Iglesias Cristianas de Dios

 

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José: El Hijo de Jacob

Parte 1

 (Edición 2.0 20020314-20070126)

 

Jacob y Raquel tuvieron un hijo llamado José. José era el hijo mas joven de los once sus hijos, nacidos al servicio de Labán. El hijo número doce, Benjamin, nació luego en Canaán. José era el favorito de Jacob y esto ocasionó muchos celos entre los otros hermanos. Veremos en la historia de José que él tuvo un rol importante en la historia de Israel.

 

 

 

 

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José: El Hijo de Jacob [CB14]


 

Los padres de José

 

José era el hijo de Jacob y su madre se llamaba  Raquel. Jacob tenía un hermano llamado Esaú y ellos eran los hijos de Isaac. Entonces hubo un problema en la familia de Isaac y Jacob tuvo que escaparse por su propia seguridad. Su hermano  Esaú quiso matarlo porque Jacob lo engañó para que le vendiera su derecho de primogenitura por un cuenco de sopa de lentejas.

 

En aquella época era costumbre que el primogénito nacido en la familia recibiría una mayor parte de cualquier propiedad que la familia tuviera, luego de la muerte del padre. Esto se llamaba derecho por nacimiento o derecho de primogenitura. Esaú era el primogénito, entonces podemos imaginar lo enojado que estaba con Jacob por haberle quitado esto. Como hermano lo que hizo estuvo mal.

 

Jacob se fue a un país muy lejano donde vivía el hermano de su madre, Labán. Labán tuvo dos hijas llamadas Lea y Raquel. Raquel era la favorita de Jacob y él quería casarse con ella. Pero las cosas no resultaron bien para él en ese lugar. Labán lo engañó a Jacob para que se casara su otra hija Lea. Sin embargo, pasados siete años más de mucho trabajo, Jacob pudo casarse con Raquel también. Por lo tanto, tenía dos esposas. Pero en aquellos tiempos no era extraño tener más de una esposa.

 

El nacimiento de José

 

Por un tiempo Raquel pudo tener hijos. Pero Lea tuvo muchos  hijos. Rubén fue el primogénito; luego vino Simeón, Levi, Judá y después Isacar y Zabulón. Raquel deseaba tanto tener hijos que le entregó a su sierva Bila a Jacob, como esposa, para que tuviera niños para ella. Bila tuvo dos hijos llamados Dan y Neftalí.

 

Lea también le dio su sierva Zilpa a Jacob como esposa y ella dio a luz a dos hijos más llamados Gad y Aser. Luego, Dios bendijo a Raquel y le permitió dar a luz un hijo. Este hijo

 

se llamó José. El nombre José significaba, “Dios ha quitado mi reproche”Gen. 30:23). Raquel murió al dar a luz al hijo número doce, el último hijo de Jacob, Benjamin. Por lo tanto, Jacob tuvo en total doce hijos (Gen. 35:23-26).

 

Los sueños de grandeza de José

 

Mientras tanto, José, el hijo favorito de Jacob, se convirtió en un joven hombre. Para cuando tuvo diecisiete años de edad estaba trabajando mucho en la tierra de su padre en Canaán. Sus hermanos hacían el mismo trabajo, pero a ellos no les gustaba José porque él era especial para su padre (Gen. 37:3). José además le contaba a su padre algunas cosas que sus hermanos habían hecho mal. Esto hizo que sus hermanos lo quisieran aún menos.

 

Para este momento Jacob era un hombre anciano. José había pasado mucho tiempo en su juventud junto a Jacob. Como resultado de esto, Jacob tenía una relación más fuerte con José que con cualquiera de sus otros hijos. Jacob le dio a José una túnica de diversos colores. Los hermanos de José vieron el favoritismo de su padre hacia  José y se pusieron muy celosos.

 

Génesis 37:4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que á todos sus hermanos, aborrecíanle, y no le podían hablar pacíficamente

 

Para sumar a todo esto que le pasaba a José,  él tuvo algunos sueños, en los que se veía como una persona importante algún día en el futuro. En su primer sueño, el soñó que él y sus hermanos estaban atando juntos fardos de trigo en sus campos. Entonces, mientras ellos estaban atando estos fardos, el fardo de José se elevó y se sostuvo erguido, mientras los fardos de sus hermanos le hacían reverencia al fardo de él. (Gen. 37:6-8).

