Iglesias Cristianas de Dios

 

[096]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Distinción en la Ley [096]

(Edición 2.0 19950318-19990614)

 

 

Este artículo examina la distinción entre la ley moral y la ley sacrificatoria. La diferencia forma parte de la base de las actividades en Génesis. El artículo se ocupa de los aspectos más amplios de las leyes de Dios. Las distinciones específicas hechas por los Reformadores están enumeradas como los artículos de fe desde la Segunda Convención helvética a través de los treinta y nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra de 1571 y de otros artículos de Reformación importantes hasta los Artículos de la Religión Metodistas de 1784. Las declaraciones son importantes por derecho propio.

 

 

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La Distinción en la Ley [096]

 


Algunos elementos de la Cristiandad moderna intentan afirmar que la ley fue abolida, por una lectura errónea de las epístolas de Pablo en el Nuevo Testamento. Esta aseveración es incorrecta. Este punto de vista es formado por no comprender que es lo que fue eliminado por el sacrificio de Cristo y clavado al stauros, el madero o la cruz de Colosenses 2:14. Cristo canceló el escrito a mano (cheirographon) en las ordenanzas que era en contra nuestro (o, era contraria a nosotros, vea a la RSV Interlineal de Marshall) con sus demandas. Esto fue quitado del camino y clavado al stauros.

 

¿Qué es luego el escrito a mano? ¿Qué es lo que fue quitado del camino por el sacrificio de Cristo?

 

Por cierto que no fue la ley de Dios. La distinción hecha por los apóstoles demuestra que los mandamientos hechos por Dios eran esenciales (vea debajo). El cheirographon es un pagaré. Por el uso del vocablo griego dogmasin, es un sistema de regulaciones que en resumen es la ley Mosaica (de Efesios 2:15). La relación entre Dios y Sus Leyes es importante.


 

 

Dios es

 

Su ley es

 

Justo

(Esdras 9:15)

Justa

(Salmo 119:172)

Perfecto

(Mateo 5:48)

Perfecta

(Salmo 19:7)

Santo

(Levítico 19:2)

Santa

(Romanos 7:12)

Bueno

(Salmo 34:8)

Buena

(Romanos 7:12)

Verdad

(Deut. 32:4)

Verdad

(Salmo 119:142)

 


Dios es inmutable. Así también Cristo es el mismo ayer, hoy y mañana (Hebreos 13:8) porque él tiene la plenitud de la naturaleza divina (Colosenses 1:19; 2:9). La ley tiene las cualidades esenciales de Dios, proviniendo de Su naturaleza misma, y está escrita en los corazones de los elegidos. La ley es justa, verdadera y buena (Nehemías 9:13). Los elegidos están circuncidados en el corazón porque participan de la naturaleza divina (2Pedro 1:4) y luchan por tener toda la plenitud (pleroma) de Dios (Efesios 3:19) tal como hizo Cristo. Los demás están obligados a observar las leyes de Dios. Son castigados por no cambiar (KJV), en otras palabras, por no observar ley alguna (RSV; Salmo 55:19). Bienaventurados quienes caminan en la ley del Señor (Salmo 119:1). La ley se cumple en aquel que anda acorde al espíritu (Romanos 8:4). No son los oidores de la ley los justos sino los que la acatan (Romanos 2:13).

 

El acatamiento a los mandamientos de Dios es esencial para el amor y conocimiento de Dios (1Juan 2:3-4; 3:22; 5:3) y de Cristo (Juan 14:15, 21) y la recepción y retención del Espíritu Santo (Juan 14:21; 1Juan 3:24; Hechos 5:32) y las bendiciones de Dios (Apo. 22:14). El quebrantamiento o la negligencia, o la enseñanza de la negligencia o del quebrantamiento de los mandamientos, fue prohibido por Cristo (Mateo 5:19).

 

Mateo 5:19 Por consiguiente quienquiera que quebrante uno de estos mandamientos, aún los más pequeños y enseñare a los hombres así, él tal será designado el más pequeño en el reino de los cielos: mas quienquiera que los cumpla y los enseñare, el tal será llamado grande en el reino de los cielos. (RV)

 

El hecho es, que Pablo en los textos estaba hablando no sólo de dos cuerpos de leyes, sino que también sobre otro tercer texto que estuvo perdido por algunos siglos. El texto fue designado por él como el ergon nomou traducido como las Obras de la Ley que en realidad era otro conjunto de textos, que se perdieron por casi dos mil años. Fue hallado entre los Rollos  del Mar Muerto y es examinado en el texto Las Obras de la Ley o MMT [104].

 

Pablo enseñó que ni la circuncisión ni la incircuncisión cuentan sino, sólo la observancia de los mandamientos de Dios (1Cor. 7:19). Por lo tanto es inconcebible que se contradiga a sí mismo en Colosenses o Gálatas (e.g. Gálatas 3:10). Él por ende habla de dos cuerpos de leyes.

