y el Único Verdadero Dios (Juan 17:3; 1Juan 5:20).
1.2 Jesús el Hijo de Dios
Jesús es el primer engendrado (proototokos) de la creación (Col. 1:15) entonces el principio (arche) de la creación de Dios (Apo. 3:14). Él es el único nacido (monogene) Hijo de Dios (Mateo 3:17; Juan 1:18; 1Juan 4:9), concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen, Mariam (Lucas 1:26-35). Él es el Cristo o Mesías (Mateo 16:16; Juan 1:41), enviado de Dios para ser nuestro Salvador y Redentor (Mateo 14:33; Juan 8:42; Efesios 1:7; Tito 2:14). Él es llamado el Hijo del Dios Altísimo (Marcos 5:7). Él fue designado Hijo de Dios en poder según el Espíritu de santidad por su resurrección de la muerte (Romanos 1:4). A Él es dado el trono de David para gobernar para siempre sobre la Casa de Jacob y de su Reino no habrá fin (Lucas 1:32).
1.3 El Espíritu Santo
El Espíritu Santo (Hechos 2:4) es la esencia o poder de Dios que Cristo prometió enviar a los elegidos (Juan 16:7). No es una persona pero si la extensión del poder viviente de Dios. Es el medio por el cual nosotros nos volvemos participantes de la Naturaleza Divina (2Pedro 1:4), siendo llenos del Espíritu Santo (Hechos 9:17; Efesios 5:18) y por consiguiente todos Hijos de Dios (Job 38:7; Romanos 8:14; 1Juan 3:1-2) y coherederos con Cristo (Romanos 8:17; Gálatas 3:29; Tito 3:7; Hebreos 1:14, 6:17, 11:9; Santiago 2:5; 1Pedro 3:7). Es dado por Dios a aquellos que lo piden (Lucas 11:9-13) y que obedecen a Él, morando en aquellos que guardan los mandamientos de Dios (1Juan 3:24; Hechos 5:32). El Espíritu Santo es el consolador que conduce a los siervos de Dios a toda la verdad (Juan 14:16-17,26). El Espíritu Santo confiere el poder para dar testimonio (Hechos 1:8). Administra dones, como está registrado en 1Corintios 12:7-11 y tiene frutos, como está descrito en Gálatas 5:22-23 y no es dado por medida (Juan 3:34 RSV; Romanos 12:6). Es el medio por el cual Dios puede volverse finalmente todo, en todos (1Corintios 15:28; Efesios 4:6).
1.4 La Relación del Espíritu Santo con Cristo y la Humanidad
El Espíritu Santo opera desde antes del bautismo. El Espíritu atrae al individuo a Dios a través de Cristo (Hebreos 7:25).
Se dan las primicias del Espíritu al individuo en el bautismo, de Romanos 8:23, que claramente nos dice que la adopción no ocurre hasta la redención del cuerpo.
Así nosotros nacemos de nuevo pero continuamos creciendo diariamente en el Espíritu en Cristo Jesús hasta que entremos en la gloria de Dios. El Espíritu Santo es el Espíritu de Verdad (1Juan 4:6, 5:6) y hablando la Verdad en todas las cosas, nosotros crecemos en Cristo nuestra cabeza en todo respeto (Efesios 4:15). El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios (Romanos 8:14) y el Espíritu de fe (2Corintios 4:13) que escudriña todas las cosas y sabe todas las cosas (1Corintios 2:10-11, 12:3 y sig.).
Así el Espíritu Santo no es un aspecto independiente de un Dios trino pero es el medio por el cual nosotros nos volvemos elohim (Zacarías 12:8). El Espíritu lleva a Dios una comprensión de nuestros pensamientos y ser. Dado a través de Jesucristo como nuestro mediador y elohim intermediario o theos (Salmo 45:6-7; Zacarías 12:8; Hebreos 1:8-9), permite a Cristo que nos ayude, enseñe y conforte y permite que ejercitemos el poder de Dios. El Espíritu da a cada persona los atributos que Dios desea para beneficiar al cuerpo, como está escrito en 1Corintios 12:7-11.
El Espíritu puede apagarse (1Tes. 5:19) siendo abandonado o afligido (Efesios 4:30) y así admite de ganancias y pérdidas en el individuo.
El fruto del Espíritu Santo es amor, según Gálatas 5:22. Por consiguiente, si nosotros no nos amamos, el Espíritu Santo no es evidente.
El Espíritu es el medio por el cual nosotros rendimos culto a Dios, como es declarado en Fil. 3:3. Así, no puede ser un Dios como un objeto de culto y, por lo tanto, ser igual a Dios el Padre. Es una fuerza que capacita a Cristo. Cristo es así un Padre Eterno (Isaías 9:6) de que hay muchas paternidades en el cielo y la tierra (Efesios 3:15). Cristo llega ser Padre Eterno por delegación.
Todas estas paternidades o familias son nombradas por Dios el Padre; por eso nosotros nos arrodillamos ante Dios el Padre, rindiéndosele culto (Efesios 3:14-15).