 

En el Segundo sueño de José, el sol, la luna, y once estrellas le hicieron reverencia (Gen. 37:9). Él les contó este segundo sueño a sus hermanos y a su padre. El padre de José dijo: ¿esperas que toda tu familia venga y haga reverencia ante ti? ”

 

Génesis 37:10 Y contólo á su padre y á sus hermanos: y su padre le reprendió, y díjole: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, á inclinarnos á ti á tierra?

 

A causa de estos sueños, los hermanos de José lo odiaron aún más. Ellos lo cuestionaban con incredulidad  y le preguntaron si él realmente pensaba que gobernaría por encima de ellos, o  ¿quizás algún día ellos le harían reverencia?.

 

Posiblemente todos podemos recordar momentos en los que hemos estado celosos de nuestros hermanos o hermanas. Esto pudo inclusive habernos hecho hacer cosas malas. Los celos de los hermanos de José hicieron que finalmente ellos padecieran mucho miedo, dolor, y angustia. Al final, ellos hicieron reverencia ante su hermano, tal como lo había soñado José.

 

Sin embargo, sin importar lo que pensaran los hermanos de José, Jacob guardó los sueños de José en su mente (Gen. 37:11).

 

Necesitamos pensar en el significado de los sueños de José, porque son importantes para el Plan de Dios. Veremos luego en la historia de José que estos sueños se hicieron realidad (ver Gen. 42:6; 43:26; 44:14). José se convertiría mas tarde en príncipe entre sus hermanos (Deut. 33:16). El también iba a recibir el derecho de primogenitura (1Cro. 5:2). Esto debía ser una parte doble de la herencia porque su padre, Jacob, había adoptado a sus dos hijos.

 

Sin embargo, hay otra parte del significado de los sueños que es aún más importante. Como hemos mencionado antes, las Fiestas de Dios se llaman cosechas. Lo cosechado en el sueño de José representa la cosecha general, que ocurre en la Fiesta de los Tabernáculos. La tribu de José no solo es parte de la cosecha, sino que tiene una parte más importante que las otras tribus.

 

Luego vemos que el sol, la luna y las estrellas hacen reverencia ante José. Jacob se convierte en el sol como ancestro del Mesías. Su nación se denomina él gobernará como Dios o Israel. Su esposa está representada como la luna porque ella es la madre de Israel. Ella además representa a la nación. La Iglesia también es nombrada como la esposa del Mesías o la novia de Cristo.

 

Las tribus de Israel son las once estrellas con José como la estrella número doce. La nación física de Israel luego se convirtió en Israel espiritual, que es la Iglesia.

 

Entonces la luna representa a la nación de Israel y también a la Iglesia. La luna no tiene luz propia, pero obtiene luz del sol, que es una estrella. Este sol también es la estrella que surgirá de Jacob (Num. 24:17). Esto habla de  Cristo quien fue una de las Estrellas de la Mañana. Él dejó su posición en el Cielo y vino a la Tierra a morir por nosotros. Esto fue así para que él pudiera calificar para el Nuevo sistema que Cristo vino a introducir. De la misma manera la Iglesia obtiene su poder del sol (Cristo) que vino del Creador Dios.

 

Parte de esto puede ser un poco difícil de comprender en este momento, pero se volverá más claro a medida que vayamos aprendiendo más acerca del Plan de Dios para todos nosotros.

 

José es vendido por sus hermanos

 

Mientras tanto, los hermanos de José se habían ido a alimentar el rebaño de su padre a la tierra de Siquem. Pasados unos días de su ausencia sin saber nada de ellos, Jacob se preocupó. Entonces,  Jacob envió a José para que fuera y viera cómo estaban las cosas y para que lo informara de lo que estaba pasando.

 

Luego de que José llegara a Siquem, un hombre lo encontró deambulando en busca de sus hermanos. El hombre se acercó a José y le preguntó por qué estaba deambulando. José le contó y el hombre le dijo que sus hermanos se habían ido a la tierra de Dotán.

 

Génesis 37:16-17 Y él Respondió: --Busco a mis hermanos. Dime, por favor, Dónde Están apacentando. 17 Aquel hombre le Respondió: --Ya se han ido de Aquí. Yo les Oí decir: "Vámonos a Dotán." Entonces José fue tras sus hermanos y los Encontró en Dotán.

 

Entonces, cuando los hermanos de José lo vieron  venir de lejos se dijeron unos a otros, ¡“Mira el soñador está llegando!” Entonces aún antes de que  José se hubiera acercado ellos planearon matarlo.

