Iglesias Cristianas de Dios

[CB18]

 

 

 

 

Noemí y Ruth

(Edición 2.0 16022002-02022007)

 

El Libro de Ruth es una bella historia acerca del coraje, la lealtad, el amor y la amistad entre dos mujeres. También veremos que en esta historia hay instrucciones y lecciones importantes para los cristianos.

 

 

 

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(Derechos reservados 2002, 2007 Christian Churches of God, ed. Wade Cox)

(tr. 2009)

 

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Noemí y Ruth

 


Leemos acerca de Noemí y Ruth en el Libro de Ruth. La historia se fija durante el tiempo cuando los líderes de Israel eran llamados Jueces. Esto fue antes de que hubiera reyes. Noemí era una mujer Israelita de la tribu de Judá. Ruth era una joven de Moab. Ella era una gentil (es decir, de otra nación) y una extranjera entre los Israelitas. La historia es importante en la historia de Israel y el Plan de Dios.

 

Con su marido y sus dos hijos, Noemí dejo su casa en Judá y fue a vivir a Moab. La familia fue hacia allá para encontrar una mejor vida porque había hambre en Belén, donde vivían (Ruth 1:1-2). Cuando el pueblo de Israel obedecía al Único Dios Verdadero eran bendecidos. Pero cuando adoraban a otros  dioses (falsos) eran castigados. Algunas veces Dios dejaba a los ejércitos invasores conquistarlos y robarles sus cultivos. Algunas veces no recibían la lluvia para hacer que sus cultivos crecieran (Lev. 25). Así esta historia fue durante un tiempo, cuando las personas no obedecían a Dios.

 

Los moabitas eran viejos enemigos de los Israelitas y había guerras frecuentes entre ellos. Pero en ese momento Israel estaba en paz con Moab. Los Moabitas eran descendientes de Lot quien era sobrino de Abraham (Gen. 19:30-38). Así que había un parentesco lejano entre los dos pueblos. Sin embargo, no adoraban al mismo Dios ni tenían las mismas creencias religiosas.

 

El marido de Noemí se llamaba Elimelec y sus hijos se llamaban Quelion y Mahlon. Mientras estaban en Moab, el marido de Noemí murió y sus hijos crecieron y se casaron con mujeres Moabitas. Sus nombres eran Orfa y Ruth (Ruth 1:3-4). Los israelitas recibieron órdenes de no casarse con las tribus Gentiles que vivían alrededor de ellos, pero las esposas moabitas estaban permitidas (Deut. 7:1-3). Esto era porque cuando los Israelitas se mezclaran con otras tribus, adorarían dioses paganos de otras tierras. Sin embargo, ningún hombre Moabita podía ser incluido entre el pueblo del Señor. La razón de esto puede verse en Deuteronomio 23:3-4.

 

Diez años después que su marido muriera Noemí tuvo que afrontar otro pesar. Sus dos hijos Mahlon y Quelion también murieron (Ruth 1:5). Había probablemente una historia de enfermedad en esta familia y Dios permitió que los hombres murieran para que no pasaran la enfermedad a generaciones futuras. Más adelante en la historia veremos que en el futuro dos personas muy importantes en la línea de Judá le nacerían a Ruth. Sin embargo, ningún hijo les nació a los hijos de Noemí antes de morir.

 

Mientras en Moab, Noemí no adoró a los dioses extranjeros de los Moabitas. Ella permaneció fiel a sus creencias. Con el paso del tiempo y a través de su buen ejemplo Noemí había enseñado sus creencias a sus nueras. Guardando las Leyes de Dios y no adorando a los dioses de una tierra extranjera, Noemí fue testigo del Único Dios Verdadero. Ella no le hizo caso a ser diferente y ni deberíamos hacerlo nosotros en la Iglesia de Dios hoy.