Cristo fue el primer nacido o primogénito de la creación. Para él todas las cosas fueron creadas en el cielo y la tierra, visibles y invisibles, si tronos o dominios o principados o autoridades, todas las cosas fueron creadas a través de él y para él. Él está antes de todas las cosas y todas las cosas se contienen juntas en él (Col. 1:16-17). Pero fue Dios quien lo generó y quien quiso que la creación existiera y subsistiera en Cristo. Por consiguiente, Cristo no es Dios en el sentido en que Dios el Padre es Dios y quien sólo es inmortal (1Tim. 6:16) existiendo en perpetuidad permanente.
Los Cristianos son llamados a salir de este mundo a una vida de servicio y dedicación. Muchos son llamados pero pocos son escogidos (Mateo 20:16, 22:14). Los Cristianos son los elegidos, como Cristo fue el elegido por Dios (Lucas 23:35). Los elegidos son escogidos por Cristo (Juan 6:70, 15:16,19), bajo la dirección de Dios (1Pedro 2:4).
Para ayudar la Iglesia, a los elegidos, que son la Iglesia, o ecclesia, les son dado entendimiento de los misterios de Dios. El Espíritu Santo es el mecanismo dado para entender los misterios de Dios y del Reino de Dios (Marcos 4:11). Porque la sabiduría de Dios es hablada como un misterio (1Cor. 2:7) que es explicado por los siervos de Dios (1Cor. 2:7, 15:51). Porque la voluntad de Dios se explica como un misterio (Efesios 1:9) que Dios dio a Sus siervos por revelación. Más allá el misterio está en la mayordomía de Cristo a través de los elegidos. Pablo escribió:
Efesios 3:2-6 2 Seguramente habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros, 3 pues por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente. 4 Al leerlo podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5 el cual en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: 6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio.
1.5 La Relación de Cristo, Satanás y el Ejército con Dios
Hay entidades múltiples referidas en la Biblia como Elohim o Theoi, significando dioses. Cristo fue una de esas entidades subordinadas que son referidas en el Antiguo Testamento como Elohim (vea Zac. 12:8). Cristo es referido en el Nuevo Testamento como la nueva Estrella de la Mañana en su retorno a la tierra. Él compartirá este rango con sus elegidos (Apo. 2:28, 22:16).
La Biblia sostiene que Dios es el Dios y Padre de Cristo (de Romanos 15:6; 2Corintios 1:3, 11:31; Efesios 1:3,17; Col 1:3; Hebreos 1:1 y sig.; 1Pedro 1:3; 2Juan 3; Apo. 1:1,6, 15:3). Cristo deriva su vida, poder y autoridad por orden de Dios el Padre (Juan 10:17-18).
Cristo subordina su voluntad a la de Dios quien es el Padre (Mateo 21:31, 26:39; Marcos 14:36; Juan 3:16, 4:34). Dios dio los elegidos a Cristo y Dios es mayor que Cristo (Juan 14:28) y mayor que todos (Juan 10:29). Así Dios envió su único nacido (monogene) Hijo al mundo para que nosotros pudiéramos vivir a través de él (1Juan 4:9). Es Dios quien honra o glorifica a Cristo (Juan 8:54), Dios siendo mayor que Cristo (Juan 14:28).
Dios es la Roca (sur), como una Cantera o Montaña de quien todos son sacados, el pedernal de Josué 5:2 que circuncida a Israel, la causa principal y eficaz (Deut. 32:4). Dios es la Roca de Israel, la Roca de su salvación (Deut. 32:15), la Roca que nos creó (Deut. 32:18,28-31). 1Samuel 2:2 muestra que Nuestro Dios es nuestra Roca, una Roca eterna (Isaías 26:4). Es de esta Roca que todos los otros son tallados, como son todos los descendientes de Abraham en la fe (Isaías 51:1-2). El Mesías fue cortado de esta Roca (Daniel 2:34,45) para subyugar los imperios mundiales. Dios es la Roca o base en que la fundación se pone y en que Cristo construirá su Iglesia (Mateo 16:18) y en que él reposa. El Mesías es la Piedra Angular Principal del Templo de Dios, del cual los elegidos son el Naos o el Santo de los Santos, el almacén del Espíritu Santo. Las piedras del Templo son todas cortadas de la Roca quien es Dios, como fue Cristo, y dadas a Cristo, la piedra espiritual (1Corintios 10:4), la piedra de ofensa y piedra de tropiezo (Rom. 9:33) para formar el Templo.
Cristo está construyendo el Templo para que Dios pueda ser todo, en todos (Efesios 4:6). Dios ha dado a Cristo para que sea todo y en todos (panta kai en pasin Col. 3:11) poniendo todas las cosas bajo sus pies (1Cor. 15:27) dándolo para ser la cabeza sobre de todas las cosas a la Iglesia que es su Cuerpo, la plenitud de él que llena todo en todos (Efesios 1:22-23). Cuando Dios puso todas las cosas bajo Cristo, es manifiesto que Dios, quien fue quien puso todas las cosas bajo los pies de Cristo, se exceptúa (1Corintios 15:27).