 

Génesis 37:20 “Ahora pues, venid; matémoslo y echémoslo en una cisterna. Después diremos: "Alguna mala fiera lo Devoró." ¡Veamos en qué van a parar sus sueños!

 

Pero, cuando Rubén, el hijo mayor de Jacob escuchó los planes de sus hermanos de matar a  José, los detuvo. Rubén les dijo que simularan que José había sido asesinado. Entonces en vez de matar realmente a José, debían colocarlo en una cisterna. Luego de que sus hermanos hicieron esto, Rubén planeaba sacar a José de la cisterna y llevarlo de regreso a casa (Gen. 37:22).

 

Entonces, cuando José finalmente alcanzó a sus hermanos, fue despojado de su túnica de diversos colores y colocado por sus hermanos dentro de la cisterna en el descampado. Luego los hermanos de José se sentaron a alimentarse. Justo cuando comenzaban a comer, alzaron la mirada y vieron un grupo de ismaelitas que venían de la tierra de Gilead con sus camellos. Los ismaelitas estaban en camino a Egipto cargando muchas provisiones como perfumes, bálsamo y mirra.

 

Cuando el hermano de José, Judá vio estos mercaderes acercándose a ellos, se le ocurrió una idea. Judá les dijo a sus hermanos, ¿“Qué ganancia tenemos si matamos a nuestro hermano y ocultamos su sangre?” (Gen. 37:26)

 

En vez de matar a José con sus propias manos, los hermanos de José decidieron venderlo como esclavo a los ismaelitas. Así fue como José fue sacado de la cisterna y vendido por sus hermanos a los ismaelitas por veinte piezas de plata.

 

Entonces Rubén, como hermano mayor y por lo tanto responsable por José, desgarró sus vestiduras cuando se dio cuenta de que no tenía manera de explicar la desaparición de  José a su padre Jacob (Gen. 37:30).

 

Entonces a los hermanos de José se les ocurrió  una idea para explicar la desaparición de José. Tomaron la túnica de colores de José, mataron un pequeño cabrito del rebaño, y empaparon la túnica de José con la sangre del pequeño cabrito. Entonces los hermanos llevaron la túnica a su padre y le preguntaron si la túnica era en verdad la túnica de José. (Aunque ellos sabían muy bien que era la túnica de José.) Jacob reconoció la túnica como perteneciente a su hijo.

 

Génesis 37:33 El la Reconoció y Exclamó: --¡Es la Túnica de mi hijo! ¡Alguna mala fiera lo ha devorado! ¡Ciertamente José ha sido despedazado!

 

Jacob rasgó sus vestiduras  y se cubrió con cilicio al rededor de su cintura. Jacob hizo duelo por la muerte de su hijo José por muchos días. La familia de Jacob intentó consolarlo, pero Jacob se negó a ser consolado. Entonces Jacob declaró que lloraría por la pérdida de José hasta el día de su muerte.

 

José como esclavo en Egipto

 

Ahora, lo que ocurrió fue que los ismaelitas vendieron a José a Putifar. Putifar era un oficial del Faraón de Egipto, y además era capitán de la Guardia.

 

El señor estuvo con José en Egipto y el Señor hizo que José fuera un hombre muy exitoso. Él también bendijo todo lo que José hizo, y por esto la bendición del Señor pasó a la casa del patrón egipcio de José. El patrón de José, Putifar, vio esto y favoreció a José e hizo que estuviera a cargo de su casa y todas sus pertenencias.

 

Luego de todas estas cosas, la esposa de Putifar puso sus ojos en José, porque José era bien parecido en forma y apariencia. La esposa de Putifar le pidió a José que se acostara  con ella. Pero José la rechazó.

 

Génesis 39:8-9 El Rehusó y dijo a la mujer de su señor: --He Aquí que mi señor, teniéndome a Mí, no se preocupa de nada de cuanto hay en la casa. Ha puesto en mis manos todo cuanto tiene. 9 No hay otro superior a Mí en esta casa; y ninguna cosa se ha reservado, sino a ti, porque eres su mujer. ¿Cómo, pues, Haría yo esta gran maldad y Pecaría contra Dios?

 

Día tras día, la esposa de Putifar le hablaba a José y le pedía que se acostara con ella. Pero José la rechazaba una y otra vez. Entonces, un día, cuando no había ningún sirviente hombre en la casa, la esposa de Putifar tomo a José por su túnica e intentó que él se acostara con ella. José huyó, dejando su prenda de vestir en manos de ella. La esposa de Putifar entonces llamó a los sirvientes de su casa. Cuando ellos llegaron ella mintió acerca de José y lo acusó de intentar forzarla contra su voluntad (Gen. 39:14-15).

