Iglesias Cristianas de Dios
[174]
El
Gobierno de Dios [174]
(Edición 2.0 19960824-19990610)
La dirección de Dios en el gobierno es también de los conceptos bíblicos el que más ha sido abusado. Los hombres lo determinan dentro de conceptos que son atribuidos a la Escritura pero que generalmente se basan en los principios de los sistemas Gentiles de este mundo. La mayoría de la Cristiandad actual no entiende que haya múltiples hijos de Dios y que Satanás era un hijo de Dios entre ellos en el Concilio. La disputa sobre la estructura de gobierno fue el problema original dentro del ejército celestial y fue la causa de la rebelión involucrando a Satanás y una tercera parte del ejército. La estructura del gobierno de Dios es examinada en este artículo.
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El
Gobierno de Dios [174]
El tema del gobierno es
probablemente el tema más importante en la Biblia. Se centraliza en el primer o
gran mandamiento (Deut. 6:5; 10:12; 30:6; Mateo 22:38) el cuál es una expresión
de los cuatro primeros de los diez mandamientos. El segundo mandamiento es
análogo al primero: amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lev. 19:18; Mateo 22:39). El segundo gran mandamiento es
una recopilación de los últimos seis mandamientos del decálogo. En estos dos
mandamientos se sostiene toda la ley y los profetas (Mateo 22:40). Así, toda la
ley y los profetas son extensiones o extrapolaciones de la estructura primaria
contenida dentro de la ley central de los dos mandamientos y el decálogo.
El culto del único Dios
verdadero, de necesidad, es predicado en la obediencia a Su voluntad y por lo
tanto la acción bajo Su dirección que es lógicamente una expresión de Su
voluntad. La voluntad de Dios no se extiende por capricho. El orden y la ley de
Dios están necesariamente derivados de Su naturaleza (vea el artículo La Distinción en la Ley
[096] y debajo).
La dirección de Dios en el
gobierno es también el más abusado de los conceptos bíblicos. Los hombres lo determinan dentro de conceptos
que son atribuidos a la Escritura pero que generalmente se basan en los principios
de los sistemas Gentiles de este mundo.
La disputa sobre la
estructura del gobierno fue el problema original dentro del ejército celestial
y fue la causa de la rebelión. En realidad, la rebelión fue una disputa entre
Satanás y una tercera parte del ejército que intentaron derrocar a Dios y a los
que le eran leales, tratando de usurpar el trono y el poder asociado a este
(Isaías 14:12-15).
Isaías 14:12-15 ¡Cómo caíste del cielo, Lucero, hijo de la mañana! Derribado fuiste
a tierra, tú que debilitabas a las naciones. 13 Tú que decías en tu
corazón: "Subiré al cielo. En lo alto, junto a las estrellas de Dios,
levantaré mi trono y en el monte del testimonio me sentaré, en los extremos del
norte; (RV)
Esta visión también se encuentra
en Ezequiel 28:12-19.
Ezequiel 28:12-19 Hijo de hombre, entona lamentaciones
sobre el rey de Tiro, y dile: "Así ha dicho Jehová, el Señor: Tú eras el
sello de la perfección, lleno de sabiduría, y de acabada hermosura. 13
En Edén, en el huerto de Dios, estuviste.
De toda piedra preciosa era tu vestidura: de cornerina, topacio, jaspe,
crisolito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro. Los primores
de tus tamboriles y flautas fueron preparados para ti en el día de tu creación!
14 Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de
Dios. Allí estuviste, y en medio de las piedras de fuego te paseabas. 15
Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que
se halló en ti maldad. 16 A causa de tu intenso trato
comercial, te llenaste de iniquidad y pecaste, por lo cual yo te eché del monte
de Dios y te arrojé de entre las piedras del fuego, querubín protector. 17
Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a
causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra, y delante de los reyes te
pondré por espectáculo. 18 Con tus muchas maldades y con la
iniquidad de tus tratos comerciales profanaste tu santuario; yo, pues, saqué
fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la
tierra ante los ojos de todos los que te miran. 19 Todos los que te
conocieron de entre los pueblos se quedarán atónitos por causa tuya; serás
objeto de espanto, y para siempre dejarás de ser". (RV)
El oscurecimiento de estos dos
textos es evidente en muchas traducciones. Las religiones del mundo, en
general, no entienden estos textos en términos de una batalla celestial entre
Dios y al que Él ungió Querubín Protector, la Estrella de la Mañana de este
planeta. Esto centraliza la disputa e indica el problema. Satanás quiso apoderarse
del poder, sin amor. Dios quiere compartir el poder, en amor. Este uso
compartido de poder es prometido por el Mesías en Apocalipsis 3:21. La rebelión
dio como resultado una guerra en los cielos cuya resolución todavía está por
verse. Satanás se llevó con él una tercera parte de los hijos de Dios o las
estrellas del ejército en la rebelión. Estas estrellas fueron arrojadas a la
tierra y confinadas a ella después de un proceso de tiempo (Apo. 12:4,13).
