Iglesias Cristianas de Dios

 

[CB25] 

 

 

 

 

 

La Ley de Dios [CB25]

(Edición 1.0 20030828-20030828)

 

 

Esto es un resumen corto de la Ley de Dios y de la manera en que se aplica a nuestras vidas. Ciertas informaciones fueron obtenidas del estudio El Primer Gran Mandamiento [252], publicado por CCG.

 

 

 

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(Derechos de propiedad literaria ã 2003 Diane Flanagan; Éd.Wade Cox)

Tr. 2005; Rev. por François Sylvain

 

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La Ley de Dios [CB25]

 


La Ley de Dios proviene de Su misma naturaleza. La Ley existe para nuestro bien y el bienestar del planeta. Nos beneficiamos de la observancia de las leyes de Dios. Entre más sean observadas, más se beneficiarán nuestras familias, ciudades, naciones y, en sí, el planeta entero. La violación de la Ley de Dios acarrea penas (Salmo 55:19). Obedecemos la ley de Dios por nuestra propia voluntad. De esta manera participamos en la naturaleza misma de Dios (2Pedro 1:4). Si Dios y Su Ley son sinónimos, es lógico que al observar la Ley de Dios, nos volvemos más y más como Dios (1Juan 3:2). La Ley es aquella de Eloah (Esdras 7:14). De la misma manera en que Dios es eterno y no cambia, Su Ley es también eterna y jamás cambia.

 

De la misma manera en que el Único Dios Verdadero es amor (1Juan 4:8), la Ley de Dios es también amor (Romanos 13:10). Otro punto igual de interesante es que, de la misma manera en que Dios es justo, Su Ley también es justa (Salmo 119:172). La ley es santa, buena (Romanos 7:12) y verídica (Salmo 119:142). Esto podría significar que Dios y Su Ley han existido siempre.

 

La ley es perfecta (Salmo 19:7). Es la ley perfecta de la libertad (Santiago 1:25, 2:12). La ley perfecta de la libertad de Dios es concebida para que nosotros podamos establecer une relación perfecta con Él y con los demás. Sin embargo, el Espíritu Santo es necesario para ser capaces de cumplir correctamente con la ley perfecta de la libertad. Esto se volverá más evidente cuando al mismo tiempo y sucesivamente moriremos dentro de la fe y observaremos la Ley de Dios.

 

Los Mandamientos

 

La Ley está compuesta de dos Grandes Mandamientos. Estos forman la base de la ley entera y el testimonio de los profetas, e incluye el de Jesucristo, tal y como está escrito en la Biblia. El Primer Gran Mandamiento está escrito de esta manera: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. El Segundo Gran Mandamiento es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

 

De hecho, todo el mensaje de la Biblia en el transcurso de la historia exhorta a los hombres a amar y a obedecer a Dios y a amar a sus prójimos. Los dos Grandes Mandamientos son enseguida sub-divididos en Diez Mandamientos. Forman la base fundamental de la ley, pero la ley no se limita solamente a los Diez Mandamientos. Los primeros cuatro mandamientos son sobre el amor de Dios. Este amor debe ser con todo corazón y todo espíritu y toda alma. Los seis últimos mandamientos son sobre el amor al prójimo. Debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Puesto que si no amamos a nuestro prójimo a quien hemos visto, ¿cómo podríamos amar a Dios a quien no hemos visto (1Juan 4:20-21)?

 

Nuestro deber es el de convertirnos en un receptáculo conveniente y apropiado para el Dios vivo. Él es el Dios de los vivos y no de los muertos (Mateo 22:32).

 

Cristo fue el elohim o ser espiritual quien les enseñó la ley de Dios a Adán y a Eva. El pecado fue introducido al mundo por Adán (Romanos 5:12-14). La ley de Dios estaba en vigor en el Jardín del Edén. También fue Cristo, como el Ángel al Sinaí, quien le dio también la ley a Moisés (Éxodo 20:1,22; Deut. 4:12-13; 5:22). Fue escrita por Yahovah (Éxodo  31:18; 32:16) sobre piedras (Éxodo 24:12; 31:18) y dada a Moisés (Éxodo 31:18). Moisés puso las tablas en el arca (Deut. 10:5).

