Iglesias Cristianas de Dios

 

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El Significado del Pan y el Vino [100]

(Edición 2.0 19950408-19990214)

 

 

Este artículo explica el sacrificio del cuerpo y de la sangre y el simbolismo de los elementos de la fe.

 

 

 

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El Significado del Pan y el Vino [100]

 


El concepto del pan y del vino es parte integrante de la Cena del Señor. Deberíamos, todos, tener una comprensión sólida del simbolismo involucrado. El lavamiento de los pies es también parte integrante de la Cena del Señor y es previa al pan y al vino (vea el estudio El Significado del Lavamiento de Pies [099]). El pan y el vino deben ser considerados bajo varios aspectos. La comprensión amplia de lo involucrado en el pan y el vino puede ser deducida sólo a partir de los montones de pasajes en la Biblia. Muchos tienen significado para el cuerpo de Cristo. Un ejemplo es el del dar de comer a la multitud con los panes y los peces. Este milagro involucra entender lo que significa que el cuerpo de Cristo sea roto. Uno de los pasajes que necesitamos examinar y entender es Juan 6:22-71. El texto completo del capítulo 6 tiene relevancia con todas las actividades allí descritas. Entender ese capítulo debiera darnos un contexto a través del cual podemos comprender el pan y el vino.

 

Juan 6:1-4 1 Pasadas estas cosas, fuese Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias. 2 Y seguía una gran multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos. 3 Y subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. (RV)

 

Juan se refiere a la fiesta entera como la Pascua de los judíos (Juan 2:13). Aquí, él dice, y la Pascua, una fiesta de los judíos. Juan usa la frase como texto explicativo. Él no quiere decir que era la comida de Pascua de los judíos. Sino que la Pascua era una fiesta de los judíos, y esa es la explicación de los textos variantes.

 

 Juan 6:5  Y como alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él una gran multitud, dice a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman estos? (RV)

 

Cristo había desarrollado a un grupo de seguidores porque hacía cosas para la gente. Hacía milagros. Si saliéramos hoy en día a dar medicinas gratis y a curar a gentes, y mostráramos a la gente cosas milagrosas, ellos nos seguirían. Sólo porque hay mucha gente en la India, por ejemplo, que hacen cosas milagrosas y como resultado tienen a seguidores, no significa que son de Cristo y de Dios para nada. Hacer milagros no es un acto reservado sólo a Dios o a Jesucristo. Cristo hizo milagros como una señal a los elegidos. Él también le preguntó a Felipe la pregunta para probarlo.

 

Juan 6:6-12  6 Pero esto decía para probarlo, porque él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomara un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados; pero ¿qué es esto para tantos? 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar a la gente. Había mucha hierba en aquel lugar, y se recostaron como en número de cinco mil hombres. 11 Tomó Jesús aquellos panes y, después de dar gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; de igual manera hizo con los pescados, dándoles cuanto querían. 12 Y cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. (RV)

 

Hay un significado espiritual en todo este texto. Él dijo, no quiero que nada se pierda, al tiempo que él alimenta a 5,000 personas. Todos estos números son importantes. Nada debe ser perdido, porque los fragmentos del pan, como veremos más tarde, son parte del cuerpo de Jesucristo, y Dios les da a Cristo. Cristo dice aquí a los discípulos, Ustedes no deben perder a una de esta gente, ni uno de estos fragmentos. Es una instrucción al ministerio. Cada persona que hace que alguien abandone su iglesia tiene que escudriñar su alma. Ellos tienen que examinar si ellos los han perdido, o si ellos han fallado a Jesucristo en su mandato, que es un serio problema. Él dijo que nada debe ser perdido.

 

Juan 6:13  Cogieron pues, e hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. (RV)

 

El número de cestos es significativo. Los doce cestos de pan representan la realización de las doce tribus como naciones, para la asignación a los 144,000. Nada se pierde en esos cestos. Todos son aprobados, para la asignación a las tribus, bajo los doce apóstoles.

 

Juan 6:14 Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Éste verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. (RV)

 

Aquí Cristo ha dado prueba de que es profeta por llevar a cabo un milagro.

 

Juan 6:15  Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió a retirarse al monte, él solo. (RV)

 

En cuanto entendieron que aquí estuvo un profeta, aquí estuvo el Mesías, ese profeta quien vendría en los últimos días, luego, quisieron mandarle a apoderarse del sistema dentro de los límites de este mundo. Sin embargo, eso no fue por qué él había venido. Él vendrá a asumir el control del sistema, pero no fue el tiempo aún. Y él tuvo que irse solo, porque sus discípulos mismos no entendieron.