Apocalypsis 12:1-17 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Estaba encinta y gritaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.3 Otra señal también apareció en el cielo: un gran dragón escarlata que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas tenía siete diademas. 4 Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciera. 5 Ella dio a luz un hijo varón, que va a regir a todas las naciones con vara de hierro; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 La mujer huyó al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para ser sustentada allí por mil doscientos sesenta días. 7 Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón. Luchaban el dragón y sus ángeles, 8 pero no prevalecieron ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él. 10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. 11 Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que menos preciaron sus vidas hasta la muerte. 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. 13 Cuando el dragón vio que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. 14 Pero se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila para que volara de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo, 15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuera arrastrada por el río. 16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y se tragó el río que el dragón había echado de su boca. 17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. (RV)
En este texto observe que hay una
guerra que se libra entre el ejército leal bajo Miguel y el ejército rebelde
bajo Satanás. Satanás aquí es llamado el acusador de los hermanos. La mujer
aquí es, en primer lugar, Israel y, en segundo lugar, la Iglesia y el niño es
el Mesías. Los elegidos o los santos son los que observan los mandamientos de
Dios y guardan el testimonio de Jesucristo. La guerra es librada por la
imposición del sistema de ordenar el universo. Los apóstoles, antes de su
conversión, no entendieron que el sistema de este mundo no habría de ser su
sistema (Lucas 22:24-26). Por el texto en Apocalipsis podemos entender que
había un sistema de gobierno en los cielos y ese sistema estaba centrado en el
Dios Altísimo. La rebelión de Satanás y del ejército rebelde involucró una
tercera parte de los hijos de Dios. Satanás trató de derrocar a Dios y
convertirse en El Altísimo. La comprensión de la rebelión entre los
hebreos antiguos está bien documentada en libros tales como el Book of Enoch
(Libro de Enoc) (p.ej. The Ethiopic Book of Enoch, M. A. Knibb, Oxford Clarendon,
la reimpresión de 1982, Vols. 1 y 2) el cuál ha sido actualizado a partir de
los Rollos del Mar Muerto (RMM) que muestran en detalle la comprensión de la implicación de los hijos de Dios según los
textos bíblicos y la comprensión que se tenía sobre las circunstancias de la
rebelión.
La mayor parte de la
Cristiandad actual, ya sea Binitaria o Trinitaria, no comprende que hay muchos
hijos de Dios. Pasan por alto a Job 1:6 y 2:1 que demuestran que hubo múltiples
hijos de Dios y que Satanás era un hijo de Dios entre ellos en el Concilio (Job
38:4-7). El versículo 7 demuestra que hay varias Estrellas de la Mañana que es
la jerarquía que Satanás sustentaba (o sea El portador de luz o Lucero, el hijo
de la mañana (Isaías 14:12; 15;
Ezequiel 28:14-19) y Cristo ha heredado esa jerarquía (2Pedro 1:19; Apo. 2:28;
22:16). Estas Estrellas de la Mañana son hijos de Dios y el término estrella
es usado en forma intercambiable (Apo. 1:20; 6:13; 8:10,12; 9:1; 12:1,4). Fue
profetizado que una de estas estrellas saldría de Jacob (Números 24:17). Esta estrella
fue él Mesías.
Podemos deducir mucho de
los textos bíblicos en relación con la forma en que el gobierno fue establecido
desde el principio bajo el tabernáculo celestial. Podemos hacer esto en detalle
relativamente significativo porque el tabernáculo terrenal o templo fue
establecido como una copia del sistema divino (Hebreos 8:5). La estructura del
gobierno de Dios será examinada en una secuencia.