Cuando Cristo someterá todas las cosas, luego el propio Cristo estará sujeto a Dios quien puso todas las cosas bajo Cristo para que Dios pueda ser todo en todos (panta en pasin 1Cor. 15:28 no según RSV). Así las doctrinas Platónicas que buscan unir a Dios y Cristo en la Trinidad contradicen la Escritura. Cristo se sentará a la mano derecha de Dios, por dirección de Dios (Hebreos 1:3,13, 8:1, 10:12, 12:2; 1Pedro 3:22) y compartirá el trono de Dios, como los elegidos compartirán el trono dado a Cristo (Apo. 3:21) que es un trono de Dios (Salmo 45:6-7; Hebreos 1:8) o Dios es su Trono, traducido Tu trono O Dios (vea nota a pie de página a la RSV anotada).
Dios quien envía, es mayor que el enviado (Juan 13:16), el siervo no es mayor que su Señor (Juan 15:20).
Cristo fue tentado en el desierto por Satanás y en efecto el juicio de Satanás comenzó. Satanás quien fue la Estrella de la Mañana, El Lucero o Portador de Luz de este planeta (Isaías 14:12) como su guardián y maestro era, en efecto, uno de los Elohim, subordinado a Dios el Padre.
Cristo era la Estrella que debía salir de Jacob (en Núm. 24:17). Así se narró en los Libros de Moisés que una de las Estrellas de la Mañana que se mencionan como estando presentes en la realización de este planeta (en Job 38:7), uno de los elohim, debía volverse un ser humano de Jacob y de David (Apo. 22:16).
Este elohim que nosotros conocemos como Jesucristo no era todavía la Estrella de la Mañana de este planeta. Satán tuvo ese rango (de Isaías 14:12 y Ezequiel 28:2-10).
Cristo había estado ungido como el elohim de Israel, según Salmo 45:7 y ungido por encima de sus compañeros o sus socios. Sin embargo, Cristo no estaba de hecho en la posición de Estrella de la Mañana y no asumirá esos deberes hasta su segunda venida. El rango y los deberes serán compartidos con Cristo por los elegidos que comparten su naturaleza como Estrella de la Mañana en sus corazones (traducido Estrella del Día en 2Pedro 1:19). Los elegidos han recibido la promesa de participar en este poder en Apocalipsis 2:28.
Satanás, como Estrella de la Mañana, había desafiado a Dios Altísimo o Dios el Padre, como nos dice en Isaías 14:12. Él intentó ascender o exaltar su trono, un trono de Dios, sobre las Estrellas de Dios o el Concilio de los Elohim. Este Concilio es la Congregación de los Elohim o Dioses referido en Salmo 82:1. Es de interés notar que Ireneo, el discípulo de Policarpo, discípulo de Juan, sostuvo que Salmo 82:1 se refería a los Theoi o dioses que también incluyeron los elegidos, a saber aquellos de la adopción (Against Heresies (Contra las Herejías), L. 3, C. 6, ANF, Vol., 1, pág., 419).
Hay múltiples Hijos de Dios (de Job 1:6, 2:1, 38:7; Salmo 86:8-10, 95:3, 96:4, 135:5) quienes son identificados como los Bene Elyon o Hijos del Altísimo. Los elegidos humanos también son incluidos con el Ejército celestial como Hijos de Dios (de Romanos 8:14). Así, Cristo y los elegidos como Hijos de Dios son uno con Dios a través del Espíritu Santo, predestinados desde la fundación del mundo. Cristo dejó su poder para volverse un hombre. Él y todos los elegidos reciben el estatus de Hijo en poder según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos (Rom. 1:4).
Según Hechos 7:35-39 fue un ángel quien le habló a Moisés en el Sinaí y este ángel fue Cristo. En Gálatas 4:14, Pablo asemejarse a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.
También nosotros nos volveremos como los ángeles (Mateo 22:30) como un orden o isaggelos (de Lucas 20:36), siendo coherederos con Cristo (Romanos 8:17; Gálatas 3:29; Tito 3:7; Hebreos 1:14, 6:17, 11:9; Santiago 2:5; 1Pedro 3:7). El Antiguo Testamento identifica al Ángel de YHWH como Jehová y Elohim (Éxodo 3:2,4-6 donde el Dios o elohim aquí era un ángel; vea Zacarías 12:8).
Salmo 89:6-8 muestra que hay un Concilio de Santos (qedosim o qadoshim, también usado acerca de humanos) compuestos de un concilio interno y un externo. Esto se entiende ser un Concilio celestial de los Elohim de Justicia.
1.5.1 Cristo como el Hijo de Dios
Satanás intentó tentar a Cristo de varias maneras. Primeramente Satanás se refirió a Cristo como el Hijo de Dios (en Mateo 4:3, 4:6; Lucas 4:3). Los demonios también se refirieron a Cristo como el Hijo de Dios (en Mateo 8:29; Lucas 4:41; Marcos 3:11). Satanás intentó hacer que Cristo demostrara su posición como Hijo de Dios por un despliegue de poder, en lo que Dios había prometido que Él encargaría a Sus ángeles de él (en Salmo 91:11-12). Satanás omitió, "para que te guarden en todos tus caminos" y agregó "en cualquier momento". Alterando así la Escritura, Satanás intentó tomar la vida de Cristo.