 

Juan 6:16-21  16 Al anochecer descendieron sus discípulos al mar, 17 y entrando en una barca iban cruzando el mar hacia Capernaúm. Ya había oscurecido, y Jesús todavía no había venido a ellos. 18 El mar estaba agitado, porque soplaba un fuerte viento. 19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. 20 Pero él les dijo: Yo soy; no temáis. 21 Entonces ellos lo recibieron con gusto en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra a donde iban. (RV)

 

Este texto es importante. Aquí se presenta una alegoría. Él vino a ellos cuando estaban en problemas. Él les dijo que no tuvieran miedo. Ellos lo recibieron a bordo del barco. Es el mismo concepto que él de la iglesia de Laodicea, en el cual Cristo está a la puerta y está tocando. Él vino a ellos en un momento de problemas, y ellos le dieron la bienvenida a bordo del barco, e inmediatamente el barco se encontró en tierra dondequiera que se dirigían. En otras palabras, esto es un milagro. La palabra clave es inmediatamente. Estaba allí. Cristo subió al barco y, de pronto, estuvieron en el lugar al que se dirigían. Ocurrió algo con el mar. De pronto, desapareció y hubo un desfase en el tiempo en cual inmediatamente se encontraron en el lugar de su destino. Ahora bien, éste es un milagro al cual no se hace referencia en la literatura corriente. Generalmente, no es percibido como un milagro. Sin embargo, es un milagro y se relaciona con el concepto de recibir a Cristo en nuestras vidas, de que Él se ocupa de solucionar nuestros problemas.

 

Todos somos llamados a la Iglesia cuando sufrimos de gran angustia. Todos somos impulsados dentro del Reino de Dios. La mayoría de las veces, cuando somos llamados, es en situaciones críticas de reflexión sobre nuestras vidas. Vale decir, Dios nos trae al arrepentimiento a través del estrés. Entonces, somos traídos en el Reino de Dios y la aceptación de Cristo en nuestras vidas. La mayoría de las veces es bajo circunstancias extraordinarias. Cristo literalmente camina sobre el agua para llegar a nosotros a través de todas las dificultades. Se nos da el Espíritu Santo (y la Salvación) e inmediatamente nos encontramos en el lugar donde nos disponemos a ir. En otras palabras, se nos da la capacidad de formar parte del Reino de Dios en el momento que aceptamos a Cristo.

 

Juan 6:22-24 22 El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos; 23 Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias; 24 Como vio pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús. (RV)

 

Estos versículos son una reflexión de los elegidos, y del concepto de Cristo y del cuerpo alejándose, pero muchos buscan a Cristo y el cuerpo. Estas historias, en Juan 6, están aparentemente desarticuladas pero no lo son. Están agrupadas por algo.

 

Juan 6:25-26 25 Y hallándolo al otro lado del mar, le preguntaron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. (RV)

 

Cristo está diciendo: Me seguís debido a un evangelio de bienestar y riquezas. Tenéis un estómago lleno. Qué tan cierto es esto en la Iglesia hoy en día. Si nos encontramos en la adversidad, ¿seguimos a Cristo en la adversidad? Eso es de lo que se trata la persecución.

 

Juan 6:27  Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque a éste señaló el Padre, que es Dios. (RV)

 

El concepto es que Dios el Padre selló a Cristo. Uno puede preguntarse ¿Qué significa sellado? La Companion Bible dice que los judíos discutieron el sello de Dios. Por ejemplo, ¿Qué es el sello del Dios Santo Bendito? El rabino Bibai dijo la verdad, pero ¿qué es la verdad? El rabino Bon dijo El Dios Vivo y Rey Eterno. El rabino Chaninah dijo, ... la verdad es el sello de Dios (Lightfoot Babylonian Talmud, Sanhedr., Pitman ed., v. 12, p. 291). Esto debería mostrarnos por qué la Trinidad es errónea. Ese texto nos muestra que Cristo fue sellado por Dios el Padre. Los rabinos entendieron el sello. El sello es la verdad, y el Espíritu Santo es el Espíritu de la verdad. El Espíritu Santo selló a Cristo, y ese sello lo puso aparte. Dios el Padre lo designó de este modo como el Mesías. Nosotros también estamos sellados de la misma manera.