 

La ley que se cumplió por Cristo en el calvario por consiguiente debió ser una ley que no fue cambiada sino que se cumplió. La distinción usual es la de la Ley Moral y la Ley Ceremonial. La Ley Moral se conoce como los Diez Mandamientos. La así llamada Ley Ceremonial es conocida como la Ley de Moisés. Veremos que la distinción es inadecuada. El texto en las Obras de la Ley muestra una gran área de comprensión errónea que destruye la posición antinomiana de la Cristiandad moderna. La distinción se vuelve más obvia por la siguiente comparación.


 

El decálogo fue

La Ley Sacrificatoria o Ceremonial fue

1. Dado por Dios a través del Ángel en Sinaí (Éx. 20:1,22; Deut. 4:12-13; 5:22)

1. Dicha por YHVH; Escrita por Moisés (Éx. 24:3,4,12); Dada además de los mandamientos (Éx. 24:12)

2. Escrito por Yahovah (Éx. 31:18; 32:16)

2. Escrita por Moisés (Éx. 24:4; Deut. 31:9)

3. Sobre piedras (Éx. 24:12; 31:18)

3. En un libro (Éx. 24:4,7; Deut. 31:24)

4. Dado a Moisés por Yahovah  (Éx. 31:18)

4. Dada por Moisés a los Levitas (Deut. 31:25-26)

5. Depositado por Moisés en el arca (Deut. 10:5)

5. Depositada por los Levitas al lado del arca (Deut. 31:26) donde fue un testimonio en contra de Israel.

El Decálogo

La Ley Sacrificatoria o Ceremonial

6. Trata sobre preceptos morales (Éx. 20:3-17)

6. Trata sobre cuestiones rituales ceremoniales (de su uso en Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio)

7. Determina que es el pecado (Rom. 7:7)

7. Determina ofrendas por los pecados (vea a Levítico)

8. demuestra que el quebrantamiento de la ley es pecado (1Juan 3:4) y la paga del pecado es muerte (Rom. 6:23)

8. no es pecado su quebrantamiento porque fue abolida (Efesios 2:15), por lo tanto, donde ninguna ley hay no hay transgresión (Romanos 4:15)

9. Deberíamos observar toda la ley  (Santiago 2:10); No debemos quebrantar  lo más mínimo de la ley (Mateo  5:19)

9. Los apóstoles no ordenaron tal mandamiento (instrucción o comisión; Diesteilametha) de guardar la ley (Hechos 15:24)

10. porque seremos juzgados por esta ley (Santiago 2:12)

10. No debemos ser juzgados por cumplirla (Col. 2:16)

11. El Cristiano que observa esta ley es bendecido en su obra (Santiago 1:25)

11. No somos justificados por la ley sino por la fe (Gálatas 5:1-6)

12. Es la ley perfecta de libertad (Sant. 1:25; Vea Sant. 2:12) porque la ley es perfecta (Hechos 19:7)

12. La libertad viene de la fe y no la justificación por la ley (Gálatas 5:1,3)

13. Esta ley fue establecida por la fe en Cristo (Rom. 3:31), no fue destruida (Mateo 5:17)

13. Cristo abolió la división de la ley (Efesios 2:15); La deuda (Col. 2:14); Y la estructura (Gálatas 3:19)

14. Cristo magnificó la ley y la hizo honorable (Isaías 42:21)

14. Cristo borró el escrito de ordenanzas que era en contra de nosotros (Col. 2:14)

15. Sabemos que la ley es espiritual (Rom. 7:14; Vea v. 7).

15. Esta ley es de un mandamiento carnal (Hebreos 7:16). Dios permitió que Israel recibiera leyes por las cuales no podrían vivir por su contaminación (Ezequiel 20:25). Esta ley no perfeccionaba nada.

 


La estructura carnal de la ley sacrificatoria y los símbolos físicos debían ser repetidos anualmente hasta que Cristo pagó de una vez por todas por nuestros pecados.

 

La Ley Sacrificatoria tuvo que ser totalmente removida a fin de que pudiésemos elevar nuestras relaciones con Dios a un plano enteramente espiritual. Esto sólo pudo ser hecho por medio de Cristo y el don del Espíritu Santo ya que nosotros mismos somos los sacrificios vivientes del sistema, poniendo nuestras vidas en amor del uno hacia el otro.

 

El Decálogo es una clarificación de los dos Grandes Mandamientos de los cuales pende toda la Ley y los Profetas (vea los artículos El Primer Gran Mandamiento [252] y El Segundo Gran Mandamiento [257])http://www.logon.org/english/s/p257.html.

 

Por lo tanto hay una distinción en la ley y esa distinción claramente confirma la ley moral. La ley moral de Dios es espiritual, siendo perfecta tal como fue establecida, honrada y magnificada por Cristo, por la fe, y confiere libertad.