Parte 1. Dios y Su Gobierno en la Familia de Dios
El Significado de la
Naturaleza de Dios para el Sistema de Gobierno
El lugar de la naturaleza
de Dios en la determinación de la estructura de gobierno tanto de la Iglesia
como de las naciones es de suprema importancia. La naturaleza de Dios determina
la ley-orden y ese luego es el sistema bajo el cual el culto es determinado.
Los Hijos de Dios
Primeramente aislaremos lo
que Dios estableció desde el principio. De esto podemos deducir mucho acerca de
Su naturaleza y la forma en que Él desea que el ejército sea gobernado o se
gobierne a sí mismo (ver los artículos El Significado del Término Hijo de Dios [211] y La Preexistencia de Jesucristo [243]).
Parte 2. El propósito de la Creación
Podemos proceder a la creación
y podemos establecer su propósito y la forma en la cual Dios permitió que el
ejército operase dentro o sobre la creación. Este propósito es examinado en el
articulo El
Propósito de la Creación y del Sacrificio de Cristo [160].
Parte 3. El Orden de la Creación Física
Podemos deducir del
Pentateuco y de la ley que sistema decretó Dios para la estructura humana.
Podemos ver cómo intervino Dios y decir qué cambios, si es que hubo, fueron
hechos a Su ley-orden. Esta estructura se identifica bajo los siguientes
sub-grupos concerniendo a:
La
Doctrina del Pecado Original, Parte 1: El Jardín del Edén [246]
La
Doctrina del Pecado Original, Parte 2: Las Generaciones de Adán [248]
La legislación Noahita
y el sacerdocio
La rebelión post
diluviana y el establecimiento del sistema mundial o babilónico
El sistema
familiar de los Patriarcas
El Éxodo y la entrega
de la ley.
Parte 4. Israel bajo los Jueces
Israel bajo los Jueces
es un período distintivo en la aplicación de las leyes de Israel y el
gobierno de la nación. Hay mucho qué aprender de este período concerniente a,
cómo Dios el Padre, o Eloah, aplicó Sus leyes bajo el elohim de Israel. La
operación del Espíritu Santo en este período bajo la dirección del Ángel de
Yahovah es importante. Esto ha sido examinado en el primer articulo Sansón y los Jueces
[073]. Los subsecuentes
artículos tratarán con los Jueces y sus gobiernos hasta Samuel.
Parte 5. Israel bajo el reinado
El primer articulo en esta
serie fue David
y Goliat [126].
Los cambios al gobierno de
Dios bajo el reinado son de referencia especial para el establecimiento del
Reino bajo Mesías.
La caída de los
reyes
Las restauraciones bajo
el reinado
Las restauraciones tienen
referencia específica para Las Siete Grandes Pascuas de la Biblia [107].
Parte 6. Israel bajo el Sacerdocio
Esta sección se ocupa del
proceso de gobierno en Israel antes del Mesías y su juicio por el Mesías.
Parte 7. La Iglesia
La estructura espiritual
que fue la Iglesia es identificada y el sistema bajo el cual debía ser
gobernada es examinado. Está dividido en tres secciones.
Los Patriarcas
y Profetas
La Iglesia Apostólica
Esta sección tratará
sobre:
a. Las directivas dadas
por Cristo para el gobierno de la Iglesia; y
b. La implementación de
esas instrucciones dentro de la Iglesia Apostólica.
Examinados también serán:
c. La Caída de
Jerusalén; y
d. El sistema de
Sinagoga y la formación de la Iglesia
e. La Iglesia en la
Dispersión
La Iglesia en la
Dispersión ha sido examinada bajo los artículos previos:
a. Distribución General de
las Iglesias Sabatistas [122]
y
b. El Rol Histórico del
Cuarto Mandamiento en las Iglesias Sabatistas de Dios [170]
Artículos futuros tratarán
sobre:
c. Los Nicolaítas [202]
d. La aplicación de los
sistemas Mundiales al Gobierno de la Iglesia;
e. La Bestia y la
Imagen de la Bestia;
f. Organización óptima
actual para cumplir nuestras responsabilidades durante los últimos días y
g. Operación bajo la Persecución.
Esta fase acabará con el
advenimiento del Mesías.