 

Juan 6:28-33 28 Entonces le preguntaron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en aquel que él ha enviado. 30 Entonces le dijeron: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y te creamos? ¿Qué obra haces? 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo". 32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Moisés no os dio el pan del cielo, pero mi Padre os da el verdadero pan del cielo, 33 porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. (RV)

 

Para recapitular: Estaban buscando un signo. Dijeron, “Qué signo estás dando que podamos ver. Nuestros padres comieron maná en el desierto, como está escrito, les dio pan para comer.” Cristo les acababa de dar alimento. Los había alimentado con los panes y los peces, y ellos lo sabían. Ellos le están diciendo A nuestros padres se les dio maná, ¿es eso lo que estás haciendo? Están tomando el concepto de Cristo haciéndoles un milagro, como si fuera el concepto de la alimentación de Israel. De eso es de lo que los cinco panes y dos peces se trata. Entonces están diciendo, Es de eso que todo se trata, nos sacarás de Egipto, vas a liberarnos. En efecto ¿eres tú el Mesías?, es lo que le están diciendo. Y Él respondió:  En verdad os digo, Moisés no os dio ese pan del cielo. Está diciendo Ese no es el pan del cielo. Está diciendo efectivamente que Moisés os sacó de Egipto, y se os dio maná, pero ese no es pan del cielo. No estoy aquí para liberaros de los Romanos. Ese es el contexto de este cuestionamiento retórico de la masa: ¿Nos librarás de los Romanos tal como Moisés nos libró de Egipto? Él dijo efectivamente ¡No!

 

Juan 6:34-37 34 Y le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35 Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: él que a mí viene, nunca tendrá hambre; y él que en mí cree, no tendrá sed jamás. 36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le hecho fuera. (RV)

 

Aquí estamos volviendo a los doce canastos y a Sus instrucciones: “Recogedlos todos, ni uno se perderá”. Están todos en los doce canastos porque están destinados a las doce tribus de Israel. Cada uno – todos los gentiles – están destinados a las doce tribus. Ninguno se pierde, y esto se confirma entonces del versículo 37. Son todos dados a Cristo por Dios el Padre, y a aquel que viniese a mí, no rechazaré. Cristo no rechazará a nadie que se dé a él.

 

Juan 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió. (RV)

 

Dios el Padre sella a Cristo, en el versículo 27, a través del Espíritu Santo – el Espíritu de la verdad. Dios sella a Cristo. La Trinidad y las otras formas heréticas del Binitarianismo y Diteísmo golpean a la comprensión misma de ser parte del cuerpo de Cristo. Ataca la comprensión misma de ser parte de Cristo y estar sellado con Cristo, dentro del sistema de Dios. Desde este punto tenemos al concepto de la voluntad de Dios siendo impartida y obedecida por Cristo, bajo su sello.

 

Juan 6:39  Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero. (RV)

 

Ese es el significado de juntar en los canastos los fragmentos de los cinco panes y dos peces, que hemos visto.

 

Juan 6:40  Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. (RV)

 

Pero Juan 17:3 dice que la vida eterna no es simplemente una creencia en Cristo. No es suficiente decir Señor, Señor, porque cualquiera que diga Señor, Señor no entrará en el Reino de Dios, sino sólo aquel que obedezca a la voluntad de Dios. Cristo es claro en esto (Mateo 7:21). No es simplemente un creer en Cristo lo que nos da la vida eterna. Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado. Eso es la vida eterna; debemos conocer al único Dios verdadero, y tenemos que conocer a Cristo, a quien Él envió y selló. Tenemos que conocerlos para obtener la vida eterna. Entonces, lo que Cristo nos está diciendo, en Juan 6, es que aquellos que ven al Hijo y creen en Él pueden tener la vida eterna y ser resucitados en el último día. Están calificados por su fe en el único Dios verdadero.

 

Juan 6:41-44 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. (RV)

 

Simplemente, no podemos ser partes del pan del cuerpo de Jesucristo a menos que seamos determinados, o predestinados, a estar en esa posición por el Padre y dados a Jesucristo. Es por eso que la gran multitud vino a ellos en botes. Dejaron esa posición, pues no todos pueden estar con Cristo. Ese es el significado de su separación. El concepto de los elegidos es desarrollado por Pablo, en Romanos 8:29-32, quien dijo que ellos están predestinados.