 

Cuando Noemí se enteró que el hambre en Judá había acabado ella decidió ir a casa. Ella quería estar con su pueblo que adoraba y creía lo mismo que ella. También su familia había muerto así que no había razón para permanecer más en Moab. Noemí todavía tenía algunas conexiones familiares en casa. Sus dos nueras viudas decidieron ir con ella aunque Noemí trató de hacerlas cambiar de opinión. Ella logró convencer a Orfa pero Ruth no pudo ser persuadida de permanecer en Moab (Ruth 1:6-15).

 

Ruth hizo un compromiso de ir con Noemí y aceptar a su Dios y sus creencias y su forma de vida (Ruth 1:16-18). Esto significaba que ella estaba preparada para darle la espalda a su pueblo y a sus dioses y a sus creencias. Esto no es fácil de hacer. Significaba que ella dejaría a sus padres, sus hermanos y sus hermanas, sus amigos y el lugar donde ella creció.

 

Se espera que los cristianos adultos hagan esto cuando vienen a conocer al Único Dios Verdadero y Sus Leyes. Como adultos tenemos que arrepentirnos y ser bautizados en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia (el Reino) de Dios. Después del bautismo no debemos volver a una vida de pecado. Continuamente debemos tratar de obedecer las Leyes de Dios y crecer fuertes en la fe (Rom. 6:1-6; Col. 3:3-10).

 

Ruth obviamente se convirtió. Dios le permitió a ella llegar a entender la verdad a través de Su Espíritu Santo como hace con nosotros. Pero Orfa decidió que irse lejos de casa y vivir una vida nueva podría ser simplemente un poco duro (Ruth 1:15). Ella eligió quedarse con su pueblo y adorar a los dioses de Moab. Algunos cristianos son felices de obedecerle a Dios por un poco de tiempo, pero cuando tienen que dejar de hacer algo o alguien que ellos aman hacer, ellos más bien regresan a su antigua manera de vivir (Ver Lc. 9:62). Dios y Cristo no pueden usar  gente como esa para ayudarles en el Reino.

 

Así es que Noemí y Ruth fueron a Belén y toda la gente estaba entusiasmada al verlas. Noemí había cambiado bastante así es que sus amigos no la reconocieron al principio. Ella era más vieja y triste y deprimida por haber perdido a sus hijos y a su marido. Ella también era pobre. Pero sus amigos la alentaron y le dijeron a ella que las cosas estarían bien ahora que ella estaba en casa. Aun con todas las cosas Noemí sufrió, mientras en Moab ella no dejó de adorar a su Dios ni abandono sus creencias (Ruth 1:19-22).

 

Muchos de nosotros también tenemos que sufrir cosas como estas en nuestras vidas. Algunas veces esos que amamos se enferman y mueren y eso nos pone muy tristes. Fácilmente podríamos enojarnos con Dios en esas ocasiones y podemos dejar nuestra fe e irnos a casa como Orfa. Pero si creemos y confiamos en Dios, podemos fortalecernos de nuestras pruebas. Debemos mantener la fe y le debemos ayudar a los demás a atravesar tiempos duros. Todo el mundo necesita ser animado en algún momento.

 

Ambas, Noemí y Ruth, eran pobres porque no tenían maridos que les proveyeran. Así es que tenían que encontrar la manera de obtener suficiente comida para sus necesidades inmediatas y para el futuro. Ambas mujeres eran fuertes y valientes y estaban listas a valerse por sí mismas. Pronto encontraron la manera de hacer eso.

 

El recoger espigas era una cosa común que la gente pobre hacia en Israel. No cometían robo. Bajo la Ley, todo lo que quedaba atrás después de cosechar los campos, viñas o huertos debía quedar para que los pobres lo recogieran (Lev. 19:9-10). A las viudas y los extranjeros se les permitía recoger. Era la forma en que la sociedad se ocupaba de la gente pobre. Dios también espera que aquéllos de nosotros que tenemos lo suficiente compartamos con los pobres.