Parte 8. El Advenimiento y la estructura Milenaria
Esta serie de artículos se
ocupan de las profecías del tiempo del fin. Necesariamente hay alguna
superposición en estos artículos. Los artículos publicados o por publicar sobre
la materia consisten en:
El Milenio en la
Profecía;
Las Interpretaciones de
la Profecía del Milenio;
a. El Milenio y el Rapto
[095]
Las Trompetas, incluyendo:
a. El Advenimiento del
Mesías y
b. La Cena de Bodas del
Cordero;
La Expiación;
Los
Siete Sellos [140] incluyendo
a. Las Siete Trompetas
[141]
Las Guerras del Fin;
El Gobierno Milenario
de Dios
a. Los 144,000;
b. La Gran Multitud;
c. La restauración de
Israel;
d. Gobernando las
Naciones y
e. Crimen y Castigo
El Último Gran Día;
a. La Resurrección de los
Muertos [143]
b. El Juicio de los
Demonios [080];
El Nuevo Sistema
Celestial.
Dios y Su
Gobierno en la Familia de Dios
El Significado de la Naturaleza de Dios para el sistema de
Gobierno
La doctrina de la
naturaleza de Dios es esencial para la determinación de la estructura de
gobierno tanto de la iglesia como de las naciones y su sistema de ley-orden.
La discusión sobre la
naturaleza de Dios se relaciona esencialmente con la revelación de Dios en la
creación y el sistema de ley-orden que fue revelado a través de Sus sirvientes,
los profetas. Los principios básicos son que:
Dios se ha revelado a Sí
Mismo en la creación en verdad, para ser conocido por la humanidad (Romanos
1:18-21). La verdad no habrá de ser ocultada por injusticia. Lo que puede ser
conocido de Dios se da a conocer por Dios. Él da a conocer Su naturaleza, poder
y deidad que son claros a partir de la creación y de Su revelación.
· Nadie ha visto a Dios jamás ni ha oído su voz (Juan 1:18; 1Timoteo 6:16).
· Él eligió tratar con la humanidad en una forma específica, a través de Sus sirvientes, los profetas (Nehemías 9:30; Jeremías 7:25-26; 29:19).
· Estos sirvientes nos han dejado un registro de Su directiva para la humanidad que fuera inspirado en ellos y dado como la Sagrada Escritura (Job 32:8; 2Tim. 3:16; 2Pedro 3:2; Apo. 10:7).
· Esa directiva conlleva una ley-orden que es consistente y coherente aplicándose a todas las naciones (Romanos 16:26).
· Los que pretenden representarle deben hablar de conformidad con esa ley-orden y el testimonio de los otros profetas (Isaías 8:20).
· Estos profetas son un ejemplo de fe y paciencia tolerante (Hechos 7:52; Santiago 5:10).
· Esta ley-orden es constante y Jesucristo la dio apoyo en su ministerio (Mateo 5:17-19).
· Sólo Dios es inmortal (1Tim. 6:16) (vea el articulo Sobre la Inmortalidad [165]).
· La vida eterna es dada al género humano a través del conocimiento del único Dios verdadero y Su hijo Jesucristo (Juan 17:3; 1Juan 5:20).
La Teología
A partir de estos hechos
establecemos a través de la Sagrada Escritura que un conocimiento de Dios es
esencial para la salvación y que este conocimiento se deriva de la creación y
de la Sagrada Escritura. La Divinidad no es por lo tanto un misterio y,
ciertamente, el conocimiento de Dios y del Hijo a quién Él envió es un requisito para ser un miembro de los
elegidos y un recipiente de la vida eterna. Este conocimiento teológico se
deriva de la revelación directa de Dios en la Sagrada Escritura y en la
creación. Este primer elemento es la revelación directa de Dios al ser humano y
es a través del testimonio de Jesucristo y el bautismo en el Espíritu Santo que
el ser humano es hecho participante de la naturaleza divina tal como Cristo era
participante de esa naturaleza (2Pedro 1:4) convirtiéndose, al igual que él, en
un hijo de Dios en poder por medio del Espíritu Santo por su resurrección de
entre los muertos (Romanos 1:4,6; 8:15,23; 9:4; Gálatas 4:5; Efesios 1:5).
Somos así coherederos con Cristo (Romanos 8:17; Gálatas 3:29; Titos 3:7;
Hebreos 1:14; 6:17; 11:9; Santiago 2:5; 1Pedro 3:7).