Cristo en ningún momento corrigió a Satanás o a los demonios afirmando que él era Dios en lugar de Hijo de Dios. De hecho, ningún demonio intentó afirmar el engaño de que Cristo era el Dios Supremo, hasta después de su muerte para establecer una doctrina que dice que Cristo es Dios, en la misma manera que Dios el Padre es Dios, y así lograr, después de su muerte, una mentira que Cristo habría refutado en su vida. En cada una de las tentaciones, el objetivo era minar la obediencia de Cristo a Dios y, en efecto, a infringir la Escritura. Satanás intentó hacer que Cristo le rindiera culto a él. Él le prometió a Cristo la autoridad del planeta luego si Cristo le adorase.
Cristo no desafió su derecho de transferir su liderazgo del planeta o de hecho que él era gobernante. Cristo contestó en cambio
... está escrito: Usted sólo rendirá culto al Señor su Dios y a Él sólo debe usted servir.
Cristo no le dijo a Satanás que Satanás debería rendir culto a Cristo sino que lo refirió a la ley. Cristo nunca, en cualquier fase de su ministerio, declaró ser Dios. Él dijo que él era el Hijo de Dios. Fue por esta razón que fue puesto en juicio.
Como es declarado en Mateo 27:43
Mateo 27:43 Confió en Dios; líbrelo ahora si le
quiere, porque ha dicho: "Soy Hijo de Dios".
(RV)
Fue aquí cuando Cristo clamó para cumplir la Escritura en Salmo 22:1
Salmo 22:1 ¿Mi Dios, mi Dios, por qué me ha desamparado usted? (RV)
Cristo claramente no se consideró Dios. De sugerir que él fue parte de la entidad a quien él apeló, en una forma igual, una parte de la cual siendo impasible, es absurdo.
1.5.2 La Doctrina de Anticristo
La doctrina de Anticristo se declara en 1Juan 4:1-2. El texto antiguo correcto de 1Juan 4:1-2 se reconstruye de Ireneo, Capítulo 16:8 (ANF, Vol., 1, n. pág. 443).
Por lo presente conozca usted el espíritu de Dios: Cada espíritu que confiesa que Jesucristo vino en carne es de Dios; y cada espíritu que separa a Jesucristo no es de Dios pero es de Anticristo.
Sócrates el historiador dice (VII, 32, pág., 381) que el pasaje había sido adulterado por aquellos que desearon separar a la humanidad de Jesucristo de su divinidad.
Cristo como Hijo no es el Único Verdadero Dios (Juan 17:3).
También en Lucas 22:70, todos ellos dijeron ¿Es usted entonces el Hijo de Dios?
Él contestó Usted tiene razón diciendo yo soy.
Él fue reconocido como el Hijo de Dios en
De entender que Cristo es el Hijo de Dios es una revelación de Dios.
Mateo 16:16-17 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (RV)
También Mateo 11:27 dice
Mateo 11:27 Todas las cosas me fueron
entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce
al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
(RV)
Así el Padre revela cosas a los individuos y se los da a Cristo que entonces revela al Padre a ellos.
1.5.3 El Nombre y Soberanía de Dios
No hay ninguna duda que Dios es singular y soberano. Proverbios 30:4-5 muestra el nombre de Dios y que Él tiene un hijo.
Proverbios 30:4-6 4 ¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién recogió las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si es que lo sabes? 5 Toda palabra de Dios [ELOAH] es limpia; él es escudo para los que en él esperan. No añadas a sus palabras, 6 no añadas a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso. (RV)
La Biblia se interpreta si misma y el nombre de Dios se proporciona después de la pregunta directamente, y está claro que esta entidad no está compuesta de Padre e Hijo pero, más bien, Él tiene un hijo.
Además, el Nuevo Testamento declara claramente que es el Padre quien es el objeto del culto. Cristo advirtió a la mujer samaritana en Juan 4:21 que habría un tiempo que venia cuando ellos no pudieran rendirle culto al Padre o en su montaña (Samaria) o en Jerusalén. Pero él dice distintamente en Juan 4:23
Juan 4:23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque también el Padre tales adoradores busca que lo adoren. (RV)
Cristo aquí identifica el objeto de adoración como el Padre y no él. Es así bastante blasfemo afirmar que uno debe rendirle culto al Cristo levantado de una perversión de Juan 3:14 donde el Hijo del hombre sería levantado como Moisés había levantado a la serpiente en el desierto. El propósito de la crucifixión fue para que el hombre tuviera la vida eterna, no para que Cristo se volviera un objeto de adoración, como se afirma falsamente. De esta premisa falsa, se afirma también falsamente que los Cristianos rinden culto al cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía.
Eloah es el Dios del Antiguo Testamento y del Templo y el Dios de Jesucristo del Nuevo Testamento. El Templo en Jerusalén era la Casa de Eloah (Esdras 4:24; 5:2,13,15-17; 6:3,5,7-8,16-17; 7:23). Él era el Eloah de Israel (Esdras 5:1; 7:15), el Gran Eloah del Cielo (Esdras 5:8,12). Él era el objeto del sacrificio en el Templo (Esdras 6:10) donde Él había puesto Su nombre (Esdras 6:12). Él ordenó la construcción del Templo (Esdras 6:14) y el sacerdocio está de pie en Su servicio (Esdras 6:18; 7:24) y hacen Su voluntad (Esdras 7:18). La ley es la ley del Eloah del Cielo (Esdras 7:12,14). Esos que conocen las leyes de Eloah las enseñaran a aquellos que no las conocen (Esdras 7:25) y el juicio será por las leyes de Eloah (Esdras 7:26). Este ser es el Padre quien es el Eloah singular y Dios Altísimo, el Padre del Mesías y de todos los hijos de Dios.
