Iglesias Cristianas de Dios

 

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Abraham e Isaac:

Un Sacrificio por la Fe

(Edición 3.0 20030202-20040529-20070123)

 

La decisión de Abraham de sacrificar a su hijo Isaac fue una progresión en su vida que resultó en una de sus más sinceras y dedicadas muestras de fe. Por esta razón, la siguiente historia contiene valiosas lecciones tanto para niños como para adultos.    

 

 

 

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Abraham e Isaac: Un Sacrificio por la Fe

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Génesis 22:1-2 Y Aconteció después de estas cosas, que tentó Dios á Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, á quien amas, y vete á tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. (RSV)

 

Imagínate, si puedes, que fueras un padre al que se le ordenó estar en el lugar de Abraham o un niño que fuera llamado por su padre para estar en el lugar de  Isaac. La fe, la voluntad, y el respeto requerido por un individuo para permitir a su padre que lo sacrifique solo son superadas por la fe demostrada durante el sacrificio de Cristo.

 

Es interesante que el texto de arriba nos dice que Isaac es el hijo único de Abraham cuando la Biblia nos dice que hubo otro hijo, Ismael (Gen. 16:15-16). Su madre era Agar la sierva de Sarai. El Señor le dijo a Abraham que bendeciría a  Ismael y que sería el padre de doce gobernantes (Gen. 17:20). Sin embargo, Dios establecería una alianza eterna con Abraham por medio de Isaac y sus descendientes después de él (Gen. 17:19). Isaac, como el hijo único de Sarai, era el hijo prometido.

 

El sacrificio de Isaac fue un prototipo del sacrificio de Cristo, la diferencia es que el sacrificio de Cristo fue más significativo y valioso.  Lo que lo hace mas significativo es el hecho de que Cristo se sometió a sabiendas a la voluntad del Padre de ofrecerlo en sacrificio (Mat. 26:39; Jn. 6:38), mientras que Isaac no sabía que iba a ser sacrificado. Por esto, Cristo es ejemplo de humildad completa y desinterés personal por medio del cual la creación en su totalidad es expiada y redimida.

 

Abraham en este ejemplo es un prototipo del Dios Padre. Él demostró absoluto desinterés personal en su voluntad de entregar a su hijo al dios superior. Entregar un niño, especialmente un hijo único, probablemente sea la tarea mas difícil que se le puede pedir a un padre.  Aún así, Abraham estaba dispuesto a hacerlo sin hacer ninguna pregunta.  Por medio del ejemplo de Abraham, Dios nos está dando una muestra de Su amor por cada uno y todos en Su creación.

 

Sin embargo, a diferencia de Dios nuestro Padre, Abraham no era perfecto y no siempre tuvo los niveles de fe que se vieron en este último ejemplo en relación al sacrificio de su hijo Isaac. Para poder darnos cuenta de la progresión de fe de Abraham, debemos ver ejemplos anteriores en la  vida de Abraham.

 

Primero debemos entender que Abraham era conocido como Abram y Sara como Sarai (Gen.17:4-17), antes del establecimiento de la alianza entre Dios y Abraham. Fue en este momento que Dios cambió sus nombres para reflejar la bendición que Él les concedió. Abram se convirtió en Abraham, el padre de muchas naciones y reyes.  Dios dijo que extendería la familia de Abraham para esta reflejara la arena del mar y las estrellas del cielo (Gen. 32:12; 22:17). Esta bendición vino a través de su hijo Isaac. Esto es similar a como Dios Padre extenderá Su familia y redimirá reyes y naciones para Sí mismo a través de Su hijo, Jesucristo.

 

Un Viaje de Fe

 

Cuando Abram tenía 75 años, Dios le dijo que dejara la tierra de sus ancestros y que viajara a la tierra de Canaán donde sería bendecido y se convertiría en una gran nación (Gen. 12:1-5). Durante su viaje a Canaán con su esposa Sarai, y su sobrino Lot, una terrible hambruna los obligó a ir a la tierra Egipto en vez de a Canaán.

 

Cuando Abram se aproximó a Egipto, se volvió temeroso de que los Egipcios vieran cuan hermosa era su esposa Sarai, uno de ellos lo mataría y tomaría a Sarai por esposa.

 

Entonces Abraham le dijo a Sarai, “Di que eres mi hermana, entonces me tratarán bien por ti y mi vida será conservada (Gen. 12:11-13).