 

Romanos 8:29-32 29 Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos; 30 Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó. 31Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? 32El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas? (RV)

 

Dios ha decidido quién va a estar en el Reino. Dios entonces nos llama, y nos da a Jesucristo. Entonces somos justificados y glorificados en Cristo. El Padre atrae a todos hacia Cristo, y no podemos llegar a Cristo, y no podemos llegar a entender, excepto cuando el Padre nos llama. Es decir, cuando el Padre nos atrae. Hay gente que oye y que quiere subirse al mismo bote. Hay gente que oye y que son llamados, pero no son elegidos. Hay muchas personas que no son elegidas. Oyen el mensaje, y tiene sentido para ellos, y dicen quiero una parte de eso, quiero estar ahí, pero son retornados al mundo, para que sus vidas puedan salvarse en los últimos días. Esto es porque no son capaces de entrar al juicio por ahora. Toda esta secuencia está sacada de Juan 6. Vemos el milagro del alimento de los 5 000, y el milagro de la estructura, y los botes. El movimiento – el transporte – y la salvación son todos parte de una secuencia de ser dados a Cristo – salvados, y resucitados en los últimos días.

 

Juan 6:45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí. (RV)

 

Esa cita es de Isaías 54:13 y de Jeremías 31:34.

 

Juan 6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre. (RV)

 

Los que han visto al Padre son espíritus. La Humanidad no es de Dios. Está llamada a ser parte de Dios más tarde, y verá a Dios más tarde. Ningún hombre ha visto a Dios, jamás (Juan 1:18). Ningún hombre Lo ha visto, y ningún hombre puede verlo jamás. Sólo Él es inmortal (1Timoteo 6:16).

 

Juan 6:47 De cierto, de cierto os digo: Él que cree en mí, tiene vida eterna. (RV)

 

Así es que si creemos en Cristo, entonces se nos da la vida eterna por Dios, y en Timoteo 6:16 se dice que sólo Dios es inmortal. Dios imparte vida eterna a Cristo, al Ejercito angélico, y a nosotros.

 

Juan 6:48-51 48 Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos. 49  Éste es el pan que desciende del cielo, para que él que de él comiere, no muera. 50 Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; 51 y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. (RV)

 

Entonces, Cristo está diciendo que el pan es su carne. Así, su carne se transforma en pan, y tenemos que tomar de esa carne para convertirnos en el cuerpo de Cristo. Su cuerpo se convierte en su carne. Tenemos que consumir su carne a través del espíritu, para transformarnos en su cuerpo. Es una secuencia.

 

Juan 6:52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer? (RV)

 

Podemos imaginar los conceptos a causa de las leyes de la alimentación. Los judíos pensaban en términos físicos. Redujeron la ley completamente a formas físicas.

 

Juan 6:53-54 53 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. 54 Él que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. (RV)

 

Tenemos una serie de requisitos para la vida eterna. Tenemos, primeramente, un conocimiento del único Dios verdadero, y de su Hijo Jesucristo. Segundo, tenemos que creer en Cristo, a quien Dios nos ha dado. Y tenemos el tercer requisito, que es compartir el sacramento, si se quiere, como lo llaman los Católicos. Tenemos que tomar de la Pascua, la sangre y el cuerpo de Jesucristo en la fiesta de la Pascua. Hay así tres elementos, que son esenciales para la vida eterna. Si no tomamos la Pascua, y comemos el cuerpo y la sangre de Cristo en la cena de preparación a la Pascua, o Chigigah, no tendremos la vida eterna. Esto es bastante claro: Él que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero. Hay tres requisitos para ser resucitado en el último día.

 

Juan 6:55-56 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 Él que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. (RV)

 

Hay un comentario interesante al versículo 53 en la Companion Bible acerca de comer y beber. [Los hebreos usaban esta expresión en referencia al conocimiento (figurativamente, como el sujeto), como en Éxodo 24:11. Se pone para indicar el estar vivo. Así, comer y beber denotaba la operación de la mente, de recibir y digerir internamente la verdad de la palabra de Dios (ver Deut. 8:3; Jeremías 15:16; y Ezequiel 2:8). No había idioma (es lo que se decía) más común en los días de nuestro Señor. En esos días, así como hoy en día, comer incluía el significado de placer o agradable, especialmente en Eclesiastés 5:19 y 6:2, puesto que las “riquezas” no pueden ser comidas; y que el Talmud en realidad habla de comer (o sea apreciar) los “años del Mesías”. En vez de encontrar alguna dificultad en lo figurativo, ellos dicen que los días de Ezequiel fueron tan buenos que el Mesías ya no vendrá a Israel; pues ya se lo habían devorado en los días de Ezequiel (Lightfoot, del Vol. 12, p. 296-297). Incluso en donde comer es usado en el sentido de devorar a los enemigos, es el disfrutar de la victoria lo que está implícito.