 

La ley trata de los preceptos morales que definen el bien y el mal. Deberíamos observar la ley entera (Santiago 2:10). Somos juzgados por la ley (Santiago 2:12). La observancia de la ley quita todo el temor y todo sentimiento de culpabilidad. El mandamiento de observar la ley no está por encima de nuestras fuerzas (Deut. 30:10-11).

 

La Infracción de la Ley es un Pecado

 

De la ley proviene el conocimiento de lo que es el pecado (Romanos 3:7, 20). El pecado es la transgresión o la infracción de la ley (1Juan 3:4). No debemos infringir ninguna parte de la ley (Mateo 5:19). Cualquiera que observa la ley entera, mas peca contra un solo mandamiento, se vuelve culpable de todos (Santiago 2:10). Por ejemplo, si hacemos lo demás correctamente pero no observamos el día Sábado como santo, entonces infringimos la ley entera. Para más información sobre el pecado, véase el estudio ¿Qué es el Pecado? [CB26].

 

El espíritu carnal o físico es enemigo u hostil hacia Dios. No quiere obedecer la ley de Dios (Romanos 8:7). Dios sabía que así sería el caso. Como consecuencia, Dios concibió el plan perfecto para devolver Su creación a Él.

 

El rechazo de la ley de Dios es la razón por la cual hay tanta miseria y sufrimiento en el mundo en la actualidad. El hombre quiere vivir a su manera. Hay un camino que se asemeja a un hombre, pero a fin de cuentas, lo lleva a la muerte (Proverbios 16:25). El Mesías va a imponer la obediencia de las Leyes de Dios, si no las naciones morirán de hambre. La desobediencia de las leyes de Dios se castiga tanto individual como colectivamente. Dios tiene relaciones con las naciones como las tiene con las familias.

 

Los Conceptos relacionados con la Gracia

 

Es por el Hijo de Dios, Jesucristo, que las obras del diablo son destruidas (1Juan 3:8). Cristo es quien nos purifica de todo pecado (1Juan 1:7). Si la paga o el castigo del pecado es la muerte, el don de Dios es la vida eterna en Jesucristo (Romanos 6:23). La gracia se demuestra porque Dios a liberado o ha salvado de la muerte al hombre y al ejército caído (Romanos 5:12-21). La gracia es un don gratuito de Dios. Debemos vivir según el Espíritu (Romanos 8:4-6). La ley debe observarse ahora en un nivel espiritual. La ley no se elimina por la gracia, si observamos la ley por el Espíritu Santo.

 

No somos salvados al observar la ley, somos salvados por la gracia. Sin el Espíritu Santo, no podríamos observar la ley. Observamos la ley porque queremos amar y obedecer a Dios. Siempre ha sido la intención de Dios que observemos la ley. Pero los sacerdotes de este mundo han enseñado lo opuesto y han cambiado las leyes de Dios y Su calendario para que no puedan ser observadas correctamente. Producir un calendario diferente al calendario de Dios y seguir otro sistema de adoración es una blasfema y una violación de la Ley. Es la adoración de un Dios falso.

 

La Ley es espiritual

 

La ley es espiritual (Romanos 7:14). Cristo ha amplificado o ha puesto la ley a un nivel espiritual más elevado (Isaías 42:21). En realidad, Cristo ha elevado la norma y nosotros debemos ahora observar la ley en el sentido espiritual más que en el físico. Moisés y los profetas atestiguaron hasta el Mesías, pues, la ley ha sido escrita en los corazones de los elegidos. Aquellos que están bautizados son juzgados por el espíritu de la ley (Santiago 2:12; Romanos 2:27; 2Corintios 3:6).

 

La Ley de Ceremonia o de Sacrificio

 

La Ley de Ceremonia fue dictada por Yahovah o Cristo y escrita por Moisés (Éxodo 24:3-4, Deut. 31:9); Se dio además de los Diez Mandamientos (Éxodo 24:12). Moisés la escribió en un libro, se lo dio a los Levitas, y les dijo que lo colocaran al lado del arca (Deut. 31:25-26). Trata las cuestiones de ceremonias y ritos. Describe las ofrendas por el pecado (ver Levítico capítulos 1-2). El sacrificio de Cristo ha suprimido o puesto un fin al sistema de sacrificio (Efesios 2:15, Colosenses 2:14). La ley no dirigió nada a la perfección (Hebreos 7:19).