 

Fue escrita por el dedo de Dios y llamada la ley Real (Éxodo 31:18; Santiago 2:8). Somos juzgados por esa ley, cuya finalidad Cristo magnificó. Así la lujuria equivale al adulterio. La ley entera es más grande, no menor, en su impacto sobre el justo. Los profetas son intérpretes de esa ley moral, tal como está contenida en los Dos Grandes Mandamientos y los Diez que los explican. Así la así llamada Ley Ceremonial está de hecho sub-dividida en la Ley Sacrificatoria y el comentario legislativo interpretativo de la Ley Moral. El fracaso en comprender la distinción es el error básico de la Cristiandad Moderna que es intrínsecamente antinomiana y agnostica. La Cristiandad equivocadamente ha tratado de eliminar la ley de Dios de malinterpretar los textos de Pablo y las referencias al Ergon Nomou o las Obras de la Ley. Haciendo esta deducción y abrazando todos los aspectos del Pentateuco en la así llamada Ley Ceremonial pudieron atraer a las tribus paganas e introducir los sistemas de los cultos al Sol y los Misterios. El Sábado pudo ser cambiado por el domingo y el sistema de Semana Santa (las Pascuas Floridas) suplantar a la Pascua.

 

La observancia de los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesucristo son imprescindibles para heredar el árbol de la vida, como vemos en Apocalipsis 14:12 y 22:14. La ley de mandamientos contenidos en las ordenanzas (Efesios 2:15; Col. 2:14) era una sombra de buenas cosas por venir (Hebreos 10:1) y fue anulada por su debilidad e infructuosidad (Hebreos 7:18; 10:3). Fue dada a causa de la trasgresión siendo ordenada por ángeles en las manos de un mediador (Gálatas 3:19). Luego lo que estamos viendo es el sistema de expiación bajo la Ley Sacrificatoria que era necesaria por nuestro incumplimiento continuo con la estructura y el propósito de la ley. Por esta razón, la circuncisión en el adulto bautizado era un signo físico de identificación con una nación que era en sí misma espiritual y que trascendía los límites de una nación física. Por consiguiente, no era beneficio alguno a excepción de los aspectos espirituales del individuo (vea el artículo Purificación y Circuncisión [251]).

 

El siguiente mito es que la ley fue establecida en Sinaí. La Ley Moral de Dios no fue establecida en Sinaí. Existió desde la creación proviniendo de la naturaleza de Dios. El pecado existió antes que la ley fuese dada a Moisés (Romanos 5:13); Así, las consecuencias de la ley fueron conocidas ya desde Adán, ya que el pecado no es contado donde no hay ley. Al ser incrementado el pecado bajo la ley, desde Sinaí, la gracia abundó (Romanos 5:15-21). El pecado es en contra de Dios por Su naturaleza (Salmo 51:4).

 

Satanás pecó en rebelión en contra de Dios y mintiendo a Eva en contra de la voluntad de Dios, así robando sus coronas y la devoción debida a Dios. Satanás quebrantó el primer, quinto, sexto, octavo, noveno y décimo mandamiento (Génesis 3:1-4; Isaías 14:13-14; Ezequiel 28:2-10). Satanás subsiguientemente estableció representaciones físicas de demonios, haciéndolos objetos de culto y profanando el nombre de Dios,  quebrantando el segundo y tercer mandamiento.

 

En el tiempo de Cristo se entendía que Satanás y los demonios dejaron su primera morada, cometiendo fornicación con las hijas de hombres, quebrantando así el séptimo mandamiento (Gén. 6:4; 1Cor. 11:10; Judas 6; Vea esp. La nueva Biblia inglesa por tener un texto de Judas 6 mas claro; Vea también a los RMM, Génesis Apocryphon y 1Enoc). Por medio de sistemas religiosos falsos, Satanás y los demonios atacaron el cuarto mandamiento. Así la ley es una relación teórica entre entidades no-físicas  como también entre entidades físicas. Es por lo tanto espiritual, mientras que la humanidad es carnal, vendida al pecado (Romanos 7:7,14) al igual que los demonios que han sido aislados de Dios. La persona convertida se solaza en la ley de Dios en su yo interno (Salmo 119:1 y sig.; Rom. 7:22). No son deudores a la carne, sino al Espíritu como Hijos de Dios (Rom. 8:9-17).

 

El género humano pecó quebrantando el primero, el segundo, el octavo y el décimo mandamiento en el Jardín del Edén (Gén. 3:17) (vea también los artículos La Doctrina del Pecado Original, Parte 1: El Jardín del Edén [246] y La Doctrina del Pecado Original, Parte 2: Las Generaciones de Adán [248]).http://www.logon.org/english/s/p248.html

 

Caín pecó y quebrantó el sexto y décimo mandamiento cuando mató a su hermano Abel (Gén. 4:7-8). Caín y Abel representan a Cristo y a Satanás dentro del Ejercito. El sacrificio pastoral de Abel es más aceptable para Dios simbolizando el sacrificio personal de Cristo en lugar del producto obtenido por Caín expoliando la tierra. Los símbolos son espirituales (vea el artículo El Vegetarianismo y la Biblia [183]).

 

Los Nefilim pecaron cometiendo asesinato y violencia antes del diluvio y Dios los juzgó y los destruyó (Gén. 6:4-5, 11-13).