 

De cierta manera, la palabra del Señor podría, así, ser comprendida por los oyentes, puesto que conocían el idioma, pero de la Eucaristía no sabían nada y por lo tanto no podían haberlo entendido. Comparando los versículos 47 y 48 con los versículos 53 y 54, estaríamos supuestamente en condiciones de ver que creer en Cristo era exactamente la misma cosa que comerlo y beberlo (ver nota al versículo 53 en la Companion Bible)].

 

Esto es tomando la metáfora del concepto tal como debía ser bien entendida. Sin embargo, se hace claro, en el versículo 52, que los judíos estaban mirándolo y los preocupaba. Es bastante obvio que no entendían claramente lo que Cristo estaba diciendo. Había un significado más alto en el sentido de que ellos sabían que comer de los días del Mesías era un concepto. Diciendo lo que dijo, Cristo estaba diciendo básicamente Yo soy el Mesías a causa del uso del concepto de comer y beber. No era una expresión comúnmente usada, de otra manera la habrían entendido, pero más bien era una metáfora antiguamente comprendida.

 

Juan 6:57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo él que me come, él también vivirá por mí. (RV)

 

Este concepto hace de la Trinidad y del concepto de los “dos Dios” un completo sin sentido. Así como el Padre envió a Cristo, y Cristo vive gracias al Padre y en el Padre, y el Padre está en él, así nosotros, al tomar a Cristo, vivimos en Cristo y en el Padre. Formamos esta familia. La Trinidad busca cortar eso, remover a Cristo como igual, y amputar la relación con nosotros. Este texto muestra de manera bastante clara que formamos parte del Padre con Cristo, y todos nosotros estamos en cada uno de nosotros.

 

Juan 6:58-60 58 Éste es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente. 59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. 60 Y muchos de sus discípulos oyendo lo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oír? (RV)

 

Es bastante evidente que incluso sus discípulos no entendían esto del pan del cielo. La afirmación de la Companion Bible, a propósito de que esto se entendía, como algo que se decía comúnmente, y que era comprendido por todos, no aparece como cierto cuando se lee el texto de la Biblia. Sin embargo, era entendido por los escribas. Ellos habrían entendido, siendo una comprensión de la Escritura, y Cristo, al decir esto, estaba diciendo que estas escrituras eran cumplidas en Su encarnación. Pero la gente comúnmente no entendía esto.

 

Juan 6:61-62 61 Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? 62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero? (RV)

 

En otras palabras: Así, si esto os ofende, qué es lo que haréis cuando me vaya, si asciendo adonde estaba antes. Si regreso, si me voy, si esto os preocupa, ¿qué haréis cuando ya no esté? ¿Cómo sobreviviréis?

 

Juan 6:63 El espíritu es él que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida. (RV)

 

Este versículo es una visión de la Biblia como oráculo viviente. La palabra de Dios, que es el Espíritu Santo, se resume en este texto. Hay tres maneras de ver la inspirada palabra de Dios. El Islam ve al Corán como un texto sin autor humano. Es el dictado directo de Dios a través del ángel Gabriel. El Cristianismo moderno dice que la Biblia es una colección de historias escrita por humanos. Nosotros sostenemos que este Texto es el aliento de Dios. Por lo tanto, la Biblia fue escrita bajo el dictado de Dios. Además de los dos puntos: 1) que no hay autor humano y 2) que éste es sólo un libro humano, hay el punto de vista de que esta palabra representa al Espíritu de Dios de manera física, pero que Dios usó mensajeros para hablar las palabras dictadas. Es por eso que la gente puede leer esto, y para ellos son sólo palabras. Algunos, antes que fueran convertidos, han dicho “Esto es sólo palabras. Lo leo y son sólo palabras”. Cesan de ser sólo palabras para ellos cuando Dios abre sus mentes y son imbuidos de este Espíritu. Porque esta Biblia es Espíritu, no sólo palabras. Ahora, eso es lo que Cristo está diciendo aquí. Las palabras, que él habla, son Espíritu, y es por eso que las Escrituras no pueden ser quebrantadas, porque el Espíritu no puede ser roto. En el momento en que fue propuesto a los profetas, se hizo realidad. No hay brecha en las Escrituras, pues son hechos. Fue pronunciado.