 

Abram actuó de esta manera porque no tuvo fe en la promesa de Dios de que Él multiplicaría su semilla y haría de él una gran nación. Si Abram hubiera realmente creído en esta promesa de Dios, se habría dado cuenta que la promesa no podría cumplirse si Dios fuera a permitir que el muriera en manos de los Egipcios. Si Abram hubiera muerto en este momento, Dios habría roto Su promesa. Sin embargo, Dios no puede romper Sus promesas, porque Él es el epítome de fidelidad y verdad (Deut. 7:9; 32:4).

 

Esto nos trae a un punto importante. Necesitamos entender mejor lo que son las  promesas de Dios para tener mas fe. Esto significa que debemos estudiar la palabra de Dios en forma diligente para poder encontrar lo que Sus promesas son para Su pueblo. Al hacer esto, y al creer en lo que Dios dice tendremos mas fe. Necesitamos confiar más en Dios y no depender de nuestros propios razonamientos y nosotros mismos. Esto nos alejará del pecado porque al confiar en Dios y Sus promesas, no tomaremos las cosas con nuestras propias manos. Normalmente, cada vez que tomamos las cosas con nuestras propias manos terminamos pecando. Cuando pecamos, el resultado de ese pecado puede tener un impacto negativo en otras personas, y no solo nosotros mismos. Vemos un ejemplo de esto luego de que Sarai se hizo pasar por la hermana de Abram para conservarle la vida. 

 

Cuando el Faraón vio a Sarai, planeó tomarla por esposa. El Faraón rompió la Ley de Dios porque tomó a la mujer de otro hombre por esposa, aunque él desconocía este hecho en ese momento. Por este pecado, Dios hizo que entraran plagas a la casa del Faraón. Cuando el Faraón se dio cuenta por qué las plagas habían venido a él, el Faraón se dirigió a Abram y le preguntó por qué no le había dicho que Sarai era su esposa desde el principio. Entonces el Faraón ordenó que Abram, y todas sus pertenencias se fueran  (Gen. 12:14-20).

 

Abram pecó porque entregó su esposa a otro hombre. El Faraón pecó aún sin saber la verdad. Por lo tanto, cuando el pueblo de Dios no confía y no le obedece a Él, siempre pecan y pueden conducir a otros al pecado también. 

 

Teniendo en cuenta esta experiencia, uno pensaría que  Abraham habría aprendido a tener fe en que Dios iba a asegurar su seguridad, sin importar cuáles fueran las circunstancias. Sin embargo, este no fue el caso, como veremos en la próxima prueba de fe de Abram.

 

Ahora Abram se estableció con su familia en una tierra entre Betel y Ai. Ellos crecieron rápidamente en riquezas y rebaños. Por ser parte de la familia de Abram, Lot también consiguió una gran riqueza en rebaños , a tal punto que sus pastores y los pastores de Abram comenzaron a pelear por la tierra. Para poder conservar la paz, Abram le dijo a Lot que eligiera tierra para habitar en cualquier dirección que él deseara. Abram entonces iría en la dirección opuesta. Lot eligió la pastura más verde, sin saber que lo que él eligió sería una fuente de problemas para él después.

 

 Mientras habitaron en esta tierra nueva, Lot y su familia fueron tomados prisioneros por un rey extranjero. Cuando Abram supo del cautiverio de su sobrino, tomó 318 de sus hombres y recapturaron a Lot y sus bienes. Después de la batalla, Abram se negó a aceptar ninguna recompensa por su victoria. En vez de esto, el le dio todo al rey de Sodoma, excepto un diezmo que Abram le dio a Melquisedec el rey de Salem, que era un Alto Sacerdote de Dios. Esto nos muestra que Dios tuvo un sacerdocio con continuidad en el planeta, hasta y más allá de Abram. Nunca hubo un momento en el que este planeta estuviera sin la Ley de Dios, o sin un clero que ejecutara esta Ley.

 

Abram conocía y guardó la Ley de Dios con respecto al diezmo, que es por la cual él dio  10% al clero de Melquisedec. Esa Ley no había sido brindada formalmente, aún así Abraham entregaba el diezmo por la fe, porque luego de su retorno de Egipto, Abram estaba convertido.

 

Después de todas estas cosas, la palabra de Dios vino a Abram diciendo,

 

Génesis 15:1-6 "1 No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón sobremanera grande. 2 Y respondió Abram: Señor Jehová ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer? 3 Dijo más Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que es mi heredero uno nacido en mi casa. 4 Y luego la palabra de Jehová fue á él diciendo: No te heredará éste, sino el que saldrá de tus entrañas será el que te herede. 5 Y sacóle fuera, y dijo: Mira ahora á los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu simiente. 6 Y creyó á Jehová, y contóselo por justicia (RSV)

 

Pasaron algunos años después de que estas cosas le fueron dichas a Abram. Y cuando el tenía 99 años, la palabra de Dios vino a él nuevamente.