Recibimos un conocimiento
de Dios y somos administradores de los misterios de Dios (Mateo 13:11; Lucas
8:10; 1Cor. 4:1) y, así, podemos dar razón de la esperanza que permanece dentro
de nosotros (1Pedro 3:15). Por consiguiente, cualquiera que declare que Dios es
un misterio ininteligible no es de los elegidos.
El sistema de ley o la economía de Salvación
El segundo elemento de la
fe es el conocimiento de la voluntad de Dios. La ley-orden de Dios es llamada
la economía de salvación (oikonomia). Este término se deriva de
las palabras oikos nomos, que es la ley administrativa de un grupo
familiar. Esta ley de administración de la casa de Dios es la ley dada por
ángeles en las manos de un mediador (Hechos 7:53; Gálatas 3:19).
Esta ley-orden por sí
misma no podría proveer salvación, sino más bien por la fe en el sacrificio de
Cristo fueron dadas por gracia la redención y salvación (Romanos 4:11-24)
porque creemos que Dios levantó a Cristo de entre los muertos para nuestra
justificación (Rom. 4:24-25).
Hay, no obstante, sólo una
ley-orden y un Dios verdadero. La Ley de Dios proviene de la naturaleza de Dios
y es constante siendo un producto de Su naturaleza y no de Su capricho (ver el
articulo La
Distinción en la Ley [096]).
|
Dios es |
|
Su ley es |
|
|
Justo |
(Esdras 9:15) |
Justa |
(Salmo 119:172) |
|
Perfecto |
(Mateo 5:48) |
Perfecta |
(Salmo 19:7) |
|
Santo |
(Levítico 19:2) |
Santa |
(Romanos 7:12) |
|
Bueno |
(Salmo 34:8) |
Buena |
(Romanos 7:12) |
|
Verdad |
(Deut. 32:4) |
Verdad |
(Salmo 119:142) |
Es, por consiguiente,
evidente que las diferencias religiosas con el Trinitarianismo reflejan tanto
un Dios diferente como un sistema de ley-orden diferente. El Dios del
Trinitarianismo es un Dios Trino (vea a Catherine Mowry LaCugna, GOD FOR US: The Trinity and Christian Life (DIOS PARA NOSOTROS: La Trinidad y la Vida Cristiana),
Harper, San Francisco, 1991). LaCugna accede a que las declaraciones acerca de
la naturaleza de Dios deben estar arraigadas en la historia de salvación (p.
4). La definición y la comprensión de esta salvación es el problema en disputa.
Por ejemplo, el 48:15-16 del Génesis demuestra que el Ángel de Redención es el
Elohim de Israel. Aún una declaración bíblica tan clara es denegada por el Trinitarianismo.
La razón es simple. La
ley-orden del sistema trinitario no es una ley-orden bíblica sino que se basa
en las leyes de las naciones y la bestia romana de la cual la iglesia
trinitaria es una imagen. Las naciones o Gentiles establecieron un sistema que
se halla expresado desde los Caldeos y continúa sucesivamente tal como fuera
determinado proféticamente. El sistema de ley-orden de los Gentiles persistió a
través del sistema babilónico al medo- persa, al griego y las divisiones
helénicas y luego al sistema romano (vea a Daniel 2:31-45; 4:18-37; 7:2-27).
Éste es el llamado tiempo de los Gentiles (vea el articulo La Caída de Egipto [036]).
La Biblia nos dice que
Dios había destruido el planeta a través del diluvio y lo había repoblado en
Noé y sus descendientes a causa de la maldad del sistema ante-diluviano.
Después del diluvio, otro sistema fue establecido en Babilonia bajo Nimrod y
este sistema religioso se propagó a todo lo largo y ancho de la tierra (Génesis
10:8-11; 11:1-9). El sistema de ley que fue establecido bajo las naciones era
diferente del establecido bajo Noé, de Sem a través del sacerdocio de
Melquisedec, y luego los hijos de Abraham a través Moisés y los Patriarcas.
Cristo nos dice que el sistema de los Gentiles no habría de ser el sistema de
la Iglesia y el Reino de Dios (Mateo 20:25-28; 23:11).