 

Entonces, ella guardó esta prenda hasta que  Putifar regresó a casa y entonces le dijo la misma mentira sobre José que le había dicho a los sirvientes. Cuando Putifar escuchó su historia se enojó y puso a José en la prisión donde son llevados los prisioneros del Rey.

 

Pero el Señor estaba con José y tuvo misericordia. El Señor favoreció a José ante la vista del guardia de prisión, quien le dio a José autoridad sobre todas las cosas que los prisioneros hacían. El guardia no chequeaba lo que estaba a cargo de José (Gen. 39:23).

 

Mientras José estaba en prisión hubo una conspiración para envenenar al Faraón de Egipto. Como resultado de esto, el jefe de los mayordomos y el jefe de los panaderos fueron llevados a prisión con José. Putifar mismo le dijo a José que se ocupara de ellos (Gen. 40:4). Esto nos dice que Putifar posiblemente no había creído que José era culpable de ninguna maldad.

 

Con el tiempo José se convirtió en amigo de estos dos hombres. Una mañana notó que ellos estaban tristes. Entonces les preguntó qué problema tenían. Ellos le dijeron que habían tenido un sueño perturbador la noche anterior y que no sabían el significado de los sueños. José siendo una persona amigable, les pidió que le contaran de qué se trataban los sueños (Gen. 40:5-8). José sabía que si era algo que Dios quería que supieran por medio de los sueños Él se lo revelaría a José.

 

El mayordomo había soñado con una viña con tres ramas que florecía con uvas maduras, luego de lo cual el presionaba las uvas y ponía el jugo en la copa del Faraón y se lo daba a beber. Dios ayudó a José a entender lo que este sueño significaba. El le dijo al mayordomo que en tres días iba a estar fuera de la prisión y que tendría nuevamente su trabajo de jefe de mayordomos (Gen. 40:9-13).

 

José le pidió al mayordomo que se acordara de él cuando todas estas cosas ocurrieran. El le pidió al mayordomo que le dijera al Faraón que el no era culpable de ninguna maldad y que no debía estar en prisión. Pero luego veremos que él se olvidó de hacer esto por un largo tiempo (Gen. 40:23; 41:9-14).

 

El sueño del panadero no tenía un significado tan feliz. El había soñado que estaba cargando tres canastas de comida en su cabeza para el Faraón, pero pájaros hambrientos bajaron y comieron la comida. José no estaba contento al decirle al panadero lo que significaba su sueño, pero el sabía que tenía que decirle la verdad. Entonces le dijo al panadero que dentro de tres días el Faraón le cortaría la cabeza, lo colgaría de un árbol y los pájaros comerían su carne (Gen. 40:16-19). ¿Qué horrible es esto?

 

Entonces tres días después era el cumpleaños del Faraón. Siempre había una gran fiesta en ese día y algunos prisioneros eran liberados de prisión como favor especial del Faraón en el día de su cumpleaños. Así resultó que el mayordomo fue liberado y restituido a su trabajo. El mismo día el panadero fue colgado y los pájaros vinieron y comieron su carne. Estas cosas ocurrieron tal como José había dicho que iban a ocurrir.

 

José deja la prisión

 

Ahora bien, pasados dos días más, el Faraón mismo tuvo dos sueños que lo desconcertaron. Él hizo venir a todos los magos de Egipto para que intentaran encontrar el significado de sus sueños. Pero ninguno de ellos pudo decirle que significaban esas cosas extrañas. Entonces el mayordomo recordó a José. Él le contó al Faraón sobre José y como le había dado a él y al panadero el significado correcto de sus sueños.

 

Entonces, por supuesto el Faraón mandó a buscar a José. Finalmente José podría salir de prisión. Luego de haberse higienizado y vestido elegantemente, fue llevado ante el Faraón. José le dijo al Faraón que él no tenía el poder de entender los sueños, pero Dios si, y Él le daría una respuesta por medio de José.

 

En el primer sueño el Faraón estaba parado junto a un río y del agua salieron siete vacas gordas. Luego vio siete feas vacas flacas salir del agua y comerse a las siete vacas gordas. Aún mas extraño es el hecho de que las siete feas vacas flacas siguieron estando flacas luego de haberse comido a las siete vacas gordas (Gen. 41:17-21).