 

Después de que Adán y Eva pecaron, recibieron el conocimiento del sistema de sacrificio de Dios. Se mantuvo desde Adán y Eva hasta el año 30 EC (era corriente), el año en que el Mesías fue matado y que se volvió el sacrificio perfecto y aceptable. Dios les dio a Judá 40 años para arrepentirse y cambiar, pero nunca lo hicieron. El Templo en Jerusalén todavía ofrecía los sacrificios, pero en el año 70 EC, fue destruido. En el año 71 EC, Vespasiano cerró el último templo que quedaba, el de Leontopolis, en Egipto.

 

Cristo cumplió con todos les aspectos de los sacrificios; el sistema de sacrificio no se utiliza hoy en día. El sacrificio será restablecido en Jerusalén, pero solamente él de la mañana (Ezequiel 46:13). Los sacrificios después del mediodía, mencionados en Números 28:3-4, se cambiaron en Ezequiel 46. La cantidad de animales, de grano y de aceite también fue cambiada (Ezequiel 46:1-15). Hay partes del sistema de sacrificio que probablemente no podremos comprender completamente antes del regreso de Jesucristo en la tierra y el establecimiento de las cosas en el Milenio.

 

¿Qué es lo que fue clavado sobre la Cruz?

 

El Cristianismo moderno dominante enseña que la ley de Dios se clavó sobre la cruz en la muerte de Cristo. Explican mal Colosenses 2:14-15. Esta Escritura habla de la factura de nuestra deuda bajo la ley. Eso fue clavado sobre la cruz y no la Ley de Dios en sí. Una vez que Cristo fue sacrificado, Dios puso nuestros pecados lo más lejos posible de Él que el Este es lejos del Oeste, porque Cristo pagó con la pena de muerte por nosotros. Sin embargo, aunque Cristo haya pagado el precio de los pecados de toda la humanidad, nosotros debemos ahora observar la ley. La factura de la deuda se llama el cheirographon.

 

Las Tradiciones de los Hombres

 

Nos dicen que observemos la ley de Dios y no las tradiciones de los hombres. Hemos visto todos estas tradiciones o estas creencias de los hombres. También podemos leer las palabras de Jesucristo acerca de este tema (Mateo 15:2-6; Marcos 7:3-13). Nos dicen que, si ellos hablan en contra de la ley y del testimonio de Cristo, no hay ninguna luz en ellos (Isaías 8:20). La ley oral de los Fariseos se volvió una carga para Judá. Este misterio de la anarquía estaba en plena marcha en la Iglesia en el tiempo de Pablo y de Juan (2 Tesalonicenses 2:7-10; 1Juan 2:3-5).

 

También nos mandan a enseñar la diferencia entre lo santo y lo profano (Levítico 10:10; Ezequiel 44:23)

 

En el Apocalipsis 22:18-19, se nos dice que no podemos cambiar la Ley de Dios o cambiar la Escritura. Si tratamos de cambiar el libro de Dios (la Biblia), Dios nos quitará el derecho al árbol de la vida (Apo. 22:14). Algunos tratarán de cambiar o de deformar lo que la Escritura dice para tratar de suprimir la ley de Dios. Pero eso no es correcto. No debemos escuchar a cualquiera que diga que la ley de Cristo ha sido eliminada.

 

Cristo dijo que ninguna iota o ninguno trazo, en otras palabras, la parte más pequeñita de la ley, será suprimido hasta que el cielo y la tierra desaparezcan (Lucas 16:17). Sabemos todos que el cielo y la tierra siempre están. Por consiguiente, sabemos que toda la Ley de Dios está siempre en vigor.

 

Dios estableció los Sábados, las Lunas Nuevas, los Sábados anuales y las Fiestas. El sistema contrario del domingo y la observancia de la Navidad y de la Semana Santa son el sistema del Dios trino y son paganos. Este sistema no está permitido o es aceptable por Dios. El Cristianismo moderno, que dice que la Ley de Dios ha sido eliminada, no comprende la diferencia entre la ley y los profetas y el mensaje de Cristo y de los apóstoles.

 

Se nos ha encomendado que la ley sea leída al final de cada séptimo año del ciclo, en la Fiesta de los Tabernáculos, para que la gente no se olvide y no pierda la visión de la ley y el temor de su Dios. La siguiente 'lectura de la ley' será en el año 2005, después en el 2012, 2019, 2026, 2027 y así de nuevo en los años Sabáticos del próximo jubileo.