 

Enoc entró al descanso de Dios por rectitud positiva, demostrando así el sistema de Sábado (Gén. 5:22-24) (vea también el artículo Los Testigos [135]) para más información concerniente a Enoc). La creación permaneció como un testigo positivo del Sábado y sistema de los Días Santos (Gén. 1:1-2:3). A través de las estaciones de cosecha, reflejaron el plan de Dios desde la creación.

 

Cam, o quizá Canaán, quebrantó el quinto mandamiento deshonrando a Noé (Gén. 9:20-27). El comentario de la Soncino demuestra que las opiniones entre las autoridades están divididas en cuanto a que fuera Cam o Canaán el culpable y en cuanto a que la ofensa haya involucrado castración o un acto pervertido (Soncino: Rashi, Sforno).

 

Faraón pecó tomando a Sara en adulterio y quebrantando el séptimo mandamiento aunque él ignoraba la ofensa a causa de la mentira de Abraham que también pecó por testimonio falso quebrantando el noveno mandamiento. Él quebrantó el séptimo mandamiento porque envió a su esposa en esclavitud a una relación adúltera (Gén. 12:15-20). Su progenie fue penalizada con esclavitud en Egipto por cuatrocientos años (Gén. 15:13). Luego dos principios quedan establecidos aquí. El primero, es que la ignorancia de los mandamientos de Dios no es excusa. El segundo, los elegidos son hechos responsables por ocasionar que las naciones tropiecen,  o por fallar en advertirles (Ezequiel 33:1-6).

 

Del mismo modo, Abimelec fue colocado en situación de quebrantar la ley por la mentira de Abraham. Esta vez Dios intervino (salvo a Israel), porque Abimelec aún no se había acercado a Sara. Sin embargo, él fue advertido de que era hombre muerto, pues había tomado a la esposa de otro hombre (Gén. 20:3-4).

 

Ambos Faraón y Abimelec eran completamente conscientes de que hubieran quebrantado la ley del Dios Altísimo. Así la entrega de la ley a Israel en Sinaí fue para reforzar la ley (moral) de Dios y proveer ordenanzas adicionales para el gobierno de Israel, y para señalar hacia Cristo.

 

Abraham fue ayudado por Dios en la guerra en contra de las naciones después del ataque en las ciudades de la llanura porque habían quebrantado el sexto y octavo mandamiento, no obstante su acción involucró las ciudades de Sodoma y Gomorra bajo amenaza de destrucción (Génesis 14:11-24). Por lo tanto, no hay acepción de personas en Dios (Deut. 1:17; 16:19; 2Samuel 14:14; 2Crónicas 19:7; Proverbios 24:23; 28:21; Romanos 2:11; Efesios 6:9; Colosenses 3:25; Santiago 2:1); (Vea el artículo La Acepción de Personas [221]).

 

Job tampoco quiso pecar quebrantando el tercer mandamiento maldiciendo a Dios y por lo tanto morir (Job 1:22; 2:9-10). Se reconoce que Job precedió a la ley en Sinaí. Por lo tanto el concepto de pecado (Job 2:10) también precedió a Sinaí.

 

Esaú no honró a su padre cuando vendió su derecho de primogenitura a Jacob que lo suplantó (Gén. 25:31-34), quebrantando así el quinto mandamiento. Como el quinto mandamiento era el primero con promesa, la pérdida del derecho de primogenitura sobrevino como un castigo. Dios así intervino para mantener este principio si bien Jacob había quebrantado el décimo, y quebrantaría el noveno, mandamiento.

 

Moisés fue hecho un elohim para Faraón (Éxodo 4:16; 7:1) porque Egipto había quebrantado los mandamientos.

 

Los que pecaron fuera de la ley eran los que no tenían el conjunto total de las leyes. El pecado existió antes de Sinaí mas aún sin la ley el pecado está muerto (Romanos 7:8). Pablo implica que la ignorancia da libertad, por su afirmación de que él alguna vez estuvo vivo apartado de la ley pero el mandamiento vino, el pecado revivió, y él murió (Rom. 7:9). Claramente el cuerpo entero de leyes estaba vigente cuando él escribió este texto. Ciertamente nada había sido abolido en ese momento. El Nuevo Pacto no había aún asumido el lugar del Antiguo cuando la mayor parte del Nuevo Testamento fue escrito.

 

Hebreos 8:13 Al decir Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece está próximo a desaparecer. (RV)

 

Estaba próximo a desaparecer o pronto desaparecerá. El camino al lugar santísimo aún no estaba disponible.

 

Hebreos 9:8 El Espíritu Santo da a entender con esto que aún no se había abierto el camino al Lugar santísimo, entre tanto que la primera parte del Tabernáculo estuviera en pie. (RV)

 

El camino sólo podría ser hecho disponible con la destrucción del templo en 70 EC y la dispersión de Judá. Éste es el significado mas completo de la Señal de Jonás y de la profecía de las setenta semanas de años en Daniel 9:25 (vea el artículo La Señal de Jonás y la Historia de la Reconstrucción del Templo [013]), que trataba sobre la cesación del Antiguo y el comienzo del Nuevo Pacto. El Nuevo Pacto fue así concernido con la ley sacrificatoria que sólo podía ser eliminada junto con el templo. El Nuevo Pacto fue la abolición de las ordenanzas sacrificatorias, y no la eliminación de la ley.