 

En el segundo sueño el Faraón vio siete espigas rellenas de grano saliendo de la misma caña. Luego siete espigas de grano marchitas, que remontadas por el viento se elevaron y comieron a las siete espigas buenas (Gen. 41:22-24).

 

José le dijo al Faraón que los dos sueños tenían el mismo significado. El motivo era que Dios quería asegurarse que el Faraón hiciera caso a la advertencia de los sueños. José le dijo que las siete vacas gordas y las siete buenas espigas de grano representaban siete años en los cuales habría mas alimentos de lo que el pueblo pudiera consumir en Egipto. Las vacas flacas y las espigas marchitas significaban que justo después de los siete años buenos habría siete años malos. El ganado moriría y los cultivos fallarían y no habría suficiente alimento para los hombres o para los animales. Eso significaba que habría una hambruna en Egipto por siete años.

 

José es designado gobernador en Egipto

El Faraón debe haberse asombrado ante lo que el Dios de José le había revelado. Él le preguntó a José que podían hacer para prepararse para esta severa hambruna. José respondió, “Debes elegir personas sabias y capaces para que se hagan cargo de la situación durante los siete años de abundancia. Designa oficiales para que recauden un quinto de la producción de la tierra y que lo guarden en almacenes bajo la autoridad del Faraón” (Gen. 41:33-36). Esto tenía sentido para los líderes de Egipto. Al almacenar grano durante los años buenos, tendrían suficiente de los productos de la tierra para alimentar al pueblo cuando llegara la hambruna. Ellos estaban tan impresionados por la sabiduría de José que decidieron designarlo líder sobre todos estos temas.

 

Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo: solamente en el trono seré yo mayor que tú. (Gen. 41:40)

 

Entonces ahora vemos a Dios ubicando a su obediente siervo José en un puesto de trabajo de mucho poder. Recuerden que Él hizo algo similar con Moisés en Egipto.

 

José le obedeció a Dios aún cuando todo parecía estar mal en su vida. Luego de muchos años difíciles Dios bendijo a José al convertirlo en gobernador de la nación de Egipto y segundo en rango con respecto al Faraón. Esta es una buena lección para nosotros también. Debemos confiar en Dios y obedecer Sus Leyes y Él siempre nos cuidará.

 

Entonces trece años después de que José fuera vendido como esclavo cuando tenía diecisiete años, fue designado gobernador en la nación más poderosa de la Tierra en aquel momento. Él ahora tenía treinta años. El Faraón le dio a José buenas vestiduras, un timbre para sellar papeles importantes, y puso una cadena de oro en su cuello (Gen. 41:42). Él también le dio a José una esposa. Su nombre era Asenath, ella era la hija del sacerdote.

 

Con el paso del tiempo José notó que los cultivos producían una abundante provisión de alimento. Él pudo ver que Dios estaba cumpliendo Su promesa de los siete años buenos. Entonces él reunió todo el alimento extra en las ciudades y lo almacenó en lugares especiales para estar preparado para los siete años de hambruna. Había tanto grano para almacenar que José no podía contarlo a todo (Gen. 41:46-49).

 

Antes de que llegaran los años de hambruna, José fue padre de dos hijos. Sus nombres eran Manasés y Efraín. Esta bendición especial de Dios ayudó a José a olvidarse de los largos y solitarios años que había pasado en prisión y de las cosas terribles que sus hermanos le habían hecho.

 

Entonces pasaron siete años buenos y comenzaron los siete años de hambruna. Las lluvias cesaron; comenzaron a soplar vientos calientes y secos; y los cultivos pronto comenzaron a fallar. Era exactamente lo que José había dicho que iba a ocurrir. Había hambruna en todas las tierras, pero en Egipto había alimento. Cuando los egipcios se quedaron sin su propio alimento pidieron ayuda al Faraón. El Faraón les dijo que acudieran a José y que hicieran lo que él les ordenara (Gen. 41:54-55).

 La hambruna se extendió en toda la Tierra y José abrió los almacenes y vendió grano a los egipcios. No solo eso, sino que también vinieron de todos los otros países a Egipto a comprarle grano a José, porque la hambruna era terrible en todas las tierras.

 

Entonces la profecía de José se había hecho realidad. Dado a que él obedeció a Dios y almacenó alimento para los años de hambruna muchas personas salvaron sus vidas. Si obedecemos las Leyes de Dios Él no se va a olvidar de nosotros tampoco.

 

Continuaremos con la historia de José en el artículo José: El Hijo de Jacob Parte 2 (No. CB15).

 

 


 

 

 

 

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