 

Juan 6:64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. (RV)

 

Supo quién Dios le había dado. Cuando por primera vez se le dio a los discípulos, supo a quién le habían dado, quién se quedaría y quién no. El Espíritu trata de esos temas y traspasa la información a los elegidos. La gente sabe si son parte del cuerpo de Cristo. Saben si están pecando. La gente sabe cuando van y se esconden en el jardín.

 

Juan 6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. (RV)

 

Por eso Cristo habló en parábolas. Por eso la Biblia es oscura para la mayoría de la gente, porque no se les permite entrar en juicio. Sólo Dios da la gente a Cristo. No podemos llamar el nombre de Jesucristo, a no ser que Dios nos dé a Jesucristo. Así mismo, si no entendemos que Jesucristo no es el Único Dios Verdadero, no estaremos en la primera resurrección. Ese entendimiento es la marca de los elegidos, entre otras cosas.

 

Juan 6:66 Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. (RV)

 

Se trata de lo siguiente: Cristo entregó estos conceptos, y entonces lo que estaba diciendo era difícil, así es que se retiraron. Cada uno de nosotros es dado el uno al otro para trabajar. Entendemos por Corintios que a todos se nos dan dones del Espíritu, y somos todos puestos en el cuerpo, y todos tenemos habilidades específicas. Sabemos, cada uno, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades. Cada uno de nosotros complementa al otro. Cada uno hace algo. Cada elegido tiene una fortaleza que alguno de los otros no tiene. Cada uno de nosotros tiene una habilidad que se integra perfectamente con el resto del cuerpo – cada uno de nosotros. Algunos tienen varias habilidades. Algunos coinciden en algunas cosas, pero en general calzamos perfectamente en una máquina, y Dios nos ha puesto aquí por alguna razón. Somos ese cuerpo. Para que podamos ser puestos en ese cuerpo, Cristo tuvo que ser roto como pan, y recogido en canastos. Para que nosotros seamos puestos en el cuerpo, el único cuerpo tenía que ser roto y reunido en canastos. Había sólo una pequeña cantidad, que creció por medio del Espíritu.

 

Juan 6:67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también? (RV)

 

Recordemos que antes, en Juan 6, estos doce no sabían, en ese momento, que se les iba a entregar esos doce canastos. Las doce canastadas fueron llenadas para estos doce discípulos como jueces. Iban a ser reyes sobre estas doce canastadas, y entonces los otros perdieron su posición. Cayeron. Y Él dijo “¿Os iréis también?

 

Juan 6:68 Y le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna. (RV)

 

Las palabras de vida eterna son el Espíritu de la verdad, y la Biblia es el compuesto. Si la gente no habla de acuerdo con la ley y el testimonio, como se ve en Isaías 8:20, no hay luz en ellos. Así que vamos hacia donde la verdad es hablada, y en ese lugar somos parte del cuerpo de Cristo.

 

Juan 6:69 Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. (RV)

 

No dijo Creo que eres una de las tres cabezas de Dios. Él dijo Creo que eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente o palabras de ese estilo.

 

Juan 6:70 Jesús le respondió: ¿No he escogido yo a vosotros doce, y uno de vosotros es diablo? (RV)

 

Uno de ellos en realidad le fue dado para que lo traicionara. Otro que tomó su canasto lo reemplazó.

 

Juan 6:71 Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era él que le había de entregar, el cual era uno de los doce. (RV)

 

Ese concepto de los canastos y el romperse es parte del pan y del maná. Nos es una serie inconexa de historias. Juan 6 contiene una serie de historias juntadas de manera tal que podamos entender que somos parte del cuerpo de Jesucristo, y que somos salvados por la intervención de Jesucristo y el don del Espíritu Santo. Se nos hace comprender que hay milagros involucrados, y que el espíritu del Señor es ese cuerpo. Eso es, el Espíritu del Señor, el Espíritu de la Verdad, sella a Cristo y nos sella a todos, y nos hace parte de ese cuerpo. Pasamos a ser partes de Dios, tal como Cristo es parte de Dios. Vivimos en Cristo, y Cristo y Dios el Padre viven en cada uno respectivamente. Estamos todos interrelacionados. Es por eso que nos levantamos en la mañana, y rezamos a Dios en el nombre de Cristo, y Cristo vive en nosotros, y Dios vive en nosotros. La única trinidad es la que se forma cada mañana, y cada minuto de cada día, que caminamos con Cristo, dirigiéndonos, en una relación directa con Dios, bajo la voluntad de Dios. Se nos ha dado a Cristo en orden a lograr esos efectos. Tenemos un trabajo que hacer, determinado mucho antes de que nazcamos. Antes de fuésemos formados en la matriz, el Señor nos conocía y ordenó nuestros trabajos. A Jeremías se le dijo (Jeremías 1:5): Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta a las gentes. Somos todos juntados para trabajar, y no sabemos cuál será el resultado final. Somos puestos en distintos lugares. Dios nos ubica en donde Él quiere. Todo será por el bien, y todo se hará obvio. A veces, parece ser muy negro justo antes del alba cuando no sabemos lo que está pasando.