El sistema romano se vio
confrontado a la necesidad de establecer un control sobre una estructura
religiosa que se propagaba rápidamente a través de todo el Imperio Romano. El
sistema bíblico daba a conocer a un Dios diferente al del sistema grecorromano,
los cultos al Misterio, y el sistema de los celtas Hyperboreanos. Más en
particular, enseñaba un sistema diferente de ley-orden. Esta diferencia en el
sistema de ley-orden fue resistida por todo el sistema grecorromano regente que
había sido establecido en conformidad con la voluntad del dios de este mundo,
el príncipe del poder del aire (2Cor. 4:4; Efesios 2:2) bajo las profecías
dadas en Daniel (como arriba).
Los grecorromanos se
encontraron frente al problema de usar el poder de la fe Cristiana sin la ayuda
de los sistemas de ley-orden y la identificación clara del único Dios
verdadero. Esta contienda teológica desembocó en los Concilios de Nicea en el
325 y Calcedonia en el 450-1. El desarrollo de ese sistema en la Divinidad
Trinitaria fue también una característica de los otros sistemas Gentiles (o sea
en los celtas fue como Taranis, Teutates y Esus).
Los teutones y
especialmente los anglosajones, los lombardos y los borgoñeses adhirieron a una
forma de Cristianismo unitario, negando enfáticamente a la Trinidad. Los
lombardos son considerados una tribu relacionada con los anglosajones (vea
también a Historian’s History of the World (Historia del Mundo de los Historiadores), Vol. 7,
p. 115-116, 426-456, Vol. 9, p. 2,17-18,23 y otros textos y sub notas). Cómo se
convirtieron los lombardos en lo que ahora es llamado arrianismo es desconocido
para la historia (H. Hist., Vol. 7, p. 115). Las tribus germanas fueron
conocidas clásicamente como escitas (H. Hist., Vol. 4, p. 611). Los
escitas, y por lo tanto estas tribus germanas, formaban parte del pueblo
clasificado como Parthos. Vinieron de Persia y del Asia central. Los Godos y
los Vandalos, como parte de este pueblo, destruyeron Grecia y el Olimpo (eran
iconoclastas). Estas tribus emigraron hacia el oeste, a Europa. Quizá los más
inestables de ellos fueran los Herulos. Por influencias externas al imperio
eran unitarios. Los lombardos se instalaron en Italia con su propio sistema de
ancianos u obispos, sacerdotes y diáconos (H. Hist., Vol. 7, p. 115, n.
4). Esto equivalía a una estructura diferente, y rivalizando con, el sistema
clerical romano.
Entraron en conflicto con
el sistema romano, tal como les pasó con el griego. Esta disputa habría de
durar algunos siglos y los romanos finalmente triunfaron utilizando la supremacía
marcial de los francos para doblegar a los arrianos. Éstas son llamadas las
Guerras arrianas y serán examinadas separadamente. El sistema romano sumergió a
Europa en las Edades Oscuras en vez de aceptar este otro sistema de ley-orden.
Los grecorromanos se
vieron confrontados al problema de remover este sistema de ley-orden del Dios
de los hebreos del sistema Cristiano que había penetrado al mundo Helenizado.
Para subvertir esta ley, el Mesías tuvo que ser elevado a un nivel de igualdad
con el Dios Altísimo de las
Escrituras del Antiguo Testamento. Esto sólo podría hacerse a través de lo que
ahora es conocido como Binitarianismo. Cristo fue convertido en un Dios
co-eterno y co-igual. El absurdo filosófico que resultó de este error teológico
dio como resultado las disputas del siglo cuarto hasta el Concilio de
Constantinopla en 381. Las doctrinas de Pablo fueron manipuladas para destruir
los grupos unitarios que habitaban próximos a los griegos que aun antes de
Cristo habían sido unitarios (o sea los Hypsistarianos). Los Binitarios
mismos luego tuvieron que dar paso a la entidad final bajo la facción de
Atanasio. Estos grupos se asignaron a sí mismos el término Católico. Se dividen
en tres casas centrales: i.e. el Ortodoxo, el Romano y el Anglicano.
Los grecorromanos
declararon de Nicea la doctrina del homoousios con Dios. Inventaron la
ficción que si Cristo era un Dios subordinado, la salvación a través de Cristo
sería puesta en duda. Esto era una invención basada en la filosofía griega que
creía que sólo lo análogo puede expiar por o corresponder o amar lo análogo. El
ágape es un concepto hebreo basado en ahabah del Cantar de los
Cantares.