Capítulo 2
El Plan de Salvación
2.1 La Caída de la Humanidad
Se creó la humanidad a la imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:26-27). Adán y Eva fueron maldecidos debido a su desobediencia (Génesis 3:16-19). Como resultado de esta rebelión, el pecado y, por consiguiente, la muerte vino en toda la humanidad (1Corintios 15:22; Romanos 5:12).
2.2 La Salvación de la Humanidad
Dios no quiere que ninguno perezca (2Pedro 3:9). Para que la humanidad pudiera escapar la penalidad del pecado que es la muerte, Dios instituyó un plan de salvación que involucra un sacrificio en la muerte y resurrección de Su hijo Jesucristo (Juan 3:16). El plan es de una cosecha secuencial de la cual Cristo es el primogénito de aquellos que han muerto (1Corintios 15:20). El plan de salvación se refleja en los Días Santos anuales de la Biblia (Lev. 23).
2.3 La Biblia como Verdad Inspirada
Cristo dijo: escrito está, No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4; Lucas 4:4). La Biblia es conocida como La Escritura (Daniel 10:21), y se dirige hacia la salvación de la humanidad y la manifestación del poder de Dios (Éxodo 9:16; Romanos 9:17). El medio de la salvación es Jesucristo (Romanos 10:11) quien fue predicho por la Escritura desde Moisés y los profetas (Lucas 24:27), la profecía siendo la Escritura (Mateo 26:56; Rom. 1:2). Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, para reprobar, para corregir, y para entrenar en rectitud, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra (2Timoteo 3:16).
Las Escrituras en el tiempo de Cristo y los apóstoles fueron el Antiguo Testamento (Mateo 21:42; Marcos 12:10; Hechos 17:2). El Antiguo Testamento es la Escritura referida como inspirada de Dios en 2Timoteo 3:16. El Nuevo Testamento es adicional al Antiguo Testamento. No reemplaza al Antiguo Testamento.
El Antiguo Testamento se escribió en la antigüedad para nuestra instrucción, para que por la constancia y el estímulo de las Escrituras, nosotros pudiéramos tener esperanza (Rom. 15:4). El error procede de un mal conocimiento de esas Escrituras (Mateo 22:29; Marcos 12:24). Los de Berea examinaron las Escrituras cada día, escudriñando para ver si estas cosas eran así. Esto fue visto como noble (Hechos 17:11). El enfoque entero de la Biblia se saca de todas las partes de la Escritura, mandato sobre mandato, línea sobre línea (Isaías 28:10). Las Escrituras muestran que Jesús fue el Mesías o Cristo (Hechos 18:28). Es Cristo, por medio del Espíritu Santo, que abre la mente de todos los elegidos principiando con los apóstoles, para que las Escrituras puedan entenderse (Lucas 24:45).
Deben cumplirse las Escrituras del Antiguo Testamento (Mateo 26:54,56; Marcos 12:10, 14:49) y no pueden romperse (Juan 10:35). Muchas Escrituras se dirigieron hacia Cristo y se cumplieron en Él, o se cumplirán en su segunda venida (Apo. 1:7, 12:10, 17:14, 19:11-21) que será en poder y gloria (Mateo 24:30).
2.4 El Arrepentimiento y la Conversión
Para que la humanidad viva, o tenga vida eterna, Dios requiere que se arrepienta. Si no se arrepiente, perecerá (Lucas 13:3,5).
Cristo fue enviado a llamar a la humanidad al arrepentimiento (Lucas 11:32). Cristo empezó su ministerio después del encarcelamiento de Juan el Bautista (Mateo 4:12). El encarcelamiento de Juan tomo lugar algún tiempo después de la Pascua del 28 EC (Juan 3:22-24, 4:12) siendo la Pascua después del comienzo del ministerio de Juan en el decimoquinto año de Tiberio (Lucas 3:1). A partir de ese tiempo, Jesús empezó a predicar diciendo "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!" (Mateo 4:17). Cristo mandó a sus discípulos que predicaran el evangelio del arrepentimiento, dándoles autoridad sobre los demonios o los espíritus inmundos (Marcos 6:7,12; Lucas 10:1,17-20).
El arrepentimiento se enseño como el preludio para el perdón de los pecados (o maldad) (Hechos 8:22) para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo, y Él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado (Hechos 3:19-20).
Los tiempos de ignorancia, como son llamados, Dios los pasó por alto, pero Él les ordena a todos que se arrepientan, porque a establecido un día de juicio para ellos (Hechos 17:30). Así se extiende el arrepentimiento a los Gentiles (también vea Hechos 15:3).
Del arrepentimiento y volviéndose a Dios, el pecador arrepentido debe realizar hechos dignos del arrepentimiento (Hechos 26:20).