 

Redimiendo el Ejercito

 

El concepto de comer y beber también fue usado en prácticas idólatras, por lo que estaban interrelacionados. Lo vemos en Corintios con respecto a la adoración de ídolos, y la comida que les era ofrecida a los ídolos, y cómo somos, en nuestro comer y beber, bebiendo Cristo y tomando parte de Dios en la estructura espiritual como socios en el Ejercito – socios de Cristo, y compañeros en el altar, como hijos de Dios. El Éxodo y la Pascua demostraron la caída del Ejercito, y el reemplazo de los otros elohim. El 1Corintios 10:21-22 dice que no podemos beber la copa del Señor y la copa de los demonios. No podemos participar de la mesa del Señor y la mesa de los demonios. Así, ¿Provocaremos los celos del Señor? ¿Somos más fuertes que Él? Cuando comemos su cuerpo y bebemos la sangre de Cristo, estamos comiendo de la copa del Espíritu Santo y la ley de Dios. No podemos combinar eso con cualquier otra cosa. No podemos formar parte de un sistema demoníaco. Son el Éxodo y la Pascua los que nos ubican dentro de la estructura de Dios y nos brindan la vida eterna. Sólo hay un pan, el cuerpo de Cristo, transformándonos en un único cuerpo al compartir este pan. Hay sólo una copa, la copa del Señor. Así, tuvimos el primer Éxodo que nos sacó de Egipto y estableció la nación de Israel para que pudiéramos establecer un lugar en el cual Dios podía revelar Su plan a través de los profetas.

 

Jeremías 31:31-34 31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Judá: 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fui yo un marido para ellos, dice Jehová: 33 Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. 34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (RV)

 

Jeremías está profetizando acerca del pacto. Este pacto tenía un sacrificio de la sangre. El simbolismo se vio en el Hebreos 8:3-6.

 

Hebreos 8:3-6 3 Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tuviese algo que ofrecer. 4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, habiendo aún los sacerdotes que ofrecen los presentes según la ley; 5 Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte. 6 Mas ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas. (RV)

 

Es por eso que el sacerdocio tenía sus números específicos, y es por eso que había veinticuatro sumos sacerdotes divisionales, con un vigésimo quinto sumo sacerdote general, porque había veinticuatro ancianos en el concilio de los Elohim bajo Jesucristo, como el sumo sacerdote. Todas estas cosas eran hechas como ejemplos de la estructura celestial. Entonces Cristo se ofreció él mismo, y ninguna otra cosa habría sido lo suficientemente bueno. El concepto del cuerpo de la salvación, como lo hemos visto, estaba en Juan 6:58. El pan, que vino del cielo, no es el que los padres comieron y murieron, pero aquel que come de este pan vivirá para siempre. Vimos que el maná fue el prototipo, y el pan venía del cielo, y que Cristo dijo claramente que romper y tomar el pan era su cuerpo. La sangre siendo el sacrificio necesario de sangre, pero hay también muchos otros simbolismos en el concepto de la sangre y del uso del vino. El concepto del pacto de Cristo siendo de sangre puede ser sólo una vez, puesto que el Espíritu no es de carne y hueso. Cristo pudo ser sacrificado sólo una vez y para siempre. No podemos tener dos sacrificios. El Mesías no podía morir más de una vez. Tenía que venir en carne y hueso, y luego se hizo Espíritu. El Espíritu no es carne y sangre. Por lo tanto, no pudo haber más que un solo sacrificio. No había sacrificios de sangre en el reino espiritual. Por lo tanto, la rebelión en el Ejercito – toda la rebelión – tenía que tener, necesariamente, alguien que se convirtiera en hombre y muriera. Tenía que haber un sacrificio de sangre equivalente para la redención del Ejercito. Sin embargo, ningún espíritu podía hacer eso. Ningún espíritu podía redimir el Ejercito a través de un sacrificio. Uno de ellos tenía que convertirse en hombre para poder morir, y Satanás no estaba preparado para hacer eso. Cristo sí lo estaba, y esa es la diferencia. Esa es la analogía de Caín y Abel en donde el sacrificio de Abel era más aceptable que el sacrificio de Caín. No hubo sacrificio en el Ejercito caído. Nuestro liderazgo es uno de sacrificio de sí, de poner nuestras vidas a disposición de nuestros hermanos. Para redimir todos hacia Dios, tenemos que estar listos a dar nuestras vidas, como Cristo, nuestro Maestro, lo hizo.