 

Aspectos más amplios de las Leyes de Dios

 

La argumentación de que los Diez Mandamientos eran la única parte del cuerpo de las Leyes de Dios, bajo el encabezamiento de Ley Moral, que existía antes de Sinaí es incorrecta.

 

Los Diez Mandamientos son las cabezas de la Ley dentro de los Primeros Dos Grandes Mandamientos y los cuales se desarrollan en su totalidad a través de la Ley y los Profetas.

 

Las leyes de la alimentación estaban vigentes antes del diluvio. La distinción en las categorías de animales limpios e impuros era conocida por Noé y provista por Dios en las especificaciones para el arca (Gén. 7:2-3). Así las leyes de la alimentación fueron dadas desde la creación. Las distinciones fueron hechas y se ven desde Adán hasta Abel (vea arriba). La aseveración de que las leyes de la alimentación solo son observadas por los judaizantes muestran una ignorancia profunda de la base científica y ambiental de las leyes de la alimentación y su lugar en la creación (vea el artículo Las Leyes de la Alimentación [015]).

 

De modo semejante la argumentación de que las leyes del diezmo estuviesen ligadas a las leyes sacrificatorias dadas en Sinaí también es falsa. Abraham diezmó a Melquisedec de Salem algunos cuatrocientos años antes de la ley en Sinaí (Gén. 14:18-20) (vea el artículo Diezmando [161]).

 

Hay por lo tanto un aspecto continuo en la ley que se extiende más allá de la limitación específica del Decálogo y cubre los aspectos reguladores de la vida diaria de Israel y del planeta. El Mesías establecerá la estructura mundial al final de los Tiempos y como tal él reinstituirá los Sábados, las Lunas Nuevas (Isaías 66:20) y las Fiestas (Zacarías 14:16-19; Vea también a Ezequiel  45:1 y sig., y 46:1 y sig.). Así Levítico 23 tiene efecto continuo y las naciones se verán forzadas a guardar la ley.

 

Cristo es el mismo ayer, hoy y mañana (Hebreos 13:8); Por lo tanto, él no alterará las condiciones de los días santos que él impondrá con autoridad sobre los pueblos. De modo semejante, las naciones serán obligadas a guardar los años Sabáticos de las tierras y éstas recibirán descanso por no haber observado estas leyes físicas. El nexo entre la ley y la consecuencia será restaurado.

 

Hay así una clara distinción entre las leyes de Dios y la ley que fue abolida por Cristo. Esa sólo pudo haber sido la Ley Sacrificatoria o de los sacrificios con sus obligaciones rituales. Las ordenanzas sacrificatorias no regularon los Sábados que fueron parte integral del Decálogo. Simplemente dictaron lo que se hacía en los Sábados durante el período del Templo como un precursor a la llegada del Mesías y el establecimiento de un sistema nuevo del cual fueron meramente ilustrativos. Así los Sábados no fueron abolidos con la muerte del Mesías. Los Sábados fueron hechos más significativos con el establecimiento de la iglesia de la cual fueron interpretativos. El sistema dominical de culto se originó del sistema pagano y los cultos al sol y no tiene nada que ver con el Cristianismo (vea también el artículo Los Orígenes de la Navidad e de las Pascuas Floridas [235]).

 

La comprensión de la distinción en la ley entre el Decálogo y la Ley Sacrificatoria realmente data de antiguo y es muy significativa. Los Reformadores fueron específicos en la distinción. Una lista de varias declaraciones a este efecto se ve en la Publicación de los Adventistas del Séptimo Día (Questions on Doctrine) (Preguntas sobre Doctrina), Review and Herald Publishing, 1957, (p. 131 y sig.). Éstas son

 

El Segundo Credo Helvético (1566) de la Iglesia Reformada de Zurich, y uno de lo más autoritativos de todos los símbolos Continentales (Philip Schaff, (The Creeds of Christendom (Los Credos de la Cristiandad), Vol. 1, p. 391, 394, 395), en capítulos 12, "De las Leyes de Dios," después de contrastar entre las leyes, la "moral" y la  "ceremonial", dice respecto a la ley moral, "Creemos que toda la voluntad de Dios, y todos los preceptos necesarios, para cada aspecto en esta vida, son dados por completo en esta ley" (no que habremos de ser justificados por ella, sino que nos volveremos a Cristo por fe). Los tipos y figuras simbólicas de la ley ceremonial han cesado. "La sombra desapareció cuando el cuerpo llegó," pero la ley moral no debe ser desdeñada o rechazada, y todas las enseñanzas en contra de la ley son condenadas (Schaff, Vol. 3, p. 854-856 (el énfasis se añadió)).