La Iglesia en Efeso fue apelada a arrepentirse y recordar de dónde había caído, y a hacer los hechos de nuevo, que ellos hicieron al principio (Apo. 2:5). Igualmente la Iglesia en Pérgamo fue apelada a arrepentirse (Apo. 2:16). Como también la Iglesia en Tiatira (Apo. 2:21-22) que tenía apostatas arrojadas en cama con los maestros religiosos falsos. La Iglesia en Sardis también fue apelada a arrepentirse, o Cristo vendría a ellos como un ladrón por la noche y ellos no sabrían la hora en cual él regresaba (Apo. 3:3). Aquellos que Cristo ama él reprueba y castiga. Él exige que ellos (en este caso los de Laodicea), sean ardientes y que se arrepientan (Apo. 3:19). El arrepentimiento es así continuo para todas las Iglesias de Dios, siendo la responsabilidad de todos (Santiago 5:19-20).
2.5 El Bautismo
Toda la autoridad se confirió en Cristo siguiendo de su resurrección (Mateo 28:18). Él ordenó que sus discípulos hicieran discípulos de todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19). Enseñándoles a hacer todo lo que Cristo ordenó. Así él siempre estaría con ellos hasta lo último de los tiempos (Mateo 28:20).
El arrepentimiento debe ser acompañado por el bautismo para el confiriendo del don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Usted no puede recibir el Espíritu Santo a menos que usted se arrepienta y sea bautizado, así, naciendo de nuevo. A menos que usted nazca de nuevo usted no puede entrar en el Reino de Dios (Juan 3:3,5). El arrepentimiento es condicional para el bautismo y el recibimiento del Espíritu Santo. Así que el bautismo infantil es lógicamente imposibilitado como contrario a la Biblia. La condición previa del arrepentimiento fue enfatizada por la misión de Juan el Bautista quien fue el precursor al bautismo del Espíritu Santo en Cristo (Marcos 1:4,8). Juan declaró que Cristo bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego, acerca de los impenitentes (descritos como paja) (Lucas 3:16-17). El Espíritu Santo es conferido a la dirección de Dios. A petición, significando por la imposición de las manos, el Espíritu Santo entra en el individuo. El Espíritu es así conferido para cada aspecto de la obra. El Espíritu Santo opera desde antes del bautismo, trabajando con cada individuo. El Espíritu atrae al elegido a Dios a través de Cristo (Hebreos 7:25). Se dan las primicias del Espíritu al individuo en el bautismo, de Romanos 8:23, que claramente nos dice que la adopción no ocurre hasta la redención del cuerpo. Así nosotros somos nacidos de nuevo pero continuamos creciendo diariamente en el espíritu en Cristo Jesús hasta que nosotros entremos en la gloria de Dios.
Este confiriendo del Espíritu Santo en el bautismo es el agua de las fuentes de salvación prometida por Dios a través de Sus profetas (Isaías 12:3). Esta agua del Espíritu Santo fue la promesa de Dios a Jacob inscrita en Isaías 44:3. El Señor Dios es la fuente del agua viviente (Jeremías 2:13, 17:13; también Zacarías 14:8). Éste es el río del agua de vida (Apo. 22:1). Hablando del Espíritu (Juan 7:39), Cristo dijo que de él fluirían aguas vivas (Juan 4:10-14, 7:38; Isaías 21:3, 55:1, 58:11; Ezequiel 47:1). Israel es limpiado espiritualmente a través del agua, según Ezequiel 36:25, el cual es el agua de vida o el Espíritu Santo. Los elegidos toman de esta agua gratuitamente (Apo. 22:17).
Doctrinas Acerca de la
Responsabilidad Humana
3.1 La Oración y el Culto
3.1.1 Dios como el Objeto de la Oración y del Culto
3.1.1.1 El Objeto del Culto
La posición primaria y la señal principal del elegido son y siempre han sido el monoteísmo absoluto y una creencia en la relación subordinada de Jesucristo. Nosotros no rendimos culto a ningún otro Elohim aparte de Dios (Éxodo 34:14; Deut. 11:16) o nosotros seremos destruidos (Deut. 30:17-18). Dios dio Su primer mandamiento así
Éxodo 20:2-3 2Yo soy Jehová, tu
Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre 3
No tendrás dioses (elohim) ajenos delante de mí.
(RV)
El concepto aquí es, "al lado de", como "en lugar de", o sin la autoridad del Dios que nosotros entendemos como Dios el Padre.
Debemos amar al Señor nuestro Dios y servirlo con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, o sea todo nuestro ser, y a cambio nosotros tendremos lluvia en la estación debida, que dará cosechas y pasto para nuestras manadas. En otras palabras, nosotros nos alimentaremos con abundancia (Deut. 11:13-15). Pero nosotros tenemos un Nuevo Pacto donde el Señor establece Sus leyes en nuestras mentes y las escribe en nuestros corazones. Él es nuestro Dios y nosotros somos Sus siervos, rindiéndosele culto a Él, observando Sus leyes en nuestra naturaleza (Hebreos 8:10-13).