 

El Vino como Sangre

 

Ahora, el vino es simbólico de la sangre. Sabemos esto porque Cristo nos lo dijo. Cada año, era a través de la sangre de los toros que Israel se purificaba, pero con Cristo, fue de una vez por todas. También nos hizo posible de entrar en una relación con Dios, cuando recibimos al Espíritu Santo. Para poder hacer esto, tenemos que ser purgados del pecado a través de este simbolismo del sacrificio de Cristo. Hebreos 1:3 muestra que Cristo refleja la Gloria de Dios y lleva el sello de Su naturaleza, sosteniendo al universo con su poderosa palabra. Cuando hubo hecho la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en el cielo. Así que Cristo refleja la Gloria de Dios y lleva el mismísimo sello de Su naturaleza, de la misma manera en que nosotros llevamos el mismísimo sello de Su naturaleza. Se nos ha dado la naturaleza de Dios. Somos participantes de la naturaleza divina (2Pedro 1:4). Se nos ha dado el Espíritu Santo, y llevamos el sello de la naturaleza divina en nosotros. El punto es que los elegidos deben reflejar la Gloria de Dios. Es cuestión de luchar para llegar allí. Así, Cristo actuó como una vid en símbolo. El vino proviene de las uvas de la vid. Por eso el símbolo del pámpano viñatero en Juan 15:1-6.

 

Juan 15:1-6 1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto. 3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. 4 Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: Él que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer. 6 Él que en mí no estuviere, será echado fuera como mal pámpano, y se secará; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden. (RV)

 

El concepto es que mientras estemos juntos, y trabajando bajo la voluntad de Dios, estamos con Cristo. Estamos vestidos y fructificamos. Cuando dejamos de ejercitar la voluntad de Dios, cesamos de portar frutos y somos echados. Los ejemplos de esta caída en el entendimiento están a fin de que pudiésemos lograr nuestra salvación en el miedo y temblando. Hay muchas cosas que Dios requiere de nosotros, pero esto de tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, y portar frutos a través del Espíritu Santo, son los conceptos principales. El concepto del vino viniendo del fruto de la vid es él del Espíritu Santo. Así, el Espíritu Santo se transforma en un canal, o como un circuito, por donde viene a nosotros, y lo tomamos en el cuerpo y sangre de Cristo. Y luego la vid y nosotros producimos nuestro propio fruto y continuamos produciendo más espíritu, y así se transforma en un circuito cerrado.

 

El concepto del cuerpo y sangre de Cristo es fundamental en la Cena del Señor. El entendimiento de los cinco panes y dos peces no es claro en absoluto. Hay mucho más que sacar de los dos grupos de alimentos. Después de la parábola, Cristo les preguntó: “¿entendéis ahora?” y ellos no entendieron. Entender qué. Eso tiene que ser explicado en relación con el desarrollo de los elegidos. Somos parte de ese proceso. Dios nos pone ahí. Somos dados a Cristo. Simbolizamos ese proceso a través de los tres elementos de nuestro conocimiento del Único Dios Verdadero, y de su Hijo Jesucristo, por la fe en Cristo, y tomando su cuerpo y sangre. Esos son los tres elementos que nos brindan la vida eterna.

 

No podemos tener la vida eterna a no ser que tengamos al Espíritu Santo, y a no ejercitar este proceso. Obedezcamos los mandamientos de Dios porque la Escritura (y especialmente Juan) nos dice que es necesario para la retención del Espíritu Santo. Por lo tanto, debemos observar el Sábado y la Pascua para retener al Espíritu Santo y estar en la primera resurrección. ¡Es una obligación absoluta! Es el significado de los símbolos de nuestra Pascua anual. A través de la obediencia a esos requisitos heredamos la vida eterna. En esta comprensión de lo que hacemos, Dios ilumina nuestra mente a lo que Él está haciendo a través de nosotros en la Creación.

 

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