 

Ruth se ofreció a recoger en los campos durante la cosecha primaveral para proveer comida para Noemí y para sí misma. A través de la misericordia de Dios Ruth vino a recoger en los campos de Booz que era pariente del marido muerto de Noemí. Booz estaba soltero, era muy rico y creyente en el Único Dios Verdadero. Él se aseguro que Ruth estuviera a salvo mientras recogía en sus campos. También, a él le gustaba Ruth y la admiraba muchísimo (Ruth 2:1-16).

 

Ruth trabajó duro y llevo a casa una provisión abundante de comida. Noemí estaba encantada y ella le aconsejó a Ruth seguir recogiendo en los campos de Booz y que no fuera a otros campos. Ruth estuvo de acuerdo y se quedó allí hasta el final de la cosecha de la cebada y la cosecha del trigo (Ruth 2:17-23).

 

Las fiestas de Dios se llaman cosechas. La cosecha de la cebada es la primera cosecha, la cual tiene lugar durante la Pascua/Panes sin levadura. La cosecha del trigo tiene lugar en el Pentecostés. La última cosecha es la cosecha general, la cual tiene lugar durante la Fiesta de Recolecta o los Tabernáculos. Aprenderemos más acerca de esto en el papel Días santos de Dios (No. CB22)

 

Al igual que Ruth continuo espigando hasta el final de las cosechas, así los cristianos tienen que permanecer en la Iglesia de Dios hasta el final de la cosecha de la Iglesia. Una vez que somos bautizados y colocados en la Iglesia de Dios debemos permanecer allí y trabajar hasta que el trabajo sea terminado y Cristo regrese. No debemos volver a los caminos del mundo.

 

Una cosa interesante a notar es que el dueño de los campos preparó el terreno y luego plantó la semilla y la regó. Pero una espigadora tuvo permiso de participar en la cosecha sin haber trabajado en la preparación. Todo este trabajo de preparar el terreno, plantar la semilla y cosechar el cultivo es similar a la predicación de la Palabra de Dios.

 

La parábola del sembrador en Mateo 13:3-9 explica esto. Aquí la Palabra de Dios es llamada la “semilla”. Cristo es el que prepara el terreno (nosotros) así la semilla (la palabra de Dios) puede crecer en nuestras vidas. Esto ocurre a lo largo de mucho tiempo y principalmente inicia antes de que aun lo sepamos. No todo el mundo puede entender la Palabra de Dios en este momento. Dios ha escogido solo algunas personas para darlas a Cristo para ayudarle a preparar a la Iglesia para el Reino de Dios. Cristo trabaja bajo la dirección de Dios y nosotros trabajamos bajo la dirección de Cristo.

 

Así que, continuemos con la historia. Noemí pudo ver que Dios tenía un plan para sus vidas. Ella también sabia de las leyes para la protección de mujeres y familias. Ella le dijo a Ruth que dejara saber a Booz que ella quería casarse con él. Ésta era una cosa remarcada que Ruth debía hacer porque ella era gentil e impura para los Israelitas. Ella era considerada más bajo que los sirvientes de Booz. Pero tenía derecho bajo la Ley de reclamar matrimonio y protección a través de la familia de su marido.

 

Ruth amaba y respetaba a Noemí y estaba dispuesta a escuchar a la anciana mujer. Así que bajo la dirección de Noemí, una noche Ruth se deslizo hacia el cobertizo dónde Booz trabajaba y encontró dónde el estaba durmiendo y se acostó a sus pies. Ella luego pidió a Booz que extendiera el borde de su capa sobre ella. Booz sabía el significado de esto y se alegró de que Ruth lo amara como él también la amaba. Esto no era pecado. Esto seria una cosa muy extraña si las mujeres lo hicieran hoy, pero era la costumbre de ese tiempo (Ruth 3:1-10).

 

Simplemente significaba que Ruth le pedía a Booz que la tomara bajo su protección y realizara su deber como pariente cercano bajo la ley del levirato (Ruth 3:1-18). Ella quería que él se casara con ella y tuvieran un hijo quien sería la descendencia de su esposo muerto. Esto también aseguraría que ella y Noemí podían tomar su herencia dentro de la tribu de Judá.