Debemos adorar ante el Señor nuestro Dios (Deut. 26:10; 1Samuel 1:3, 15:25). Este Dios es el Único y Verdadero Dios, quien es Dios el Padre. El requisito para la vida eterna es que nosotros lo conozcamos a Él y a Su hijo Jesucristo (Juan 17:3). Nosotros damos al Señor la gloria debida a Su nombre; nosotros rendimos culto al Señor en revestimiento santo (Salmo 29:2, 96:9). Toda la tierra le rinde culto y canta alabanzas a Su nombre (Salmo 66:4). Ésta es una profecía y ocurrirá. Todas las naciones que Él ha hecho vendrán y se doblaran temblando (Salmo 96:9) ante Él, glorificando Su nombre, porque Él solo es Dios (Salmo 86:9-10), el Señor nuestro creador. Él es nuestro Dios y nosotros somos las ovejas de Su mano (Salmo 95:6-7). Él es Santo (Salmo 99:5,9). La comprensión de a quién nosotros rendimos culto es también demostrada por dos señales, que juntos con la comprensión de la naturaleza de Dios forman la base del sellando del elegido. Las dos señales son:
El Sábado (de Éxodo 20:8,10-11; Deut. 5:12). El Sábado es la señal entre nosotros y Dios quien nos hace santos (Éxodo 31:12-14); y
La Pascua. La Pascua es una señal o sello donde, según Éxodo 13:9,16, la Pascua, incluso la Fiesta de los Panes sin Levadura, es la señal de la ley del Señor (Deut. 6:8) y de Su redención de Israel (Deut. 6:10) que, desde el Nuevo Testamento, se extiende a todos aquellos en Cristo (Romanos 9:6, 11:25-26).
Estas señales de la ley, el Sábado y la Pascua, son específicamente esenciales para guardar contra la idolatría (Deut. 11:16). Estas dos señales son el sello en la mano y la frente del elegido del Señor y, con el Espíritu Santo, formará la base del sellar de los 144,000 de los últimos días en Apocalipsis 7:3. Estas señales nos guían al resto de los Días Santos.
Cristo dijo: Al Señor tu Dios adorarás y solo a Él servirás (Mateo 4:10; Lucas 4:8). Así es que el servicio es adoración en términos bíblicos.
El culto a Dios a través de los mandatos de hombres es adoración en vano (Mateo 15:8-9). Porque el Padre desea que los hombres le rindan culto en Espíritu y en verdad (Juan 4:21-24). Porque nosotros somos la verdadera circuncisión quien adora a Dios en Espíritu y gloría en Cristo Jesús (Filipenses 3:3). Todo el Concilio de los Ancianos, incluso Cristo, le rinden culto a Dios quien creó todas las cosas y por su voluntad ellos fueron creados y existieron (Apo. 4:10). Por orden de Cristo, ambos en la ley (Éxodo 20:3) y por revelación, nosotros adoramos a Dios (Apo. 22:9).
3.1.1.2 El Objeto de la Oración
La humanidad le ora al Señor Dios (Salmo 39:12, 54:2) quien oye. Cualquier cosa que usted pida en oración usted la recibirá si tiene fe (Mateo 21:22). Cristo fue el ejemplo a la humanidad de oración a su Dios y nuestro Dios que es el Padre (Lucas 6:12). El ejemplo de como orar se encuentra en la Oración del Señor que es un cianotipo de la estructura de oración dada por Cristo (Lucas 11:2-4).
El objetivo primario del elegido y el ministerio es la oración y el ministerio o servicio de la palabra (Hechos 6:4). Al Concilio de los Ancianos se les da la responsabilidad de la supervisión de las oraciones de los santos (Apo. 5:8)
3.1.1.3 La Oración Individual y Colectiva en nombre de Otros
La oración colectiva de un acuerdo es un ejemplo de los apóstoles (Hechos 1:14). La iglesia entera sigue este ejemplo (Hechos 12:5).
La oración no es sólo para la Iglesia; es para aquellos que tienen un celo pero no son iluminados y no se someten a la justicia de Dios. Porque Cristo es el fin (o objetivo) de la ley, de manera que todos que tienen fe puedan ser justificados (Romanos 10:1-4).
La oración da ayuda. Se dan apropiadamente gracias por medio de muchas oraciones para las bendiciones concedidas en respuesta a muchas oraciones (2Corintios 1:11). La oración debe ser en espíritu (Efesios 6:18). Debe ser oración perseverante (Colosenses 4:2-4) y la oración ayuda a mantenerse firme en la verdad y la justicia (Efesios 6:14).
La oración de una persona virtuosa es de gran poder en su efecto. La oración de fe sanará al enfermo y asegurara el perdón del pecado. Por consiguiente, confesamos nuestros pecados uno a otro y oramos para uno otro a fin de que podemos ser sanados (Santiago 5:15-16).