El efecto de esta ficción
fue desviar la atención de la subordinación patente en las Sagradas Escrituras
concerniente la economía o la ley de Dios a un nivel intra divino (ver también
a LaCugna, Ibíd., p. 8). El efecto de esto fue cerrar la Divinidad y elevar a
Cristo por encima del ejército y los elegidos. Así, el destino de los elegidos
de convertirse en elohim, tal como era el Ángel de Yahovah a la cabeza de la
casa del rey como vemos de Zacarías 12:8, fue disimulado y eficazmente
denegado. Esta visión cerrada de la Divinidad se volvió tan arraigada que
declarar la subordinación de Cristo, vino a ser considerado impío en los
círculos mayoritarios cuando la Biblia claramente la proclama.
Los trinitarios se vieron
confrontados con un problema tras otro, todo basado en la filosofía. Axioma:
Dios no puede sufrir. ¿Si Dios no puede sufrir, luego cómo pudo sufrir Él en la
persona de Cristo? Esto se extiende al axioma: Dios no puede morir. ¿Si Él no
puede morir, cómo puede morir Él en la persona de Cristo? La Biblia es clara.
Lo menor expía por lo superior. Él que sirve o ministra, expía por auto
sacrificio. La expiación por sangre es suficiente (vea el estudio El Propósito de la
Creación y del Sacrificio de Cristo [160]). Los trinitarios sortearon este problema diciendo que
Cristo sufrió en su humanidad pero no en su divinidad (LaCugna, Ibíd.). Esto
dio como resultado la identificación del Trinitarianismo con la doctrina del
anticristo, lo cuál es, y por lo tanto la definición en 1Juan 4:1-2 fue
alterada del original. Podemos reconstruir el original de Ireneo, Ca. 16:8 (ANF,
Vol. 1, n. p. 443).
Por este medio conozcan ustedes el espíritu de Dios: Cada espíritu que confiese que Jesucristo vino en carne y hueso es de Dios; Y cada espíritu que separa Jesucristo no es de Dios pero es del anticristo.
Sócrates el Historiador
dice (VII, 32, p. 381) que el pasaje había sido corrompido por los que tuvieron
el deseo de separar la humanidad de Jesucristo de su divinidad.
Gregorio de Nacianzo
desarrolló la idea que:
La Monarquía divina no era la
posesión exclusiva de 'Dios el Padre' sino que era compartida por partes iguales entre las personas divinas.
[Esta idea] contenía las semillas de una concepción bastamente diferente del
orden social (LaCugna, p. 17
énfasis agregado). [LaCugna nota que] la derrota teológica de la
doctrina de la Trinidad por la preocupación por la estructura de vida interior
de Dios también significaba su derrota política (Ibíd.).
Ella luego dice (Ibíd.) en una
mezcla extraordinaria de propaganda romana feminista:
Un teísmo unitario, patriarcal,
monárquico, jerárquico gradualmente reemplazó un monoteísmo trinitario con
resultados políticos desastrosos. Los teólogos Cristianos justificaron toda
clase de jerarquía, excepción y patrón de dominio, ya sea religioso, sexual,
político, clerical, racial, como 'natural' y divinamente pretendido.
Las razones por las que la doctrina
de la Trinidad se convirtió en marginal
fueron tanto teológicas como políticas. El triunfo de la doctrina de la
Trinidad consiste no sólo en su restauración a un lugar central en la teología
Cristiana sino que también su reintegro como un principio teológico crítico que
permanece por encima y en contra de toda idea no trinitaria de gobierno.
Esto es un invento histórico y
propaganda descarada. La Iglesia fue absolutamente Unitaria por siglos durante
su fase más pura. Resistió persecución por siglos y negó absolutamente las
jerarquías considerándolas doctrina de los Nicolaítas. La estructura trinitaria
fue implementada desde Constantinopla (381) a fin de que un sistema monárquico
(o sea el imperio) permaneciese sujeto bajo la jerarquía de la curia romana.
Esta iglesia y este sistema han esclavizado y asesinado a millones de la fe
Cristiana en el nombre de Jesucristo para mantener su sistema jerárquico.
LaCugna admite:
Aunque no hay doctrina de la
Trinidad en el Nuevo Testamento, hay un patrón binitario o trinitario definido
a la historia de la salvación (Ibíd., p. 22)
Esto trasunta de la posición que
pretende que la doctrina de la Trinidad:
Drásticamente transforma las
formas políticas y sociales de la vida apropiada para la economía de Dios (Ibíd.,
p. 16)
El curso del desarrollo de la
estructura evoluciona desde, y está arraigado en, gobierno y teología pagana.