 

Treinta y nueve Artículos de Religión de la Iglesia de Inglaterra (1571). El artículo VII manifiesta que "la ley de Dios dada por Moisés" concerniente a "ceremonias y ritos" no es obligatoria, "ningún  hombre Cristiano está exento de la obediencia a los mandamientos, los llamados morales. (Schaff, vol. 3, p. 491-492)

 

La Revisión Americana de treinta y nueve Artículos por la Iglesia Episcopal Protestante (1801) es idéntica a lo precediendo. (Vea a Schaff, vol. 3, p. 816)

 

Los Artículos Irlandés de Religión (1615), los cuales se cree fueron compuestos por el obispo Ussher, después manifestar que la ley ceremonial fue abolida, dice: "Ningún hombre Cristiano es en modo alguno liberado de la obediencia a los Mandamientos que se llaman Morales". (Vea a Schaff, vol. 3, p. 526,541)

 

El Credo de Fe de Westminster (1647), después de mostrar la diferencia entre la ley ceremonial y la moral, y la abrogación de la primera y la vigencia perpetua de la última, en el capítulo 19 declara "la ley moral obliga a todos por siempre", no para  justificación, sino como una regla de vida, para reconocer el poder acondicionador de Cristo. Esta ley continúa siendo "una regla perfecta de rectitud". Y se añade, "Ni tampoco en parte alguna del evangelio disuelve Cristo esta obligación, sino que la fortalece". (Vea a Schaff, vol. 3, p. 640-644)

 

La Declaración de Savoy de las Iglesias Congregacionales (1658). No hay cambio en el capítulo 19, "De las Leyes de Dios," del Credo de Westminster. (Vea a Schaff, vol. 3, p. 718)

 

El Credo Bautista de 1688 (Filadelfia), basado en el credo de Londres, 1677, no tiene cambio del Credo de Westminster en el capítulo 19, "De las Leyes de Dios". Se ocupa de la distinción entre la ley moral y la ley ceremonial, y afirma que ningún Cristiano está libre de la ley moral. (Vea a Schaff, vol. 3, p. 738)

 

Artículos Metodistas de Religión (1784). Estos veinticinco artículos, redactados por John Wesley para Metodistas Americanos, son un compendio de los treinta y nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra, y declaran: "Aunque la ley de Dios dada por Moisés, en cuanto a ceremonias y ritos, no obliga a los Cristianos, ni deban los preceptos civiles de eso necesariamente ser recibidos en cualquier república, sin embargo, ningún Cristiano en absoluto está libre de la obediencia a los mandamientos  llamados morales. (Vea a Schaff, vol. 3, p. 807-808)

 

Los Adventistas del Séptimo Día sostienen, en lo referente a esta posición, que

 

La posición mantenida por los Adventistas del Séptimo Día referente a su relación al Decálogo y su distinción entre la ley moral y la ceremonial, está totalmente apoyada por los principales credos, artículos de fe, y catecismos del Protestantismo histórico. El concepto de que el Decálogo fue abolido por la muerte de Cristo es  relativamente reciente. Ciertamente no fue enseñado por los fundadores del Protestantismo, pues tal cosa está en total conflicto con su creencia. (ASD, Questions On Doctrine, p. 131-134)

 

El hecho que uno está de acuerdo con los fundadores del Protestantismo todavía debería ser tratado con una gran cautela ya que estuvieron absolutamente equivocados en cuanto a que no fueron más allá de Agustín de Hippo en su Reformación. Así los reformadores dejaron de restaurar las enseñanzas originales de la iglesia.

 

Dejaron de establecer el sistema correcto de culto dentro del Calendario de Dios (vea el artículo El Calendario de Dios [156]) y luego dejaron de establecer la relación correcta de la Ley de Dios y la Distinción en la Ley.

 

Un error específico que hicieron fue que no corrigieron el error de la Trinidad que había sido establecido por los Concilios de Constantinopla (381) y Calcedonia (451). La reformación por tanto fracasó, y luego les fue imposible establecer los días santos por intervención y aprobación divina.

 

Los días santos y los Sábados son impugnados deliberadamente. Esa es una promesa que Dios mismo había hecho a través de los profetas. Dios habló a través del profeta Amós y comparó a Israel en los últimos días con una canasta de frutas de verano (Amós 8:1 y sig.).

 

El castigo por no obedecer a Dios es que los Sábados y las fiestas se convierten en días de duelo. Eso es seguido por hambre de oír la palabra de Yahovah (Amós 8:11-14). Por no entender la naturaleza del Único Dios Verdadero (Juan 17:3; 1Juan 5:20), los pueblos son castigados (Oseas 8:5-9). Aun los demonios saben que Dios es uno y tiemblan (Santiago 2:19). Las grandes cosas de la ley de Dios fueron escritas para Israel porque las consideraban extrañas por su quebrantamiento del Primer Mandamiento y la proliferación del pecado en el culto (vea Oseas 8:11-12, La Biblia Interlinear y también el artículo La Ley y el Primer Mandamiento [253]).