 

Genesis 17:1-4 “1 Y Siendo Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. 2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y multiplicarte he mucho en gran manera. 3 Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él diciendo: 4 Yo, he aquí mi pacto contigo: Serás padre de muchedumbre de gentes:(RSV)

 

Si continuamos leyendo, vemos que al recibir nombres nuevos, tanto Abraham como Sara recibieron la renovación de la promesa bendición en una escala mucho más grandiosa. Aún así Abraham continuo dudando de Dios.

 

Al darse cuenta que se convertiría en padre a la edad de 100 años, Abraham se postró cara abajo y comenzó a reírse (Gen. 17:17). Puede parecer una gran falta de respeto reírse abiertamente de las palabras de Dios. Sin embargo, es humanamente comprensible encontrarse uno mismo riendo con incredulidad, si solo vemos las cosas en un nivel físico. En el caso de Sara (Gen. 18:10-13), cuando ella escuchó el anuncio de los tres desconocidos angelicales que llegaron a su hogar, Sara también se rió de la idea de tener un hijo a su avanzada edad. Humanamente esto no era posible, porque Sarah, que tenía cerca de 90 años, había pasado hacía mucho tiempo la edad de poder engendrar un niño (Gen. 18:11). Sabiendo este hecho, ambos rieron, sin darse cuenta del poder de Dios para ejecutar Su voluntad.

 

Cuando analizamos las cosas físicamente, limitamos a Dios, quien no está limitado por nada excepto el pecado, que Él no es capaz de realizar. Cuando limitamos a Dios, estamos pecando, porque lo estamos rebajando a nuestro nivel humano, un nivel de limitaciones e imperfecciones. Como vemos por la declaración de Sara, ella nunca podría imaginarse teniendo  un niño a su edad. Su risa fue una expresión de incredulidad en la palabra de Dios, y su siguiente declaración lo confirmó: “Después de ser tan vieja, existirá el placer para mi, y también para mi marido siendo tan viejo?” Para mostrar a Abraham y Sara que estaban limitando a Dios y no confiando en Su palabra, el Ángel de Dios dijo, “Existe algo que sea demasiado difícil para Dios? En el momento establecido, volveré a ustedes, en el momento de la vida, y habrá un hijo para Sarah.”  Sarah estaba tan sobresaltada por esto que negó haberse reído de la promesa de Dios. "No, pero tu sí te reíste!" regañó el Ángel (Gen. 18:12-15).

 

Sabiendo que nada es demasiado difícil para  Dios, nunca debemos dudar de Sus palabras o Sus promesas, pese a cualquier obstáculo físico que podamos enfrentar en nuestras vidas.

 

Siguiendo esta promesa, y luego de la destrucción de Sodoma y Gomorra, ocurrió un incidente que fue casi idéntico al que Abraham y Sara habían enfrentado veinticuatro años antes con el Faraón. Uno pensaría que ellos habrían aprendido a confiar en Dios, incrementado su fe y también habrían aprendido a hacer lo que está bien de acuerdo a Su Ley. Sin embargo como estamos a punto de ver, Abraham y Sara  nuevamente proclamarán ser hermano y hermana, esta vez en la tierra de  Gerar.

 

El Rey de Gerar era un hombre llamado Abimelec.  Cuando Abimelec lo bella que era Sara, la llevó a su casa, una vez que  Abraham le hubiera dicho que era su hermana. Sin embargo, esa noche Dios le habló a Abimelec y le dijo, “Estás a punto de morir por la mujer que has tomado, porque ella está casada con su marido” (Gen. 20:3). Dado a que Abimelec había creído que Abraham y Sarah eran hermanos, y porque Dios lo apartó del pecado, Abimelec y todas sus pertenencias se salvaron de la ira de  Dios. Esto fue a condición de que devolviera a Sara a Abraham y le pidiera a  Abraham que rezara por el perdón por sus actos.

 

Una vez que se le concedió el perdón a Abimelec, sus esposas pudieron engendrar niños nuevamente, porque ellas se habían vuelto estériles mientras Sarah estaba entre ellas. Una vez más Abraham demostró ser incapaz de practicar la fe y la confianza plena en Dios. Aún así, Dios fue leal a Abraham en Sus promesas porque en Su omnisciencia Dios sabía anticipadamente que Abraham demostraría mas tarde su lealtad completa a Él 

 

Un Acto de Fe

 

Pronto Abraham iba a enfrentar lo que probablemente sería la más difícil prueba de fe. A la edad de 100 años, Abraham tuvo un hijo, Isaac  (Gen. 21:1-3). Este era el hijo por medio del cual llegarían todas las promesas. Si algo le fuera a pasar a él, no se podría confiar en la palabra de Dios. Teniendo esto en mente, podemos ver que Abraham iba a tener una doble prueba. Esta prueba claramente sometería a prueba tanto la palabra de Dios como la fe de Abraham.