 

La Reconciliación con el Padre

 

Dios sabe todo (Isaías 46:10; Salmo 147:5; Mateo 24:36). Sabía cómo los seres espirituales se comportarían y cómo el hombre se comportaría. Esto no significa que Dios controla cada uno de nuestros movimientos. Esto muestra solamente cómo Dios es eternamente sabio y omnisciente. Porque Dios sabía que Satanás y el ejército caído pecarían y que el hombre pecaría más tarde. Él puso en pie un plan aún antes de que Él hubiera empezado a crear.

 

Este plan exigía un sacrificio de sangre para restaurar al pecador ante Dios el Padre. Cristo vino como el sacrificio aceptable perfecto (Hebreos 7:27-28; 9:12; 10:10-19; 1Pedro 3:18). Fue aceptado por Dios el Padre, como la ofrenda de la Gavilla Mecida (Levítico 23:9-14; Juan 20:17; Ver nota en la Companion Bible), el primer día de la semana, el año en que Cristo fue crucificado. Puesto que Cristo vivió una vida sin pecado, fue a la medida de restaurar o de reunir toda la creación al Padre.

 

Cristo es ahora nuestro Sumo Sacerdote (Mateo 20:11-18; Salmo 110:4). Cristo pagó el precio de aquellos que pecaron porque Él se sacrificó y porque él vivió sin pecado (Hebreos 4:15; 1Juan 2:2). Él fue obediente hasta la muerte (Filipenses 2:8). Cristo es él que, por su obediencia a su Padre, ha traído la salvación a la humanidad. Ver el estudio ¿Quién es Jesús? [CB2].

 

Podemos todos ahora tener acceso a Dios el Padre. Cuando somos adultos, nos podemos bautizar y recibir el Espíritu Santo. Ver el estudio ¿Cuál es el Espíritu Santo? [CB3]. Antes del bautismo, es para cada uno de nosotros de arrepentirnos. Le pedimos a Dios de que perdone nuestros pecados. También podemos decirles a aquellos que hemos lastimado que sentimos pena. Una vez que nos arrepintamos y que cambiemos nuestras maneras, Dios olvida completamente nuestros pecados. Pero debemos tratar de no repetir una vez más el mismo error.

 

Las Bendiciones de la observancia de la Ley de Dios

 

Cuando Cristo fue un ser humano, observó toda la ley (Mateo 5:18-19). El cuerpo de Cristo, la Iglesia, observa las Leyes de Dios Romanos 2:13, Salmo 119:1-3). El Cristiano que observa la ley está bendito (Santiago 1:25). La persona convertida quiere observar la ley (Salmo 119:1 y siguiente).

 

Para estar en la primera resurrección, debemos observar los mandamientos de Dios y guardar el testimonio de Jesucristo (Apo. 12:17; 14:12). Apo. 22:14 dice "¡Felices aquellos que lavan su ropa, para tener derecho al árbol de la vida y de entrar por las puertas a la ciudad!". La nota al verso 14, en la Companion Bible, declara que el lavado de la ropa significa observar los mandamientos de Dios. Los santos son los que observan los mandamientos de Dios y quienes guardan el testimonio de Jesucristo (Apo. 12:17). Para mayor información sobre los mandamientos de Dios, ver el estudio Los Dies Mandamientos [CB17].

 

Si observamos los mandamientos, Dios permanece o se queda con nosotros (Juan 14:15, 15:10). Si queremos obtener la vida eterna, debemos observar los mandamientos de Dios (Mateo 19:17). Al observar las leyes de Dios, igualmente nos volvemos Justos, Perfectos, Santos, Buenos y Verdaderos y nos volvemos como Dios al participar en Su naturaleza (2Pedro 1:4).

 

Dios no cambia o varía jamás (Malaquías 3:6; Santiago 1:17). Tratemos todos de observar más completamente Sus Leyes cada día y de volvernos más y más como Él (Efesios 4:23-25). Tomemos placer en observar la Ley de Eloah (Salmo 119:1 y siguiente) y de servir de ejemplo para el resto de la humanidad de la manera en que el sistema de ley de Dios funcione.

 

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