3.2 La Relación Entre la Salvación y la Ley
3.2.1 Dios es Nuestra Roca
Dios es nuestra roca, nuestra fuerza y nuestra salvación en quien nosotros tomamos refugio (Salmo 18:1-2). Nosotros confiamos en Él y no tenemos miedo (Isaías 12:2). El conocimiento de la salvación es una función de Cristo y los profetas (Lucas 1:77). Este conocimiento se extiende a la Iglesia donde los santos son los intendentes de los misterios de Dios (1Corintios 4:1). La salvación es de los judíos (Juan 4:22), pero fue extendida en Cristo a aquellos que rinden culto a Dios en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). No hay salvación en ningún otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos (Hechos 4:12). Así la salvación fue dada por el evangelio, siendo el poder de Dios por la salvación a todos que tienen fe, primero viniendo a los Judíos y después a los Gentiles. En el evangelio, se revela la justicia de Dios por la fe y para la fe, porque quien es virtuoso a través de la fe vivirá (Romanos 1:14-17). Dios no destinó a la humanidad a la furia sino para obtener salvación a través de Jesucristo (1Tes. 5:9).
La comprensión de Dios resulta en una tristeza piadosa que produce el arrepentimiento que lleva a la salvación (2Corintios 7:10). Así el evangelio es la palabra de la verdad y es, entonces, el evangelio de salvación, produciendo el sellando del arrepentido con el Espíritu Santo (Efesios 1:13). La salvación se obtiene de las Sagradas Escrituras o Escritura. Siendo inspiradas por Dios, las Escrituras pueden instruir al arrepentido para la salvación a través de la fe en Jesucristo (2Timoteo 3:15-16). Aunque él fue un Hijo, él aprendió la obediencia a través de lo que sufrió. Siendo perfeccionado, él se convirtió en la fuente de salvación eterna para quienes obedézcale (Hebreos 5:8-9).
Así, él fue ofrecido una vez para llevar los pecados y aparecerá una segunda vez, no para tratar con el pecado, sino para salvar aquellos que ávidamente lo esperan (Hebreos 9:28). La salvación es entonces común a todos y fue entregada una vez por todas a los santos (Judas 3). Así que no hay ninguna revelación después de esa dada a Jesucristo por Dios y entregada a Juan. Todo lo que se requiere para la salvación de la humanidad esta contenido en la Biblia. La salvación y el poder y la gloria pertenecen a Dios y Él se lo ha revelado a Sus siervos a través de Cristo y no debe ser alterado (Apo. 22:18-19).
El sellado final de los santos es así a través del Espíritu Santo basándose en la ley de Dios como está revelada en la Biblia del Antiguo Testamento comenzando con la revelación de la ley.
Cristo dio la ley en el Sinaí como el Ángel del Pacto o de la Presencia, el Ángel de Yahweh. Él dijo que
Mateo 5:18-19 18 ... antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. 19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. (RV)
Entonces Cristo de ninguna manera disminuyó la ley. Él guardó la ley y les ordenó a las personas que hicieran igualmente. La ley y los profetas fueron hasta Juan. Desde Juan, el anuncio del Reino de Dios es predicado, y todos entran en él violentamente (o son presionados en él) (Lucas 16:16).
Lucas 16:16-17 La Ley y los Profetas llegan hasta Juan. Desde entonces es anunciado el reino de Dios y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la Ley. (RV)
La ley fue dada a través de Moisés, sin embargo no fue guardada (Juan 7:19). Aquellos que pecan sin la ley, perecerán sin la ley. Aquellos que pecan bajo la ley perecerán bajo la ley (Romanos 2:12) porque el pecado es estar sin ley o transgresión de la ley (1Juan 3:4). La circuncisión es del corazón y el guardar de los principios de la ley es la medida de la circuncisión. Él que guarda la ley es circuncido de corazón, mientras él que es circuncido y no guarda la ley es como si él fuera un infiel. Esos que son judíos son aquellos que guardan la ley en sus corazones siendo judíos interiormente. Sin embargo, aquellos que dicen que ellos son judíos, y no lo son, entran en condenación (Apo. 3:9) y se obligarán a postrarse antes de los santos (Esta postración también se traduce como adoración y se aplica a Cristo y a los elegidos).
La ley es santa y los mandamientos son santos y justos y buenos (Romanos 7:12). La ley, entonces, no causa la muerte sino más bien el pecado, que es la transgresión de la ley, trabajando dentro del individuo (Rom. 7:13).
La ley es espiritual pero la humanidad es carnal, vendida al pecado (Rom. 7:14). La persona que de verdad es convertida se deleita en la ley de Dios en su interior (Salmo 119:1 y sig.; Rom. 7:22). Porque la ley lleva a los hombres a Cristo quien es el fin de la ley (Rom. 10:4). Siendo llevado por el Espíritu libera al individuo de estar bajo la ley (Gálatas 5:18). No porque anula la ley sino porque permite de guardar la ley desde un deseo interno y acción correcta, siendo parte de nuestra naturaleza (Hebreos 8:10-13). La ley de Dios es seguida a través de la fe y no a través de obras (Rom. 9:32). La obediencia a los mandamientos es un requisito previo necesario para la retención del Espíritu Santo que mora en aquellos que guardan los mandamientos de Dios (1Juan 3:24; Hechos 5:32). Así que es imposible ser un Cristiano y amar a Dios y a Cristo sin guardar la ley. Esto, por necesidad, involucra guardar el Sábado como el cuarto mandamiento.
3.2.2 Salvación a través de la Gracia