Esta es la razón por la cuál el gobierno del mundo incluido el Nuevo Orden
Mundial está condenado al fracaso y tiene que ser demolido y la estructura
milenaria de Cristo implementada de acuerdo a las leyes de Dios. La estructura
mundial actual es contraria a la ley-orden de Dios en sus formas más básicas. Éste es el resultado de siglos
de teología capciosa y errónea bajo el sistema ortodoxo. Ningún otro sistema ha
infligido tanto sufrimiento a la humanidad en el nombre de Dios.
La estructura trinitaria
se desarrolló por varios siglos. La teología fue separada de la soteriología o
plan de salvación tal como fuera revelado en la encarnación de Jesucristo.
LaCugna opina que esta trayectoria condujo a:
La vía negativa de Pseudo
Dionysius y, finalmente, a la teología de Gregorio de Palamas (el Capítulo 6).
En el oeste Latino, en el período inmediatamente posterior a
Nicea, teólogos como Hilary de Poitiers y, quizá a un grado extremo, Marcellus
de Ancyra, retuvieron la conexión entre los hypostases divinos y la
economía de salvación. Agustín inauguró un enfoque enteramente nuevo. Su punto de partida fue no ya la
monarquía del Padre sino la sustancia divina compartida igualmente por las tres personas [énfasis agregado].
En lugar de indagar acerca de la naturaleza de teología como se trasluce
en la encarnación de Cristo y la deificación por el Espíritu [énfasis
agregado], Agustín indagaría acerca de los indicios de la Trinidad a ser
hallados en el alma de cada ser humano. La búsqueda de una analogía '
psicológica ' de Agustín para las relaciones intratrinitarias significaría que
la doctrina trinitaria a partir de entonces estaría preocupada con las relaciones ' internas ' de
la Divinidad, desligado de lo que conocemos de Dios a través de Cristo en el
Espíritu (LaCugna, p. 44).
La teología latina medieval siguió
a Agustín y a la separación de la teología de economía o soteriología. La
estructura entera se volvió embrollada en el neoplatonismo y el Misticismo.
Las observaciones
importantes de LaCugna son que, a partir de Agustín, la Monarquía del Padre ya
no era de importancia suprema. La Trinidad asumía la co-igualdad. Éste fue el
segundo paso siendo consecuencia lógica de la aseveración falsa de co-eterno.
La premisa correcta era el concepto de la manifestación de la Divinidad en cada
individuo, a saber la operación del Padre por medio del Espíritu Santo que
dimanaba de Él a través de Jesucristo. Esta dirección a través de Jesucristo
permitió a Cristo monitorear y dirigir al individuo de conformidad a la
voluntad de Dios, quien vive en cada uno de los elegidos.
Cristo no era el origen
del Espíritu Santo. Él era su monitor intermediario. Él actuaba para Dios como
él siempre había actuado para Él y de conformidad con la voluntad de Dios. Pero
él no era el Dios. Los trinitarios perdieron de vista este hecho, si es
que realmente alguna vez entendieron la materia. Como LaCugna dice:
La teología del Dios trino
pareció ser añadido a la consideración del único Dios (p. 44).
Esto afectó, fundamentalmente, la
forma de rezar de los Cristianos. Es decir, ya no le rezaban solo al Padre
(Mateo 6:6,9) en nombre del Hijo de Dios como la Biblia indica (de Lucas 11:12),
adorando al Padre (Juan 4:23), sino al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Más
aún, los eruditos desarrollaron una metafísica de teología propia. Pero todo el
edificio había sido construido con menosprecio o manipulación de la Biblia. Por
eso los trinitarios nunca citan los textos de la Biblia sobre un tema, en forma
completa y traducen mal y citan incorrectamente otros textos cruciales
ignorando a los que no pueden ser alterados. Es que su sistema se basa en el
Misticismo y platonismo. LaCugna indica que:
Los Capadocios (y también
Agustín) fueron bastante más allá de la comprensión bíblica de la economía al
ubicar la relación de Dios con el Hijo (y también con el Espíritu) en un nivel
‘ìntradivino’ (p. 54).
El Dios único existía como ousia en tres hypostases bien definidos. Hemos visto (ver el articulo Los Elegidos como Elohim