 

El nexo entre las fiestas y los sacrificios anotados en Deuteronomio 12:8-14 fue abolido junto con el nexo entre los sacrificios y el Sábado semanal. Uno no puede asociar a las fiestas y Calendario Sagrado y la ley sacrificatoria sin aplicar el mismo concepto a todos los otros aspectos de la ley. Todo el sistema de gobierno de Dios fue liberado del sistema sacrificatorio incluyendo los días santos. La Pascua misma fue introducida antes de que la ley fuese dada en Sinaí. El proceso entero de la introducción de los elegidos dentro del Cristianismo es predicado en la secuencia de los días santos hasta la Segunda Resurrección o Resurrección General. No pueden ser abolidos hasta el Último Gran Día. Cada fiesta representa una parte en curso del Plan de Dios que todavía se está desarrollando. Por la definición del sistema de cosecha, todavía están funcionando y desarrollándose (vea el artículo Las Fiestas de Dios y como ellas se relacionan con la Creación [227]).

 

La ley era la sombra de cosas por venir (Hebreos 10:1). La sombra muestra la realidad, no es sacada de ella. Esa sombra estaba ligada específicamente al sacrificio (Hebreos 10:1-10), y no a las fiestas. Las Iglesias tanto la Católica como la Protestante entienden que las primeras fiestas tienen que ser observadas. Han confundido la Pascua con el sistema pagano de la Semana Santa y hacen la cuenta de Pentecostés incorrectamente a partir de las Pascuas Floridas; No obstante, no niegan la necesidad de su observancia. Por su comprensión errónea de la doctrina del reino de Dios y la negación de la restauración física en el Milenio, y la Segunda Resurrección, no entienden las fiestas posteriores.

 

La cena del catorce de Nisan que se convirtió en la Cena del Señor fue adjuntada a la Pascua y guardada fuera de los pueblos donde se habitaba según se requería por Deuteronomio 16:6-7 (vea los artículos La Pascua [098], Las Discusiones Cuartodecimanas [277] y La Luna y el Año Nuevo [213]. Así todo el período de veinticuatro horas del 14 de Nisan y la tarde del 15 de Nisan, en total 36 horas, fue observado fuera de los pueblos de Israel como una fiesta. La Cena del Señor fue instituida, y guardada, por Cristo. Precede a la Pascua siendo en la noche decimocuarta de Nisan. El sacrificio de Pascua, el cual fue Cristo, acontece en el catorce de Nisan y la comida de Pascua ocurre en el quinceavo día. Ambas tardes deben ser observadas y fuera de los pueblos. La Cena del Señor es así un acontecimiento anual ligado a la Pascua y a los Panes sin Levadura.

 

La Biblia afirma que las manchas en las fiestas son causadas por aquellos en el cuerpo que se abandonan a si mismos por la ganancia al error de Balaam y perecen en la rebelión de Coré (Judas 11-12). En otras palabras imparten la enseñanza por pago y pervierten la fiesta y la comprensión de la ley y el testimonio. No hay luz (Isaías 8:20 KJV) o amanecer en ellos (RSV). Están doblemente muertos y desarraigados. Estas personas, privadas del Espíritu, establecen divisiones en los últimos días (Judas 19). La rebelión de Coré es así un proceso continuo en contra de la palabra de Dios (vea el artículo Los Nicolaítas [202]).

 

Cristo puede librar a los elegidos de caer y presentarlos ante Dios el Salvador de nosotros (vea Judas 24-25, RSV Interlinear de Marshall). Sin embargo, las divisiones dentro del cuerpo de Cristo son permitidas a fin de que sea manifiesto quién tiene la verdad y la aprobación de Dios (1Cor. 11:19). El argumento de que el texto de Gálatas 3:10 elimina las fiestas muestra una total ignorancia de la naturaleza pre-Sinaítica de la creación y de los Sábados. La restauración de las fiestas bajo pena de la inanición es un adjunto necesario para el comienzo del Milenio (Zacarías 14:16-19). Cristo no cambia de idea. Él restaura las fiestas porque él requiere que sean observadas.

 

Las Iglesias de Dios incluyendo a Cristo y la Iglesia Apostólica (Mateo 26:17-20; Lucas 2:41,42; 22:15; Juan 2:13,23;  5:1;  7:10;  10:22; Hechos 18:21 (KJV); 19:21; 20:6,16; 24:11,17) han observado las fiestas por dos mil años a excepción de una Iglesia del siglo diecinueve. Los elementos de las Iglesias Sabatistas en Europa que dejaron de guardar los mandamientos o que cayeron en la apostasía, mas tarde perdieron las fiestas (vea los artículos El Rol Histórico del Cuarto Mandamiento en las Iglesias Sabatistas de Dios [170] y también La Ley de Dios [L1] y la Serie sobre la Ley (los números 252-261)).

 

Como vemos en Hechos, Pablo observó las fiestas tal como lo hicieron  Cristo y los otros Apóstoles y Presbyteri. Él por lo tanto no las abolió, y por cierto que no habría podido hacerlo. El Templo fue escogido como un templo de sacrificio (2Cron. 7:12), después de los tabernáculos en Hebrón y Silo. De todas formas las fiestas no estaban ligadas al templo. El Señor escogió a Sión para Su morada (Salmo 132:13-14), pero esa elección fue pospuesta durante el peregrinaje de la Iglesia en el desierto hasta el regreso del Mesías. Esta acción fue prefigurada por los cuarenta años bajo el pilar de fuego y de nube en el desierto (vea también el artículo Las Grandes Líneas de la Cronología de la Era [272]).