 

Booz estaba feliz de hacer esto por las mujeres. Él era un pariente y tenía una obligación legal de ayudarlas. Él era soltero y rico, pero había otro pariente más cercano de Elimelec que tenia primero el derecho de reclamar a Ruth al matrimonio bajo las Leyes. Entonces, este tema tenia que ser resuelto primero (Ruth 3:11-18).

 

En nuestra sociedad actual, una mujer tiene la libertad de volver a casarse si su marido muere, y con quien sea que ella quiera. Pero en el antiguo Israel una mujer se emparentaba con la tribu de su marido. Eso significaba que la familia de su marido tenía que cuidar de ella, con tal de que ella se quedara en esa familia. En esos días las familias vivían y trabajaban juntas y compartían lo que tenían. Las mujeres no trabajaban fuera de casa en otros trabajos.

 

El padre era el cabeza de familia. Si él moría, entonces el hijo mayor asumía el control como cabeza de familia. Esto incluía velar por la propiedad y las mujeres de la familia. También si algún hombre en la familia moría sin un heredero, las Leyes requerían que un hermano se casara con su esposa. El primer hijo nacido de ese matrimonio entonces se convertía en el heredero legal del hombre muerto. Esto debía asegurar que su nombre no pasara al olvido en Israel. Era también la forma que las familias se ocupaban de la esposa viuda (Deut. 25:5-9).

 

Noemí tenía alguna propiedad familiar en Belén, la cuál ella quería reclamar. Así es que el hombre que se casara con Ruth tenia que redimir (comprar de nuevo o rescatar) la herencia familiar de Noemí. Booz dijo que él haría esto pero él primero tenia que invitar al pariente más cercano a realizar este deber por la familia de Noemí. En ese momento todos conocían y amaban a Ruth. Vieron cómo ella cuidaba de su suegra y trabajaba duro, y que ella creía y adoraba como todos ellos lo hacían.

 

Booz habló con el otro pariente acerca de la situación y ese hombre estaba ansioso por comprar la tierra. Pero cuando Booz le dijo que comprar la tierra significaba que él también tenía que casarse con Ruth y proveer un heredero para el nombre de Elimelec, él no estuvo dispuesto a hacerlo. Él se quitó su zapato, lo cual señalaba que él no tenia el deseo de realizar su deber por la familia de Elimelec (Ruth 4:1-10).  Quitarse el zapato era como hacer un contrato hoy.

 

Entonces, Booz y Ruth pudieron casarse. Tuvieron un hijo que fue llamado Obed. Noemí estaba muy alegre con su nieto. Sus amigos se regocijaron con ella y le dijeron a ella que su nombre sería grande en Israel. Y así fue. Obed se convirtió en el abuelo del Rey David (Ruth 4:11-22). También aproximadamente veintiocho generaciones después de David, Jesucristo nació en la línea de Judá (Mat. 1:7).

 

Hemos hablado de algunas cosas que los cristianos pueden aprender de esta historia y hay más cosas de las que nos enteraremos más tarde. Los Israelitas eran el pueblo escogido de Dios. Pero es posible que los gentiles (es decir, esos de una nación fuera de Israel) se conviertan en Israelitas espirituales. Esto es posible cuando le damos la espalda a adorar a otros dioses y comenzamos a adorar al Único Dios Verdadero y a guardar Sus Leyes.

 

Vemos este ejemplo en la historia de Ruth, quien estaba dispuesta a dejar atrás sus creencias paganas y su hogar, su familia y sus amigos y tomar una nueva forma de vida con Noemí. Ella hizo un compromiso total con el Único Dios Verdadero. Todos nosotros debemos estar dispuestos a hacer esto cuando somos bautizados y llamados a la Iglesia de Dios.

 

Para un estudio más detallado del Libro de Ruth vea el papel Ruth (No. 27)