 

¿Confiaría Abraham en las promesas de Dios sin importar lo que fuera a pasar? ¿Elegiría  Abraham obedecer a Dios por encima de la vida de su hijo Isaac?

 

Dios llamó a Abraham y le dijo, “Abraham!”

 

Y Abraham dijo, “Aquí estoy”.

 

Luego Dios continuó, “Toma a tu hijo Isaac, tu único hijo, al cual amas, y ve a la tierra de Moriah. Y allí ofrécelo como ofrenda quemada en una de las montañas que voy a indicarte” (Gen. 22:1-2).

 

Obedeciendo su mandato, Abraham, Isaac, y dos sirvientes jóvenes se despertaron temprano en la mañana para cortar madera para el altar de sacrificio, y para ensillar sus burros antes del viaje a donde Dios le dijo a Abraham que tendría lugar la ofrenda. Luego de un viaje de tres días,  Abraham pudo ver el lugar del sacrificio y se detuvo para decirle a sus dos sirvientes que se quedaran con los burros, mientras él e Isaac fueran a presentar una ofrenda. Abraham tomó su cuchillo y el fuego mientras Isaac cargó la mismísima madera sobre la cual sería sacrificado  en el lugar (Gen. 22:3-10).

 

Existen muchas similitudes entre el sacrificio de Isaac y el sacrificio de Cristo. Examinemos algunas de estas ahora:

 

1)      1)      Isaac cargó la madera sobre la cual iba a ser sacrificado, simbolizando Cristo cargando la madera o la estaca en la cual iba a ser crucificado (Jn. 19:17).

 

2)      2)  Tanto Cristo como Isaac eran obedientes hasta la muerte (o cerca de la muerte en el caso de Isaac).

 

3)      3)      Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su único hijo, así como Dios permitió el sacrificio de Su único hijo concebido.

 

4)      4)      El sacrificio del carnero que ocurrió luego en lugar del sacrificio de Isaac fue un simbolismo físico del sacrificio de expiación que sería ofrecido por Cristo el Mesías.

 

Dios permitió poner a prueba a Abraham. Sin embargo, luego de que Araham mostrara su fe en Dios el Padre hasta el punto de sacrificar su único hijo Isaac, Dios envió a Su Ángel para que interviniera antes de que Abraham continuara con el sacrificio de su hijo. Una vez finalizada esta particular prueba, Dios le habló a Abraham por medio del mismo Ángel y le dijo,

 

Génesis 22:12  " Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes á Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único;" (RSV)

 

Las palabras, “porque ahora se” en el verso de arriba prueban que el que estaba hablando era el Ángel del Señor.  Como sabemos, solo Dios  Padre es omnisciente, es decir, Él todo lo sabe. Pese a que Dios sabía lo que Abraham iba a hacer, Él permitió que este incidente ocurriera para que Su  Ángel supiera que el corazón de Abraham era fiel al Dios Padre.

 

Este Ángel era el Ser que luego se convirtió en el hombre Jesucristo. Es posible que este haya sido el momento en que Cristo supo que Dios no  evitaría su sacrificio para redimir para Si mismo toda Su creación.  Así, Él extendería Su familia a través de Cristo; de la misma forma en que la familia de Abraham fue extendida por medio de Isaac.

 

Génesis 22:16-18  " Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único; 17 Bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está á la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos: 18 En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste á mi voz. (RSV)

 

Nuevamente vemos que se menciona a Isaac como el “único hijo” en este pasaje bíblico. Como fue previamente mencionado, Abraham tuvo otro hijo por medio de la empleada doméstica de Sara, Agar. Este hijo, Ismael, junto con su madre fueron expulsados de la casa de Abraham a pedido de Sara (Gen. 21:9-14). Esto hizo que Isaac quedara como el único hijo de Abraham, y él sería el hijo de la promesa que Dios le hizo a Abraham.

 

Entonces, por la obediencia y fe de Abraham, las bendiciones de muchas naciones, incluyendo nuestras propias naciones, se han filtrado en áreas tanto físicas como espirituales que podemos apreciar hoy en día.

 

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