 

Eso era una indicación específica que Cristo indicaría el centro de culto a través de los elegidos. La iglesia bajo los Apóstoles guardó las fiestas en diversos lugares, aunque Pablo trató de regresar a Jerusalén para la fiesta mencionada en Hechos 18:21; 19:21 (vea a la KJV; La Biblia Interlineal). Hechos 20:6 demuestra que Pablo guardó los días de los Panes sin Levadura en Filipo, siendo demorado. Él luego trató de estar en Jerusalén para Pentecostés (Hechos 20:16). Tanto judíos como Cristianos guardaron las fiestas en la dispersión. Las fiestas no están ligadas al templo. Precedieron al templo y lo sucedieron. Sólo el sacrificio es central al templo. Sin embargo los sacrificios también se llevaron a cabo en otro sitio, tanto en el tiempo en que existió, como después de ser destruido durante la cautividad babilónica.

 

El templo en Elefantina asumió los deberes del sacrificio hasta que el Templo en Jerusalén fue reconstruido bajo el reinado de Darío II. El Templo en Elefantina fue luego atacado y destruido (ver Pritchard, The Ancient Near East (El Antiguo Cercano Oriente), vol. I, p. 278-282). Las cartas arameas en Pritchard, traducidas por Ginsberg, muestran los registros de la directiva de Pascua para el imperio mencionadas en Esdras (vea el artículo La Señal de Jonás y la Historia de la Reconstrucción del Templo [013]).

 

Se mencionan las contribuciones para la restauración del templo, como así también las circunstancias de la destrucción del templo en Elefantina en el año 14 de Darío II. Los Gobernadores de Judá también tenían control político sobre los sacerdotes en Elefantina. Los textos demuestran que el sacrificio nunca cesó durante el tiempo de la destrucción de Jerusalén y el sacrificio en el templo fue restaurado a Jerusalén con la reconstrucción del templo allí. El sacrificio cesó con el Nuevo Pacto y la destrucción final del templo en Jerusalén pero las fiestas en la dispersión continuaron. La iglesia ha observado las fiestas bajo persecución por dos mil años.

 

Otro Templo se construyó también en Egipto en Leontopolis, en el Nome de Heliopolis por el Sumo Sacerdote Onias IV. Este templo fue profetizado por Dios a través de Isaías en Isaías 19:19. Fue clausurado por orden de Vespasiano en el 71 EC después de la destrucción del templo en Jerusalén y había continuado el sacrificio allí desde su construcción c. el año 160 AEC.

 

Los elegidos son juzgados por su conocimiento del único Dios verdadero. A través del conocimiento de Dios, la comprensión de la ley fluye y es arraigada dentro de la mente y corazón del individuo. El tema no es el Sábado, o las fiestas, o la ley. Es el hecho de que Dios el Padre es el único Dios verdadero (Juan 17:3;  1Juan 5:20) y que únicamente Él es inmortal (1Tim. 6:16). Si usted no se afierre a esta verdad, usted será removido de los elegidos y será entregado a un gran engaño y creencia en una mentira (2Tes. 2:11). La Interlineal de Marshall traduce este versículo como una operación de error a fin de que crean en una mentira. No pueden ya ayudarse más a sí mismos. Simplemente son removidos de los elegidos y su comprensión quitada. No pueden entender, aun si quisieron ver el error.

 

Toda la comprensión de los elegidos es predicada en su relación con lo único Dios verdadero y su conocimiento de Dios y Su hijo Jesucristo (Juan 17:3; 1Juan 5:20). El quebrantamiento del primer mandamiento asegura que las fiestas sean removidas. No pueden ser observadas ni aún si los que están en error desearan observarlas. Dios intervendrá en el largo plazo. Para los que guardan la ley, las fiestas son un recordatorio necesario del plan de Dios. Además, la restauración obligatoria de Cristo bajo su sistema demuestra que las fiestas son requeridas y que ciertamente son una bendición para sus seguidores.

 

La remoción de los diez mandamientos de los requisitos de la ley y su confusión con la ley sacrificatoria llamada la ley ceremonial, surge de una ignorancia tan profunda de las enseñanzas de Cristo y los apóstoles, que ni siquiera los reformadores Protestantes cayeron en semejante error. Es una característica de la debilidad espiritual, error y fracaso de la Iglesia en los últimos días. Esta debilidad se ve en las promesas a las Iglesias en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis donde la Iglesia de Sardis está muerta y la Iglesia de Laodicea es vomitada de la boca de Cristo. Ninguna de estas Iglesias entra al reino de Dios. Sólo un pequeño número de sus miembros es parte de la primera resurrección.

 

La simiente de la mujer que es la Iglesia es los que guardan los Mandamientos de Dios y el testimonio o fe de Jesucristo (Apo. 12:17; 14:12). Vea también el artículo El Amor y la Estructura de la Ley [200].

 

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